<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057</id><updated>2011-09-25T10:06:38.674-07:00</updated><title type='text'>argamenon</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5579090390951463823</id><published>2008-12-16T05:57:00.000-08:00</published><updated>2008-12-16T06:00:41.789-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Si, si; ¡que pasen ya los payasos! lo cante quien lo cante, que ¿qué más da? Que la función no pare. Que sigamos dando vueltas en el tiovivo. Que nos consideremos el no va más, o que asumamos nuestra condición  de acomodaticios porque hasta ahí llegamos, porque lo aceptamos sin más, o porque ¿vaya usted a saber el porqué?&lt;br /&gt;Yo hablaba de que la vida pasa a mi lado, y hay quien me contesta  protestando de mi estupidez. Seguramente tiene razón quien no lo acepta como tal, pero yo también la tengo, y la tengo no porque hable de la vida, que ¿quién soy yo para hablar de ella?, yo es que hablo, egocéntrico que soy, de mí y de mi vida; alguna vez hago alguna concesión a lo demás y a los demás, pero pocas, muy pocas veces, la verdad. Y puedo asegurar que mi vida viaja conmigo pero en el tren de al lado, y lo sé sin posibilidad de error alguno porque la saludo cortésmente y ella, más sabia que yo, me devuelve el saludo con un cierto deje de vergüenza ajena, porque sabe que es mía y de nadie más, y que por mi propia pequeñez y cortedad de miras nos cruzamos como nos cruzamos.&lt;br /&gt;Sé, incluso, que no debería quejarme, que hay muchos más que podrían hacerlo con mejores razones, pero es que en el fondo  soy un yoísta empedernido y subjetivista hasta los tuétanos, y ello me imposibilita para poder renunciar generosamente a mi derecho a quejarme.&lt;br /&gt;He sido participe y en alguna ocasión, incluso, el centro de tal cantidad de acontecimientos, que no podría lamentar nunca el haberme aburrido, - que nunca voy a hacerlo -, pero no estoy hablando de si me he aburrido o no, sino de si he sido totalmente consciente de lo acontecido, y ahí, lo aseguro con conocimiento de causa, ahí he hecho aguas por todas partes. En mi vida cotidiana he cumplido, a pesar de lo que haya pretendido y hasta presumido, sin apasionamiento, más como observador que otra cosa, y en la otra, aún peor. He asistido a mil acontecimientos y, como digo, he sido el elemento central de algunos de ellos, y en todos, me consta y no soy pretencioso en mi juicio, cubriendo incluso con nota el expediente, y hasta dando, sin pretenderlo, lecciones magistrales de comportamiento humano, que de haberlo pretendido ya hubiera sido mala fe con premeditación y alevosía y no me lo hubiera permitido nunca siendo consciente de ello. He pasado por tales acontecimientos de puntillas, como espíritu puro, atravesando paredes y puertas, imposible de detener, y mucho menos aún de materializar más allá  de hacerlo, por ser  totalmente imprescindible, en los instantes precisos de mi intervención. He cumplido  sobradamente con el expediente que se me encargó o me correspondía, y jamás me  quedé, para engordar mi propio ego como en el fondo me hubiera gustado, a felicitaciones y parabienes. Seguramente no lo hice  por humildad, sino por vergüenza, por ser muy corto en mis planteamientos sociales y sentirme más cómodo haciendo mutis por el foro que quedándome a afrontar y corresponder a tales posibles muestras de reconocimiento. Y me lamento, hoy me lamento de haber conseguido ser tan presuntuosa  e innecesariamente integro. Creo, lo que voy repitiendo hasta la saciedad sin lograr explicarme del todo, que la vida no tiene que ser necesariamente zafia, pero si algo más vulgar, menos trascendente, más cotidiana, más de andar por casa, y susceptible de generar sentimientos positivos aptos para ser desarrollados en toda su extensión y no quedar almacenados en el estante de los trofeos inútiles. La vida es el reflejo de nosotros mismos, y muchos de nosotros o tal vez yo sólo, para no generalizar, dejo de ser habitualmente para transformarme en la respuesta exacta a la pregunta precisa, sin margen para el error, sin posibilidad de duda alguna ni de titubeo. De todas formas también tiene su gracia lo que escribo; hasta dos veces en mi vida los medios de comunicación me han fusilado en la plaza pública por el simple placer de hacerlo, ya que no había más razón que la de una información en forma alguna contrastada,  y siendo como soy he sobrevivido a ello. ¿Cómo se entiende entonces lo que quiero decir? Pues no se entiende ni tampoco quiero explicarlo por el momento. Simplemente me doy el gustazo, un tanto infantil, de manifestar por el momento que, en general, los medios de comunicación y la justicia de este país son, como una vez le leí a un tal Pacheco, apellido ilustre en novelas de caballería, un autentico “cachondeo”. Pero esa es agua de otro costal y ya me sumergiré en ella, si llegara el caso, algún otro día. &lt;br /&gt;A lo que iba.&lt;br /&gt;¿Estuve convencido de lo que decía en cada momento en el que tuve que abrir la boca?, ¿quería decir exactamente aquello que dije?, ¿creía que valía la pena decirlo y que sería conveniente para los demás y no tan sólo para gloria propia?  Ni idea. En todo caso tengo grandes dudas conociéndome yo y creyendo conocer a los demás. Creo que jamás me importó lo qué dije y dónde lo dije más allá de cubrir dignamente mi expediente, engordar mi propio ego, y dejar una suave estela de lo que creía que podría ser, sin afirmar nunca que debiera ser, y mucho menos aún - ¡Dios me libre¡ - que era.&lt;br /&gt;Asistí a los acontecimientos, tanto públicos como privados, como espíritu puro, situándome por endeblez de miras y falta de consistencia, más que por decisión propia,  por encima del bien y del mal, es decir, en ninguna parte. Inaccesible. Inalcanzable. Evanescente, diría incluso A la distancia precisa para que el halago fuera efímero, casi inapreciable, ungüento preciso   para recuperarme del próximo e inmediato revés, pero no a la  necesaria para que la critica o el rechazo justo o injusto no pudieran causarme heridas profundas y duraderas, creando  en mi entorno un clima de cierta inestabilidad emocional.&lt;br /&gt; La realidad es que siempre parecía estar de paso. No supe levitar como hacen tantos otros incluso con menos motivos. Pero si supe, y hasta con nota, cómo sentirme hundido hasta lo más profundo. ¿Es eso vivir la vida? ¿Vivir la vida es sentirse zaherido por todo, propio o ajeno, con razón o sin ella, y quedar al pairo de la sensación lacerante de impotencia? Si lo es, entonces sí tienen razón quienes me niegan la afirmación de que la vida pasaba a mi lado. Pero no lo acepto. La vida debe ser otra cosa, ya lo he dicho. La vida tendría que ser otra cosa, y es por ello y a pesar de mi mismo por lo que conservo intacta la escasa dosis de esperanza con la que la sabia naturaleza y mi espíritu aniñado y romántico me dotaron, y cuando la pierdo, que la pierdo muy de vez en cuando, entonces siempre regreso a los versos de Miguel Hernández, que no me la restituyen,  pero si, al menos, me hacen callar por aquello de que parecen siempre decirme: ¡mariquita el último! Bueno, no sé si me explico. Pero si no lo hago ¡qué le vamos a hacer?&lt;br /&gt;De todas formas no es de la vida de lo que quería hablar. Quería hablar, incentivado por mi admirada Tequila, de la memoria, de la facultad, suerte o desgracia, de recordarlo todo, no sólo de haber sido consciente de uno mismo cuando uno mismo, y no me gustaría meterme en camisas de once varas, era o no era aún, según cada cual y su conciencia o su propia visión de la historia, uno mismo. Quería hablar de mí, por supuesto, pero también, en este caso, de los demás, de quienes me rodean y  son quienes se constituyen en  fítas o mojones de mi propia realidad.&lt;br /&gt;Vaya por delante que me considero un desmemoriado crónico. Que me he limitado, con gran aprovechamiento y sin frustración alguna, a vivir mi vida, esa que no es mía, pero  asumí como propia  y desarrollé y sigo en mi empeño; quejándome, por supuesto, pero sin angustiarme más allá de lo estrictamente necesario. He vivido acontecimientos que me han ido formando y deformando, y han quedado casi laminados  a tiras uniformes tras salir de la destructora de papel. Tiras de menos de un centímetro  capaces de revelar que algo existió, pero sin posibilidad cierta, salvo trabajos inasumíbles, de reconstruir tal realidad.&lt;br /&gt;He vivido no olvidando, que nada he querido olvidar. Simplemente he vivido sin que mis recuerdos sean algo importante de mi vida. Incluso creo que he destruido inconscientemente pruebas irrecuperables de mi propia realidad que hubieran sido determinantes para reconstruirme si hubiera sido necesario, que tampoco adivino la razón por la que debiera serlo. En fin, que he vivido estando casi siempre ausente de mí, pero nunca inconscientemente a pesar de lo que pudiera parecer. He dejado huella en los demás, he sufrido mil acontecimientos, muchos los he tenido que superar enfrentándome a ellos y con la dificultad que suele entrañar sobreponerse a  situaciones no sólo adversas, sino totalmente inesperadas, y aún, lo que es peor, injustas. Y todo ello ha sido el bagaje de una vida “inventada” que presumo, y así la siento, intensa y con calado; no la que debiera haber sido la mía, pero si la que he vivido y estoy viviendo. Pero la realidad es que no recuerdo casi nada, y tampoco me someto a violencia alguna para vencer mi involuntario olvido. De no recordar, creo que no recuerdo ni las afrentas, ni los insultos, ni las palabras gruesas, ni siquiera las escenas de violencia a las que alguna vez he asistido siendo el destinatario principal y no teniendo más razón de ser que la de, según alguna opinión autorizada al respecto, ponerme en mi sitio, ese del que difícilmente uno, si se cree  lo que escucha, podría recuperarse y volver al mundo de los seres normales. De todo ello me quedan sensaciones vagas. Imágenes borrosas de acontecimientos. Alguna impresión. Alguna difuminada emoción. Quizá lo más nítido que llegue a percibir y aún mantenga entre tanto olvido sea los acontecimientos que hirieron más profundamente mi sensiblera soberbia y me exijan, por ello,  reclamar la debida reparación, que, sin lugar a dudas, será la mayor sinrazón de todas. Pero  nada más.&lt;br /&gt;Jamás me vuelvo atrás. Tampoco suelo pretender mirar muy adelante. Y ojala mi filosofía, como me insinúa mi buen amigo Calimatias, del que siempre echo en falta sus escritos que me orientan, se fundamentara en el carpe diem. Qué más quisiera yo. Ni siquiera ya es eso, si es que alguna vez lo fue, que lo dudo. Estoy y soy consciente de que estoy. No me quito de en medio. Asumo mis responsabilidades. Espero. Sigo esperando. No creo demasiado en la esperanza aunque abuse de ella literariamente hablando. Y cada vez más silencioso y presente sin apasionamiento, sigo. Sigo sin desfallecer ni un  solo segundo. Quizás con un cabreo fenomenal, o incluso ya sin enfado alguno. Pero aquí estoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- A veces creo pensar que todo es la triste consecuencia del miedo, la reacción del ser humano frente a lo que no estaba preparado y afronta sin estarlo, sin buscar ayuda en nadie, ni tampoco encontrarla en alguien. Es un estar deseando no estar, pero afrontando la obligación inexcusable de tener que hacerlo.&lt;br /&gt;A veces creo, y así como me viene a la cabeza lo escribo. Pero no se puede tratar de creer y menos aún de creer pensar que, en todo caso, sería el colmo de lo rebuscado. Seguro que debe haber algo más que se me escapa. --&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo como soy todo olvido, vivo, sin embargo, en la casa del recuerdo. En esa en la que día tras día se reponen las viejas películas que nos devuelven al pasado , y nos repiten, como si fuera hoy, momentos ya imposibles que nadie hubiera pretendido reponer. Es una casa con sabor a recuerdo, a nostalgia, a despedidas pendientes; en la que se revive y trae a la memoria, aparentemente sin ninguna razón, escenas, momentos, palabras, y sobre todo  errores y omisiones inadmisibles. Se reproducen acontecimientos para sacar consecuencias que pasaron desapercibidas en su momento, para destilar gota a gota la sensación de culpa propia o ajena, la ya conocida de entonces, cuando lo revivido era presente, y hasta la que con una nueva perspectiva en el tiempo es capaz de nacer ahora, cuando ya no se sabe para qué volverlas a recordar, ni tiene razón de ser alguna, salvo conseguir angustiar al que las revive y a los de su entorno. No se pretende con ello rectificar nada porque nada es rectificable, tan sólo dejar en evidencia una realidad que ya no debiera interesar a nadie por trasnochada. No es recordar por recordar, es, incluso, revivir el recuerdo haciéndolo presente, es palpar el recuerdo, es alimentarse cucharada a cucharada del recuerdo sabiendo que será inmodificable pero que es lo único que dota de consistencia a la inconsistencia del hoy. Es como si el presente no existiera. Es como si el futuro no contara y nada pudiera esperarse de él salvo el intentar atravesarlo con cierta dignidad y sin demasiado ruido para no perturbar a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta curioso; yo digo y repito que siempre me ha parecido estar ausente, que he pasado por los sitios porque, según parece, tenia que pasar, que miraba de reojo a mi propia vida, y que soy olvidadizo por convicción más que por decisión, y sin embargo esta forma de ser, con lo lamentable que pudiera resultar, nunca me ha ausentado totalmente del hoy, ni me ha cloroformizado para conseguir que calle o renuncie o me conforme con lo que parece irremediable, que es que el tiempo nos deja lejos de casi todo. Jamás he rehuido los juicios adversos ni los propios, sobreponiéndome a ellos como en cada momento he podido, pero ni por imposición ajena o propia he dejado de creer que siempre puede haber solución. Que no la veo; que desconozco cuál pueda ser, seguro. Pero que no me rindo. Que aún sigo aquí y no estoy dispuesto a quedarme tirado en cualquier esquina esperando que me recoja el camión de la basura. Que no. Por supuesto que no. Hoy el bueno de Miguel Hernández me ha vuelto a susurrar:  “mariquita el último”, y por eso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Toc, toc… ¿Hay alguien? Bueno, pues si no hay nadie, yo también me voy, que ya va siendo hora.     &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5579090390951463823?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5579090390951463823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5579090390951463823' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5579090390951463823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5579090390951463823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/12/si-si-que-pasen-ya-los-payasos-lo-cante.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-6716986208558460987</id><published>2008-11-12T12:17:00.000-08:00</published><updated>2008-11-12T12:18:29.925-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Y... ¡III!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Y de repente hay algo que lo estropea todo!&lt;br /&gt;Bueno, no sé si es una simple frase hecha para impresionar, si es una sensación interior un punto artificial y cogida por los pelos, o si es  la realidad de un acontecimiento cierto. A mi, como soy como soy,  no me gustaría generalizar para no molestar a nadie, y mucho menos aún para no molestarme a mi mismo, que no me molesto, pero si al menos  podría quedar decepcionado al perder con ello la presunción más que ingenua de creerme único. La verdad es que no tengo muy claro qué es lo que es más allá de saber que en ocasiones me pasa. Y no lo tengo precisamente por ello, porque a lo largo de mi vida me ha ocurrido mil veces percibir esa sensación de que hay algo por encima de mi mismo y que no he podido preveer, y menos aún, por tanto, reglamentar y condicionar a mi propia decisión y dominio. De repente  surge esa sensación extraña de que tal vez está pasado o va a pasar algo, y me preocupa,  me deja fuera de lugar, y se tambalea sin demasiado sentido mi endeble estructura de hierro. De repente, lo inesperado e incluso lo inconcreto que te genera emocionalmente una cierta desazón.&lt;br /&gt;Habitualmente, por no decir siempre, suelo estar  atento y preparado para cualquier acontecimiento por terrible que sea.  Poco menos que he programado mis reacciones exteriores para no ser nunca demasiado relevante  y, sobre todo, para no dejar al descubierto mis propias defensas en mis flancos más débiles. He imaginado muchas de las situaciones que pudieran acontecerme, y he buscado no las soluciones,  ya que tales situaciones casi siempre no requieren de  soluciones sino tan sólo  de actitudes y comportamientos firmes que las asuman y encaucen sin más; y además he calibrado, programado y reprogramado,  y casi estoy dispuesto a reconocer que hasta escenificado la liturgia y coreografía adecuada para pretender evitarles o privarles, que de todo hay en la viña del señor, a los demás de escenas innecesarias y lamentablemente gratuitas donde el ser humano queda  en evidencia y fotografiado en su infinita  endebléz. Yo, al menos, ¡no!&lt;br /&gt;¿Que qué quiero decir? Quiero decir que la vida siempre ha ido en paralelo a mi propia trayectoria, y la he visto pasar a través de la ventanilla del vagón  de mi tren en marcha y  sabiendo que ella iba en el otro,  con el que siempre me he cruzado y discurre por  la vía contigua. Siempre en paralelo y en direcciones opuestas. Y lo terrible es que creo que no me ha importado demasiado. ¿Será que soy un enfermo de soberbia más allá de lo que estoy dispuesto a reconocerme a mi mismo? ¿Será que me siento capaz de prescindir de la vida y creo estar por encima  de ella, incluso? Pues lo será, pero para serlo y estar  no deja de ser triste saberlo y,  aún más, estar dispuesto a reconocerlo sin que este reconocimiento no implique dejar de manifiesto aún más mi triste estupidez, esa que además de  permitirme diferenciarme  me hace plenamente consciente de que soy simplemente humo, una apariencia sin consistencia alguna. Sí, reconocer mi soberbia y reconocer además mi estupidez de prescindir de la vida, que aunque pudiera ser vulgar y parecer poca cosa siempre es más que yo mismo, no me tranquiliza nada y menos aún me justifica. Efectivamente,  siempre he sabido que soy simple fachada con pretensión de más, pero nunca he llegado a saber cómo librarme de lo uno y pretender conseguir lo otro. Y si no fuera así, ¿por qué me siento permanentemente tan perdido? &lt;br /&gt;A pesar de mi aparente indiferencia nacida de  mi soberbia y que compone mi figura habitual, es triste  tener que reconocer que cada vez me da más pena no ir en el otro tren, ése con el que se cruza permanente el mío. Pero no me siento capaz de conseguirlo y no sé el porqué.&lt;br /&gt;Soy lo que soy, y esto lo he escrito hasta la saciedad y por ello precisamente es por lo   que me hace ponerlo en duda. ¿No dicen aquello de que dime de qué presumes…? Pues soy, según parece, de los que empiezan a pensar que algunos refranes  además deben estar en lo cierto. Soy lo que soy, pero el que lo sea sólo refleja un hecho, no una intención, o una pretensión, ni siquiera un lamento por lo que se es y no se quisiera ser. Y yo empiezo a lamentarme de ser lo que soy, porque seguro que tampoco voy a alguna parte, como el común de los mortales, suponiendo  que todo consistiera en ir a alguna.&lt;br /&gt;Lo realmente importante es vivir, vivir con intensidad, con profundidad, con la satisfacción y con  la angustia que debe conllevar, que la intuyo pero no la conozco porque soy por encima de todo fachada y apariencia, una imagen más o menos agradable. Lo importante es vivir día a día y cada día, asumiendo la imprevisibilidad que conlleva. Satisfacciones. Angustias. Pequeñeces. Frustraciones. Saber que cada día es nuevo, siendo consciente del riesgo presumible en su falta de rigor y uniformidad. Incluso perder pie sin que tal inestabilidad le excuse a  uno de cumplir  sus propias obligaciones, ni sea disculpa de nada, sólo de que se es humano. ¿Qué sé yo?&lt;br /&gt;Me he pasado toda la vida siendo consciente de lo que me acontecía y media vida angustiado por una serie de preocupaciones sin nombre ni apellidos, sin contornos precisos, poco menos que fantasmas que surgían de improviso para, imagino y si debieran tener alguna misión,  desestabilizarme. En parte imaginadas, en parte intuidas, en parte falsas e inventadas, en parte nacidas de ¿quién sabe dónde? Pero ahí estaban, y porque estaban  me obligaron siempre a pararme para interrogarme sobre la razón de esa sinrazón, de esa angustia,  de esa inestabilidad que, no pareciendo nada y mucho menos motivada por algo, generaba en mí una angustia indefinida  que me rompía por todas partes. Seguramente son los fantasmas interiores, -si quiero ponerme trascendente,-  o simple y vulgarmente  desequilibrios de la química. Pero como soy racional y soberbio nunca lo he admitido del todo quedándome con la primera de las opciones, como no podía ser de otra forma. El caso es  que en mi vida hay acontecimientos y otras circunstancias que me influyen y que suelen carecer de entidad aunque yo, inconscientemente, se la dé por un breve lapsus de tiempo, el suficiente al menos  para que me obligue a pararme por un tiempo, como digo, y preguntarme tontamente: ¿pero qué es lo que te preocupa? Y ya la simple pregunta  es razón suficiente para desvanecer la ensoñación que me atormenta retornándola a su mundo irreal, y a mi me restituye al  de los cuerdos sin mayor complicaciones.&lt;br /&gt;¿Será que nos inventamos situaciones para concedernos un alto en el camino? ¿Una especie  de falsas angustias? Sería el colmo si tuviéramos que inventarnos problemas más allá de los que solemos tener, pero así parece que somos.&lt;br /&gt;Podría ser, seguro, pero esta vez y en mi caso, lo sé, no lo es. No se trata de algo imaginado. Ni siquiera de un estimulo exterior creado por la naturaleza sabia como resorte   para hacerme actuar por encima de la propia reflexión. Hoy parece que esa  sensación de inestabilidad nace del sentimiento,  de mi yo más profundo y más consciente. Hoy, dispuesto a buscar razones para los demás, que es lo más fácil del mundo porque no obliga a casi nada, me encuentro con algo que lo estropea todo, que hace añicos mis planteamientos personales, mis aceptaciones, y hasta mis claudicaciones, teniendo en cuenta que tales claudicaciones lo son por razones de fuerza mayor y de  más peso que las propias, aunque no   llegue a conocerlas y por tanto mucho menos aún a poderlas  entender, lo que es  más lamentable.&lt;br /&gt;Me paro. Respiro despacio. Me pregunto: ¿qué     estoy     haciendo?&lt;br /&gt;Pero nada desaparece y la angustia de no saber dónde estoy permanece.&lt;br /&gt;¡Será que hoy sí ha pasado algo!&lt;br /&gt; …… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respondo: “Estoy asumiendo mis responsabilidades”  “Estoy cumpliendo a rajatabla mis compromisos” “Estoy siendo consecuente conmigo mismo”  “Estoy evitando males mayores”&lt;br /&gt;Me digo: Hay quienes sufrirán las consecuencias de tu egoísmo si decides cambiar tu criterio.&lt;br /&gt;Me digo: La culpa no es de ellos…  De acuerdo, tampoco es tuya. Pero tú eres más fuerte. Y si no lo eres, que no lo sabes, lo aparentas, o los demás te lo han hecho creer y eso es suficiente.&lt;br /&gt;Y me digo: La situación es mala, muy mala, pero ¿y mañana? ¿A qué te vas a tener que enfrentar mañana a tu edad, con toda una vida desconocida por explorar cuando creías  haberle extraído todo su jugo aunque te hubiera resultado tan insatisfactorio?&lt;br /&gt;Y me digo: ¿No será miedo?&lt;br /&gt;Y me digo: Y sí lo es,  que pudiera serlo, ¿vale la pena asumir el esfuerzo? ¿Puede compensar asumir el esfuerzo de buscar nuevos lugares amigos, y luchar contra otros enemigos desconocidos, cuando ya uno sabe como hacerlo contra los  propios y habituales aunque te dejes media vida en la  contienda quedándote habitualmente exhausto y sin resuello?&lt;br /&gt;Y me pregunto: ¿Y no será la edad y sólo eso? ¿No será que la edad parece justificarlo todo? ¿No será que es la única razón de ser de nuestro ser? ¿No será que nos da alas o que nos lastra sin remisión dependiendo del momento de nuestra propia historia en el que nos encontremos? ¿No será que con toda nuestra estúpida pretensión de ser el no va más, somos simplemente dependientes de casi todo, propio y ajeno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-- La edad. Me encantará hablar algún día de la edad, pero hoy no puedo, hoy sólo hablo de la culpa, de…. --&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me pregunto: ¿Y qué tal la soledad que pudiera llevar aparejada el adoptar una solución drástica al respecto, quizá la única posible? ¿No será que es más fácil seguir asumiendo la soledad compartida, la compañía a distancia, los ruidos habituales, las fronteras imaginarias tras las que quedar protegido al menos breves momentos y sin que haya espacio para los fantasmas que surgirán del silencio total, ése en el que ni siquiera se escucha de lejos la respiración hostil o indiferente de quienes suelen acompañarnos?&lt;br /&gt;Y me pregunto: ¿Y si yo soy el cuerdo, cómo supeditarlo todo y si remisión  a un espíritu atormentado y enfermo tan sólo por respetos humanos y mil consideraciones sin justificación alguna? ¿Es qué puede ser que la falta de cordura sea la que deba de primar sobre la razón precisamente por carecer de ella?&lt;br /&gt;Y me sigo preguntando, y me sigo convenciendo, sabiendo que soy un maestro consumado en el difícil arte de la esgrima dialéctica conmigo mismo,  donde sólo pugnan las palabras y habitualmente dentro de un orden exquisito y sin hacer nunca sangre.&lt;br /&gt;Pero la vida siempre va en el tren que se cruza con el nuestro. Sobre todo con el tren en el que nos hemos acomodado los que tenemos las ideas claras, somos siempre exquisitos, incapaces de hacer conscientemente sangre, y, además, hemos renunciado a vivir. Y así nos luce el pelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de repente hay algo que lo estropea todo, y uno no tiene más remedio que preguntarse de verdad el porqué de las cosas,  la razón de ser de su propia existencia injustamente limitada y sujeta, además, a libertad condicionada por pura arbitrariedad o tal vez sin ella, tan sólo motivada por la sin razón no pretendida. Y uno se pregunta: y si después no hay nada,  y esa nada y ese después pueden ser tan cierto en su inexistencia la primera como cierto en su realidad el segundo,  ¿qué cojones estoy haciendo?&lt;br /&gt;Está claro que esta duda existencial no debe ni puede legitimar cualquier comportamiento humano, o a lo peor si, pero en ningún caso en mi caso. Pero también está claro que  debiera romperme, como parece que lo está haciendo, todos mis planteamientos existenciales o de la índole que sea. ¿Cómo voy a renunciar a mí mismo impunemente? ¿Con qué derecho frente a mi mismo puedo negarme? ¿Cuál es la razón que legitime ese convertirme en un muerto viviente para pretender con ello dar vida y existencia a la realidad de los demás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renunciar a mi mismo, ¿para qué? ¿Puedo ser tan soberbio que incluso me considere mejor que los demás? ¿Soy tan exclusivo y determinante que me voy a sacrificar en aras a los demás y sin al menos una minima razón de peso que llevarme a la entendedora cuando soy por encima de todo racional y pensante? … ¡Heroico! ¡Altruista! ¡Generoso! … ¿Inconsciente?&lt;br /&gt;Y un día te dicen que esto se acaba y que no hay más. Y que aunque lo hubiera nunca sería lo mismo.  Y tú, que eres tú, te quedarás entupidamente sorprendido porque ya lo sabias de sobra, y a pesar de saberlo te quedarás fuera de juego, y  sólo por soberbia enfermiza mantendrás la sonrisa para no darles gusto a los demás, pero seguro que te rondaran por la cabeza otras mil preguntas ya inútiles, y una enorme desazón, la del tiempo perdido contra tu propia voluntad. Y entonces ya no importaran las respuestas. Y te iras solo. Tan solo como has vivido en compañía. Seguro que tan solo como habitualmente te has sentido en esos muchos instantes en los que dejaste de amar tu propia soledad, la buscada, no la impuesta. &lt;br /&gt;Y entonces, ¿qué consuelo te quedará si es que para ese momento se requiere de algún consuelo? Habrás sido consecuente, si; pero ¿consecuente con quién? Contigo seguro que no, y además ni tan siquiera con los demás, que no son lo que parecen y aún peor si lo fueran. Seguirás viendo pasar la vida por la vía de al lado cuando tu tren esté por fin a punto de entrar en vía muerta, y para entonces no te quedará  ni la posibilidad de echarle la culpa a los demás. Y si lo hicieras tampoco te iba a servir de nada.&lt;br /&gt;Querido amigo: Tú mismo. Para estar peor que ahora siempre habrá tiempo, seguro.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: pienso escribir la palabra “texto” mil veces, pero puedo asegurar que no tengo ni idea  cómo la “x” se  convirtió en “s”. Le pido disculpas a mi admirado Calimatías. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-6716986208558460987?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/6716986208558460987/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=6716986208558460987' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6716986208558460987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6716986208558460987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/11/y.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-3452410241248358080</id><published>2008-10-25T07:20:00.000-07:00</published><updated>2008-10-25T07:38:26.297-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;     ¿Tal vez un alto en el camino?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Este siempre ha sido mi espacio propio,   pero, y posiblemente sea una pedantería decirlo ahora, también siempre ha estado abierto, sin necesidad de proclamarlo, a esas almas gemelas que desconocía que pudieran existir aunque presumía, no sé porqué, de su existencia.&lt;br /&gt;Los afectos son los afectos y dependen de uno mismo, tal vez de dos. Las afinidades son otra cosa; existen o no existen, se identifican y se reconocen entre si y hasta de lejos, y se relacionan o, incluso, se ignoran conscientemente, pero ahí están  a pesar de ellas mismas. Se manifiestan frente a los demás y sobre todo entre sí, mostrando sus inequívocas señas de identidad aunque alguna se  empeñe en negarlas. Son almas gemelas a pesar de ellas mismas.&lt;br /&gt;Pero no es de almas gemelas que quiero hablar. Simplemente recalcar una obviedad totalmente innecesaria: éste es mi espacio y lo ensucio como quiero, que habitualmente quiero hacerlo con decoro  y con un punto de elegancia aunque no lo consiga siempre.&lt;br /&gt;Este es mi espacio y lo lleno como buenamente sé, sin más pretensión  que la de satisfacer, y sólo frente a mi mismo, mi propio ego personal. Escribo lo que quiero, como quiero, y diciendo medias verdades y muchas mentirás hasta donde me da la gana y soy capaz de llegar o llega mi imaginación a pesar de mí mismo.&lt;br /&gt;¿Me sirve a mí?  Ni idea. Sé que lo disfruto. Que en ocasiones me siento acompañado. Que percibo a través de él el ritmo acompasado de algunas respiraciones próximas y casi siempre amigas. Que ayuda. Que lo necesito y lo busco por lo menos una vez al mes. Que existe y me hace existir, que debe ser un punto más que simplemente vivir. Que me saca de mi propio anonimato sin revelarme más allá de lo que soy capaz  y pretendo quedar en descubierto.&lt;br /&gt;Pero a lo que iba.&lt;br /&gt;Cedí este espacio  a un amigo de hace mil años, y él escribió lo que quiso. Simplemente esbozó unos hechos   a grandes trazos y con líneas muy poco definidas. Un cúmulo de acontecimientos  y algunas reflexiones  suficientemente vaporosas para que cada cual pudiera ponerle, si le apetecía, nombres propios, lugares conocidos, y hasta  fechas determinadas, y después sacara las  conclusiones que a cada cual le pidiera  su propia alma, si es que se las hubiera pedido,  caso de existir y de llamarse de tal guisa.&lt;br /&gt; No había historia. Tampoco personajes. Y seguramente  tampoco era necesario que los hubiera, y menos aún de identificarlos.&lt;br /&gt;A ese amigo le contestó otro igualmente nacido en la noche de los tiempos, quien también quiso exponer su punto de vista sobre ese conjunto de hechos. Entendía, o creo que así era, que la vida es muy compleja, y muy confusa, y muy complicada, y muy contradictoria, y porque la vida era vida y transcendía más allá de las reglas habituales de lo normal sin sobresaltos, también  entendía que podía ocurrir cualquier cosa en cualquier momento, y quería saber más, simplemente eso: ¡saber más!  Nada más que curiosidad sobre las razones de ser de otro ser humano parejo, pensante, y además inteligente. No se atrevía a buscar soluciones, me consta, y ni siquiera las pedía; sólo saber el porqué de lo que nunca suele tener un porqué salvo en los testos y tubos de ensayo de los teóricos de cualquier ciencia.&lt;br /&gt;Seguro que no  había respuestas. ¿Cómo podía haberlas si en la vida real dos y dos nunca suele ser cuatro? Sólo conocía las  preguntas y pretendió por medio de ellas tratar de esconder una especie de rudimentario  resorte que pudiera incitar a su destinatario principal, que por supuesto no lo era alguien en concreto,  a que encontrará las propias respuestas. Pretendía que ese hipotético destinatario quedara situado en el punto exacto de inflexión, ese en el que nace la incomodidad a seguir como si nada y obliga a exigirse algo más, incluso la negación de si mismo si fuera necesario.&lt;br /&gt;Ninguno de ellos trató de dejar en evidencia a nadie. Ninguno de ellos pretendió juzgar lo que no se puede, ni se debe, ni ha lugar a que se juzgue. Ninguno de ellos pretendía nada más allá de lo que es normal en el ser humano, husmear en la vida de los demás sin mayor ni mejor pretensión que la de intentar ayudar, que casi nunca se ayuda; pero nunca la de lo que por estos lares se llama muy gráficamente “chafardear”&lt;br /&gt;Y no voy a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy recibo entre los comentarios a un testo publicado aquí  otro  que lo enriquece, convirtiendo este blog en algo que, según mi criterio, empieza a hacerlo valer la pena; y como es mío y, además,  porque me da la gana, lo reproduzco literalmente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“A veces no puede contigo un infarto y te mata la simple espina de un pescado que te tragas. Llevado a los días de la vida resulta que el menor de los acontecimientos puede hacerte añicos cuando estabas acostumbrado a bregar con molinos de viento. Así de pavorosa es la existencia en este valle de lágrimas. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Están también los otros cuya firmeza y resolución no significa gran cosa para ti porque no pueden ayudarte. Como casi todos tú también llevaste un superviviente dentro. En apariencia seguías siendo dueño de una imagen confortable, sin fisuras, aunque te tragaste la espina y de pronto todo se precipitó, te empezaste a contemplar como desde fuera, despojado y ausente, un tanto aturdido, marginado del control de tu propio carácter. Al parecer, te dicen, no has logrado oponerte lo suficiente a ciertas sombras acechantes de la realidad. Sin justificación alguna decidiste recapitular y te retiraste a prudente distancia de los objetivos de tu vida. Ya escampará, comentaste, después de los días furiosos llegará la dentellada de sol y continuaré adelante. Aunque el tiempo pasa y no hay mejoras.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;No sé ustedes, pero yo desearía volverme invisible para que los otros se olviden un tanto de mí y yo de ellos, aunque entiendo que las cosas mundanas no funcionan de este modo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Cuando Argamenón inició el camino de ese post de doble o triple vuelta diciéndonos que él no era él, supe muy pronto de quién más hablaba. Esa invitación a su alma gemela que debía rendir cuentas y apropiarse de la continuidad de su segundo post bien podía ser yo. El resto es conocido por los que han dejado su granito de arena en sus acertadas y oportunas réplicas.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pero como no hice lo que pedía, Argamenón se sintió en la obligación de escribir la segunda parte. Si leen con atención ambos textos descubrirán claves más que suficientes para entender lo que digo. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Argamenón no sólo roza los problemas de una vida en conflicto, sino que profundiza en sus motivos y se duele ante tamaño falta de vigor. No comprende la nula reacción de quien somete al juicio ajeno sus contrariedades. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Me confieso también un lobo estepario más (aquí hay algunos que lo son por lo que les leí en el pasado, incluido el propio Argamenón). Soy hermético y muy crítico conmigo mismo. Lo que fácilmente puedo aceptar en otros nunca me lo permitiría de mí. He llegado hasta ese punto de estulticia. Tengo un pasado del que no me recupero y tal vez por eso me vacuno con un tipo de escritura enfermiza que siempre remolonea entre tiempos verbales perfectivos y, digámoslo de otra manera, estampas de acontecimientos añejos. No es vanidad, ni capricho, ni diversión. Tampoco una elección consciente. Sucede de esa forma. Eso es todo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt; A veces juego a consentirme la creencia de que he superado los sentimientos de culpa, pero el efecto se desvanece rápido. Si uno no se perdona antes a sí mismo no hay perdón posible. Ni redención. Ni alivio. Queda, eso sí, la fingida salvación literaria. La visión que logras cuando te abismas en palabras que producen una especie a arrullo suave y reconfortante. Poco importa que estés hablando de la muerte de una madre. Ése es el efecto que consigues y al parecer te calma los nervios dañados. Permaneces al amparo de una enajenación reconfortante. Ya no eres tú el que vive, tan sólo eres el que escribe. Pero esa impresión no dura mucho. Sólo hasta que estallan nuevos acontecimientos que se unen a los viejos y ya no sabes qué hacer, por dónde tirar. De modo que te arrinconas todavía más.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt; Desapareces de los sitios de un modo vergonzante. De aquí, por ejemplo. Me llevé todas mis huellas porque no quería dejar testigos ni testimonio alguno. Y de paso me llevé sus voces, las suyas, cosa que lamento profundamente. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;También para esa acción que acabo de exponer tenía mis razones que no voy a desvelar. En todo caso Argamenón ya lo cuenta en sus reflexiones: culpa, perdón, memoria, redención, reparaciones, raíces familiares, pensamientos que no concilian, alterada conciencia, escrúpulos, falta de libertad, retorcidas obligaciones morales…Por todo y por nada me quedé en silencio. Acallé mis protestas interiores a costa de renunciar a mí mismo. Otra frase redonda que no se ajusta a la verdad con mayúsculas, pero que es lo que me puedo ofrecer a día de hoy. A lo mejor todo lo demás sea también como Argamenón lo contempla. Incluso el hecho más que probable de que fuera salvado por una mujer que ahora pretende privarme del derecho a equivocarme. Otra historia inmortal que confío que algún día se escriba sola.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt; Si no ustedes, confío en que Argamenón me entienda. Y hasta puede que vaya a quedarse lívido por esta inesperada intromisión ahora que está preparando el punto tercero de todo este asunto. Quiero leerlo, desde luego, pero yo le diría lo siguiente: no le des más vueltas, querido Argamenón, huye de círculos, espirales y bailes de salón. Que no te causen desvelos inútiles otras almas errantes. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mira, voy a seguir leyendo a Philip Roth: “Los hechos” (autobiografía de un novelista), a ver si se rompe el cántaro de la contención y fluye de nuevo la escritura sin mordazas.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;     Seguramente alguien se preguntará el porqué de esta pirueta, y la verdad es que no hay ninguna razón para ella. Simplemente me hubiera gustado saber escribir lo que he transcrito. Vivirlo no. Sólo sacar al exterior un retazote de la propia vida sin aspavientos ni grandes gestos, con un lenguaje coloquial, nada demoledor, sí triste. Simplemente decir lo que ocurre, qué nos pasa, cómo lo asumimos sin comprenderlo, y manifestar que pese a todo seguimos…  ¿adelante?&lt;br /&gt;Pero no me resisto. Es fácil decir eso de “que no te causen desvelos inútiles otras almas errantes”, lo realmente difícil es saber cómo evitarlo, y yo, lo siento, sé que no sé  como hacerlo. A lo peor ni lo pretendo.&lt;br /&gt;¿Habrá un punto III? Pues, ¿quién lo sabe? Y sobre todo, ¿qué más da? Siempre depende todo del orujo ingerido y hasta de la pureza del mismo. ¿Cómo voy a saberlo a estas horas?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-3452410241248358080?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/3452410241248358080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=3452410241248358080' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3452410241248358080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3452410241248358080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/10/tal-vez-un-alto-en-el-camino-este.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-3854405278396852805</id><published>2008-10-16T07:14:00.000-07:00</published><updated>2008-10-16T07:36:42.480-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>II. -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tiene bemoles. Ahora me tocará a mi  intentar salir del atolladero donde nadie sabe por qué  me han metido, y lo que es peor, no es que  alguien llegue a saber el por qué, que no deja de ser una estupidez porque a casi a nadie le importa un pito lo que le pueda ocurrir a los demás, sino que a nadie, en su cabal juicio, se le puede ocurrir para qué.  Para qué buscar razones que justifiquen lo que posiblemente no tenga justificación alguna y es sólo lo que es, me guste o no me guste. Aquí estoy y debo justificar por qué estoy, y, sobre todo, por qué sigo estando donde estoy. &lt;br /&gt;Lo primero que se me ocurre es que el ser humano es el ser humano y ahí empieza y termina todo. Parece una perogrullada, seguro, pero no creo que lo sea, simplemente hay que intentar desembarazarle de tanta presuntuosidad y de tanto adjetivo tan hueco como gratuito. El ser humano es uno, irrepetible, igual que todos y siempre distinto a los demás. No, tampoco hay en ello  contradicción alguna; somos lo que somos, nos angustiamos por diferenciarnos intentando crear nuestra propia individualidad, y al final nos quedamos en lo que parecemos, y parecemos eso: iguales, repetidos, un cúmulo de lugares comunes, un sin fin de sensaciones, sentimientos, vivencias y momentos que siempre vivió, sufrió y experimentó alguien antes que nosotros y  seguro que sacó sus propias conclusiones que dejaría escritas para facilitarnos el camino. No hay nada original y, sin embargo, siempre todo parece nuevo y distinto en nosotros mismos. Incluso somos muy capaces de perdernos sin encontrar jamás la salida por no molestarnos en leer el manual de instrucciones. &lt;br /&gt;Yo no soy así, de verdad.  No me gusta perderme en círculos concéntricos que sólo te permiten dar vueltas y más vueltas. Y si no soy así, ¿cómo pretendo racionalizar mi comportamiento, incapaz como me siento de comprenderlo, y mucho menos aún de  tratar de explicarlo? No soy capaz de entender en muchísimas ocasiones el por qué de los demás y de sus razones, y tampoco soy capaz de llegar a entender hoy del todo el por qué de mi propio comportamiento, de mi aceptación, de mi claudicación, de quedarme ahí plantado mientras lo más vital que pudiera tener se me pierde a mucha distancia, y me abandona sin ningún miramiento. Lo dicho,  no  soy capaz de ello, de explicarlo, pero sí de asumirlo sin rechistar.&lt;br /&gt;¿Es qué siempre hay o debe haber una razón para cada cosa que nos planteemos? ¿Es o debe  ser siempre  la lógica la razón del ser, la rectora única de su  pensamiento, de la racionalidad  en abstracto entendida más allá de la individual y propia, de la acción consecuente? Y si lo es, ¿consecuente con quién? ¿Con todos y cada uno de nosotros? ¿Incluso con cada uno de nosotros y en cualquier momento de nuestra existencia? ¿No será la lógica la respuesta mecánica inmediata a cualquier acción, pero la negación a ese algo sublime que se debiera presumir en todo ser humano: su imprevisibilidad, su facultad de equivocarse y rectificar o no, de dejarse llevar aun siendo consciente de su evidente desviación?&lt;br /&gt;No, no lo sé. Y lo peor de todo es que en realidad me  encantaría que me diera igual aunque nada me haya dado igual alguna vez, y esa es la mayor condena. ¡Terrible!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, vale,  lo acepto. Acepto que pudiera ser cierto todo lo que he leído en el punto I. Acepto que yo pudiera ser ese que aparece dibujado a grandes rasgos por quien me ha  precedido en la escritura.&lt;br /&gt;Lo acepto, pero lo acepto en su globalidad, con carácter general y sin profundizar, y por ello me reservo el derecho a cualquier  posterior matización o rectificación.&lt;br /&gt;Ese soy yo, y en este caso lo aseguro sin ambages y aceptando todas las consecuencias. Ese soy yo; ni mejor ni peor que los demás,  consciente de mí mismo, consciente de mis circunstancias, consciente de mis limitaciones, de mis frustraciones. Es terrible ser tan consciente como lo soy, pero prefiero aceptarlo así para evitarme el más mínimo margen que pudiera permitirme cualquier maniobra de distracción que me descentre del fin pretendido. ¿Pretendido? Evidentemente no puede ser la palabra adecuada. ¿Cómo puedo yo haber pretendido dejar de ser yo? No, imposible. Imagino que sólo se puede llegar a dejar de ser cuando uno es incapaz de ser consciente de uno mismo o siéndolo no reacciona exigiendo su libertad, o su dignidad, o su reconocimiento en quien se empeña en negárselo; cuando se deja ir; cuando se limita a dejarse llevar sin ninguna pregunta; cuando claudica sin condiciones incluso por alguna razón superior si pudiera haberla.  Pero me temo que ya estoy entrando en el mundo ambivalente de la literatura, sobre todo de la mala literatura.&lt;br /&gt;La vida es otra cosa. La vida es sólo vida y se puede definir en pocas palabras. Sólo hay que decidirse, determinarse, y actuar; incluso también es vida aquella que consiste en seguir la fila con los brazos cruzados frete al pecho, y si es posible con la mirada fija en el cogote del de delante para que nada pudiera distraernos de nuestro destino. La vida es un cúmulo de acontecimientos a los que asistimos y en los que nos sentimos o nos hacen sentir  más o menos involucrados. La vida es acción, no reflexión, ni emoción. La vida es otra cosa distinta de la que nosotros pretendemos  que sea cuando nos paramos a pensar, pero si no lo hiciéramos sería más fácil de lo que parece,  en tal caso tiene ritmo de canción del verano, pegadiza, muy simple,  sin margen para la imaginación.&lt;br /&gt;Si, yo soy de alguna forma ese que aparece perfilado en el texto anterior, pero ¿para qué y por qué tengo que justificarme? Yo soy yo y he asumido purgar mis errores pasados cumpliendo la penitencia que otro ser humano  me  ha impuesto aun careciendo de título alguno que le legitime para tal imposición. Es, por tanto, más aceptación, me temo, que imposición. No, no estoy conforme con ello, pero lo acepto renegrido por dentro, lo que me transforma, seguro, y me hace dejar de ser lo que soy para convertirme en otra persona. Lo acepto incluso como mal menor. Lo acepto tal vez porque he nacido veinte años antes del que debería haber nacido y  parece, o me lo parece, que no tengo más remedio. Porque mi cuerpo no es mío; porque mi libertad personal quiebra donde empieza la libertad personal de quienes me rodean; porque vivir no es sólo conseguir lo que uno pretende y a costa de los demás o incluso sin molestar a nadie; porque creo que debo aceptar también limitaciones, responsabilidades, compromisos, y obligaciones. Lo acepto porque las verdades absolutas de hoy, si existieran, no serían nunca  las verdades absolutas que pudieron haberme inspirado y emocionado en un momento en que esas verdades pudieron generar ese tipo de sensaciones y emociones, si es que las sentí alguna vez, que ahora no. Porque las verdades absolutas sólo son verdades y sólo pueden ser absolutas para cada uno de nosotros por separado, individualmente, incluso durante un tiempo, aunque ese tiempo cubra todo el espacio temporal de nuestra vida en algunos de nosotros.&lt;br /&gt;Es gracioso. Ahora que lo pongo todo en solfa y que cada vez creo en menos cosas, sin que esas carencias me generen ninguna desazón, tengo la obligación de asumir comportamientos y actitudes que no es que no crea en ellos, sino que ni siquiera las admito para los demás. Y ahí empieza y termina todo. ¿Absurdo? ¡Absurdo!&lt;br /&gt;Pero sigo pensado y,  sin embargo, no debería pensar. Y es terrible no tener que pensar para poder seguir aquí.&lt;br /&gt;Fui redimido. Si, efectivamente fui redimido porque evidentemente pude perderme donde se perdieron otros muchos que conocí en su momento. ¿Pero me lamento realmente por ellos? ¿Se perdieron tal y cómo lo pienso ahora? ¿Se hubieran salvado si hubieran sido redimidos como lo he sido yo? ¿Valía la pena y les hubiera valido la pena a ellos?&lt;br /&gt;Ni idea. Ellos ya no están y yo sí. Yo sí; efectivamente, y no hay duda de ello, yo estoy; he dejado de ser, pero estar estoy, y no voy a lamentarme de ello por muchas ganas que llegue a tener. Me he redimido. Me han redimido. He purgado mis penas. Me he sobrepuesto a mi pasado.&lt;br /&gt;Alguien se preguntaba no hace mucho si es posible sobreponerse a la memoria.  ¿Es tan importante superar el pasado?  ¿Se puede uno quedar anclado en él? No, no quiero creerlo.&lt;br /&gt;Me duele mi pasado, pero es irremediable. Es irremediable que no sea como me hubiera gustado ser; que no haya hecho lo que ya no podré hacer nunca; que no hubiera aprovechado las ocasiones que me deparó cada momento. Es irremediable tal cantidad de cosas, que no pretendo perder ni un minuto más de mi vida  en ese constante buceo en un mar que sé que ya no existe, y  que si existió, que es muy posible que existiera, nunca más podré adentrarme escrutando sus profundidades.&lt;br /&gt;Mi problema de hoy es que no es mi pasado quien me condena, sino que me condena mi redención que debiera haber sido, por el contrario, mi liberación; que  es mi vida de ahora la que me parece irremediable y no encuentro escapatoria alguna. Salidas hay muchas, seguro. Soluciones satisfactorias muy pocas.&lt;br /&gt;He sido redimido de mis pecados y he quedado prisionero de la generosidad de los demás, de las frustraciones de los demás; de sus angustias, de sus inestabilidades, de sus antecedentes, y hasta de sus ridículas  amenazas. Que fácil es redimir para esclavizar, negar y destruir. Que fácil es dejarse mecer por la propia debilidad para sojuzgar a los demás. Que fácil es autodestruirse para atar en el propio entorno a quienes en circunstancias normales nos hubieran dicho adiós sin titubear  y sin ningún tipo de  remordimientos. Pero es ahí donde empieza y termina todo, o peor aún es ahí donde empieza todo y termino yo incapaz de moverme, de reconocer la verdad, de tener la valentía de asumir lo irremediable por grave que pudiera ser para el que sea.&lt;br /&gt;Sigo pensando y eso es lo peor.  Lo peor es que la vida pasa y verla pasar ajeno a ella no debiera ser lícito.&lt;br /&gt;No hay razones, lo siento. Lo he intentado de verdad. Hoy parece idiota hablar de estas cuestiones antiguas y trasnochadas, pero yo debo ser antiguo y trasnochado, y sigo pensado, y sigo aquí que pudiera ser tanto como negar que pienso, pero la realidad es que ambas afirmaciones son ciertas. Y también que no encuentro la salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser sincero conmigo mismo debo añadir que me temo que hay aquí mucho de baile de salón, y que  no sería justo. Seguro que debe haber más. Seguro que algo  más  ...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-3854405278396852805?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/3854405278396852805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=3854405278396852805' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3854405278396852805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3854405278396852805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/10/ii.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-2763202559748572007</id><published>2008-09-28T13:35:00.000-07:00</published><updated>2008-09-28T13:37:55.776-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;                                                                   I. -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Yo no soy yo, vaya por delante. Hoy no lo soy. Pero tampoco es definitivo lo que estoy asegurando, porque cada uno de nosotros somos nosotros mismos y un montón más con sus peculiaridades, diferencias y matices. Tenemos almas gemelas, seguro, en las que no estamos muy dispuestos a reconocernos del todo, y ¡ojala sí lo fuéramos y pudiéramos hacerlo!, pero ellas si creen reconocerse de vez en cuando en nosotros, y qué lamentable para ellas. En fin, que somos una calamidad. Que todos nos creemos únicos y somos iguales, y repetidos, y algunos angustiosamente angustiosos pero, lo dicho, iguales a fin de cuentas; y esto último me viene a la cabeza porque acabo de leer una sentencia de un filosofo pakistaní con la que no sé si estoy del todo de acuerdo, y dice: “La mayor felicidad es la de no haber nacido”… No, no lo estoy. Definitivamente no estoy nada de acuerdo. ¿La vida no es la intranquilidad, la infelicidad y el riesgo? ¿La vida no es la posibilidad, el sufrimiento, la reparación, la frustración? ¿La vida no es también la opción libre de sobreponerse, de intentarlo, de poder hacerlo, de recuperarse? Caray, ¿cómo se puede decir que la felicidad es dejar de asumir tanta precariedad, tanta contingencia, tanta probabilidad de error, tantas y tan variadas posibilidades, a cuál menos buena, pero todas ellas interesantes y ricas en matices? Bien pensado la vida es un privilegio para quienes pudiéramos estar abiertos a cualquier situación y no nos dejamos desconcertar, o lo intentamos, por lo imprevisto. En fin, que la vida es un milagro, aunque para mí sea una desazón permanente porque nunca llego a encontrar la nota que, presumo, debiera seguir a la anterior en mi pentagrama, y así me luce el pelo: soy ordenado, reglado, previsible, sin margen para la sorpresa, y si no soy así del todo, al menos lo he intentado siempre. Pero como esto es otra historia voy a seguir con mi razonamiento.&lt;br /&gt;No sé si hoy yo soy yo, aunque haya asegurado lo contrario anteriormente, pero tampoco me importa demasiado. El caso es que no hablando de mí, sin embargo, me siento enfadado, agredido, indefenso, supeditado y violentado. En fin, vencido sin confrontación alguna que pueda motivar esa sensación, y además sin remisión.&lt;br /&gt;Me explico. Yo, que no soy yo o creo no serlo ni como sujeto principal ni como copia convertida en alma gemela, soy un ser cultivado, reflexivo, contundente en mis criterios, pero abierto cuando se trata de los demás, cuando los demás son espíritus dispuestos a salir de si mismos para desarrollarse y crecer; y si además son capaces de volar después, pues mejor que mejor. Yo soy un ser hermético y nada flexible conmigo mismo, pero abierto a los cuatro puntos cardinales con respecto a los demás.&lt;br /&gt;¿Contradicción? ¡Ninguna! Tengamos la amabilidad de escrutarnos. No asumamos ser lo que no somos porque los demás nos definan así. Somos racionales, y como tales: ¿creativos, imaginativos, incluso inteligentemente cambiantes? -(la verdad es que no me atrevo a quitar los signos de interrogación aunque desvirtúen totalmente mi pretensión de afirmarlo, pero, ¿qué le vamos a hacer?) - . Si tú eres tú siempre y de la misma forma, pues eso que seguramente es perfecto para seguir respirando cada minuto del día sin sobresaltos, seguro que también es perfecto para que te puedas percatar que seguramente estás felizmente muerto, y también esto debe tener sus ventajas, seguro. Ya sabes, lo digo por aquello de que no suele haber más paz duradera que la de los cementerios. En lo demás siempre hay una tensión evidente, una guerra más o menos fría que librar, una “entente cordiale”, que nunca llega a ser “entente”, porque es imposición unilateral, y mucho menos que “cordiale”, porque si es imposición hay sometimiento y claudicación, y nunca aceptación.&lt;br /&gt;Pero a lo que iba.&lt;br /&gt;Yo si he vivido. Argamenón a mi la dado es un pardillo que no sabe ni de lo que habla, y lo intuye o lo adivina o se lo inventa, que de todo, imagino, hay un poco. Argamenón me da la sensación de que habitualmente compone la figura y casi nunca se queda el tiempo suficiente para ver que ha pasado. Seguro que está muy seguro de si mismo. O, qué sé yo, a lo peor es que ya ha aceptado su propia derrota y no le queda más que el resquicio de apuntar una tibia y delgada línea de pensamiento apuntalada entre grandes y vacías palabras por si pudiera vislumbrarla alguien y, tras interpretarla debidamente, pudiera sacar conclusiones para si mismo. Incluso, pienso, que le importa un bledo que pudiera haber ese alguien. Yo no, yo he vivido, lo he vivido y he sobrevivido a ello. No puedo asegurar que haya salido indemne de la confrontación, pero por lo menos aquí estoy, si no para contarlo con pelos y señales, que tampoco es esencial, si para afirmar que estoy, que es más que suficiente.&lt;br /&gt;Yo he sobrevivido a mi culpa. Estoy enterrado en vida, eso sí; pero aquí estoy. He sobrevivido al juicio adverso, al calificativo negativo, al dedo acusador. He sobrevivido a la memoria demoledora, esa en la que se anota con pelos y señales los momentos más tristes de nuestra historia, cuando por mil razones o por una sola no hemos sido como somos, o hemos hecho lo que nunca quisimos hacer. La fotografía de la imagen que nunca quisimos ver de nosotros ha quedado grabada a fuego en esa memoria justiciera, y con seguridad, incluso, manifiestamente mejorada para el fin pretendido: realzar nuestra culpa.&lt;br /&gt;Tengo un pasado al que he tenido que sobreponerme. Ni mejor ni peor del de otros muchos. El mío. Y no lo he vencido, aunque reconozco que nunca pretendí hacerlo porque nunca he sabido por qué tenía que haberlo hecho. Sólo he sido capaz de sobreponerme, que ya es más que suficiente. Las cicatrices están dentro. No se ven, pero están ahí y me limitan la movilidad mental, que es la única que me importa, y soy consciente de ello y por ello escribo lo que no quiero escribir, aunque los demás lo encuentren genial. Y asumo mi pasado, porque aún no siendo acomodaticio, tampoco soy beligerante. Se lucha contra la injusticia, contra la adversidad, incluso creo que también podría lucharse, que yo no lo hago, contra quienes caprichosa o interesadamente nos niegan, pretendiendo privarnos del derecho a equivocarnos, que debe ser como el derecho más elemental e irrenunciable que nos asiste en esta vida. No se lucha contra lo que en uno se reproduce genéticamente o que se asume por mimetismo, incluso por reacción, porque toda reacción tiene algo de violento y toda violencia es irracional. No se lucha, porque no se puede luchar contra las propias raíces, las propias taras que surgen de vez en cuando como marcas de nacimiento, las propias reglas del juego que uno acepta, sean o no acertadas. No, no se lucha contra ellas. Se asumen y se sobrepone uno a ellas recortándolas, como con los toros, con mucho valor y con la mejor o peor fortuna que nos depare la suerte en cada momento.&lt;br /&gt;Yo soy yo y mis circunstancias. Mis circunstancias son mías y me configuran para bien y para mal. Pero mis circunstancias forman parte de mi mismo a pesar de mí y a pesar de que sean simplemente temporales, circunstanciales, incluso algunas ajenas. Cuando son utilizadas por los demás para arrinconarme, supeditarme y condicionarme ya son otra cosa. Entonces se convierten en armas arrojadizas utilizadas de mala fe capaces, muy capaces, de destrozarme no por si mismas, que como los fantasmas interiores hay que reconducirlos y domesticarlos, sino porque ya no son lo que fueron y adquieren entidad y carta de naturaleza por si mismas.&lt;br /&gt;Pero dejemos de dar vueltas a las vueltas.&lt;br /&gt;Alguien hablaba recientemente del perdón y de sus reglas, y no voy a entrar en tan sublime discusión porque siempre he estado al otro lado de la cuestión. Siempre he sido la causa de ese posible perdón. Siempre he tenido y tengo la sensación de que mi comportamiento ha dado lugar al nacimiento de grandes sentimientos en los demás: el del perdón, el de la redención, cuanto menos el del mirar a otra parte condescendientemente y con un cierto tufillo benévolo; casi nunca el del disimulo sincero, que debe ser algo así como el auténtico perdón de los religiosamente no ortodoxos. Siempre he percibido en mi insignificancia el estigma de la culpa, y esa culpa es la que genera el sentimiento y necesidad de la reparación y de la compensación.&lt;br /&gt;Creo que no es fácil diseccionar determinadas cuestiones. Que no es fácil situarse debidamente y en el punto exacto que pudiera darnos una visión correcta de ellas, salvo que las simplifiquemos hasta el absurdo convirtiéndolas en inexistentes, como solemos hacer con frecuencia. Pero intentémoslo. Yo siempre he sido yo sin pretensión de haber sido igual que otros, ni tan siquiera mejor o peor. Me limitaba a ser yo, con mis aciertos, mis desaciertos, mis frustraciones, mis errores. Muchas, muchísimas veces me perdí en la vorágine de los acontecimientos, de las modas, del comportamiento colectivo que siempre genera una especie de irracionalidad inteligente que parece no requerir justificación alguna. Sin causar conscientemente mal a alguien pude perderme en mis ansias de encontrarme, comprenderme, descifrarme, justificarme y saber a dónde pretendía ir, a dónde debiera ir, y dónde pudiera estar el lugar que me correspondía a pesar de los demás y de mi falta de orientación.&lt;br /&gt;Pude perderme irremisiblemente, suponiendo que esa perdida hubiera significado algo para los demás, y fui rescatado de mi perdida, orientado, confortado y reconducido por una persona determinada; no perdonado, porque mi comportamiento no había causado daño alguno a mi salvador; eso sí, fui redimido sin remisión, que es lo que sólo parece que cuenta en esta balanza de un platillo único.&lt;br /&gt;Asumí la gratitud eterna que merecía tal esfuerzo y asumí, por supuesto, mi culpa, reconociendo claramente mis errores. Asumí, reconocí, y…, no lo hubiera pretendido, pero además dejé…, no tuve más remedio que intentar dejar de ser yo. Lo terrible es que seguía pensando por mi mismo, que es lo peor, y simplemente me quedé allí, perdido, desconcertado, rabiosamente consciente, angustiosamente limitado, ¿felizmente redimido? Me quedé allí hasta hoy. Me quedé en silencio. Me quedé sin protestar, renunciando a mi mismo sin renunciar del todo. Sabiendo que estaba porque no tenia, o creía no tener, más remedio. Me quedé, y aún estoy. Pero sigo pensando; y no, no es que no me de la gana, que eso es o puede ser caprichoso, es que no soy capaz de dejar de pensar, y lo que es aún peor, si quiero redimirme de mi mismo y del todo, es que no debiera ser capaz de hacerlo nunca.&lt;br /&gt;….&lt;br /&gt;Si, si; aquí lo dejo. ¿Quién en su sano juicio es capaz de leer más de una tirada? Yo, que definitivamente y gracias al cielo no soy yo, no soy capaz de seguir por el momento.&lt;br /&gt;¡CONTINUARÁ!…. O a lo mejor no, ¿quién lo sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD.- Invito a mi alma gemela a que, si se atreve, que debiera atreverse, siga esta reflexión en su segunda parte. El guante ya esté en el suelo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-2763202559748572007?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/2763202559748572007/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=2763202559748572007' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2763202559748572007'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2763202559748572007'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/09/i.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-205406536109215016</id><published>2008-09-04T14:20:00.000-07:00</published><updated>2008-09-04T14:27:43.203-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Me dejo mecer por un fado  de Amália Rodrigues que me trae a la memoria un no sé qué ya antiguo y, por  olvidado, casi  carente de perfiles, pero  que a pesar de todo   está ahí, aunque ya no recuerde dónde, ni cuándo, ni cómo me envolvió alguna vez  y se me quedó en el baúl de los recuerdos que uno nunca supo que tenía porque sólo le preocupaba el mañana y correr para adelante a ninguna parte. Definitivamente, y es terrible darse cuenta a mi edad, hay cosas que son aunque uno no  sepa a ciencia cierta por qué y como nacieron. Debe ser porque son ellas misma a pesar de nosotros, simples elementos vehiculares pero con pretensión de absolutismo y eternidad, y que tan sólo sabemos movernos en límites espaciales y temporales conocidos y amigos, que ya es el colmo de la propia limitación y finitud. Pero a lo que iba.  Me dejo mecer inconsistente, porque la sensación es esa precisamente, la de deslizarme ingrávido de una orilla a otra, con una especie de  vacío protector en mi entorno y un algo de “saudade”, que si suena bien, aún se percibe mejor, sintiendo, como se siente, entre pecho y espalda, detrás del esternón, y justo encima del estómago.  Es una sensación entre triste, por desamparo, y plena, porque no hay nada más pleno y contundente que la sensación de distancia, de vacío, de soledad, de añoranza y hasta  de miedo; incluso debe ser una especie de  multisensación, como en los multicines, que con una entrada común hay un destino posible por decidir.&lt;br /&gt;Respiro por la nariz y despacio, llenando plenamente mil pulmones y sus aledaños, y retengo dos segundos el aire. ¡Pufff...…! Expiro, siempre por la boca, muy despacio. Y ya debe estar  todo resuelto. Ahuyentados convenientemente los fantasmas. Dispuesto para afrontar un nuevo reto. Casi como nuevo. Casi como posible. Así lo dicen los manuales al uso y yo me leo todos los prospectos, como está mandado, incluso el de la aspirina cada vez que tomo una de uvas a peras. Me hubiera gustado ser embarazada. Que cantidad de fármacos me hubiera ahorrado. Pero, lo confieso, nunca he estado embarazado y como la química me da miedo, pues eso, que dejo que la física lo resuelva todo a pesar de su impotencia comprobada de siempre. Pero a lo mío. Como a pesar de todo los fantasmas amigos siguen en mi entorno sin sentirse ahuyentados y se deben encontrar suficientemente protegidos, porque incluso suelen emplazar en su entorno a otros desconocidos y ajenos,  me dejo mecer por los finales de palabras arrastrados y nasales hasta convertirse en un no sé qué gangoso que imagino perfecto para una tarde de invierno tras los cristales empañados y con la proximidad de una chimenea  debidamente encendida, y, tras este alarde de imaginación con la que está cayendo en este “seguro de sol”,   me recojo, como me hubiera recogido de haber podido hacerlo sin recato, en posición fetal para volver al seno materno y aprovechar allí el tiempo perdido en una meditación sin fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo he podido perder tanto tiempo? me pregunto. ¿Cómo uno, que se considera inteligente, puede ser tan inconsciente, tan dependiente, tan influible, tan irracional? ¿Cómo es posible que el ser humano, que ha pasado por tantas visicitudes, siga siendo tan endeble cuando  el resto de animales,  menos racionales, han evolucionado lo necesario, no para sobrevivir, que es lo mínimo, sino para ser necesarios y especies, cuanto menos, protegíbles ? Es terrible no saber contestar a una pregunta tan simple. Pero el problema no es no saber contestar. Lo de verdad terrible es saber que no hay contestación valida. ¿Qué somos los qué somos? - y esto, mal que nos pese a algunos descerebrados, no da más de sí más allá de la propia pregunta.&lt;br /&gt;Si, lo reconozco. Me declaro un descerebrado irremisible. La culpa es mía por no haber evolucionado como dios manda, por haberme quedado en lo retórico, en lo absurdo, en lo racional sin solución y hasta sin justificación. Los demás, lo reconozco también, si han debido evolucionar. Los demás son felices, no se preguntan casi nada, nada les resulta chocante o asonante. Todo debe ser un problema de oído y no de entendederas. Si a los demás, que son muchos, no hay nada que les chirríe, será que el que está fuera de juego soy yo. ¿Y si lo estoy?,- sintiéndolo por mi mismo- , pues eso,  ¡viva la diferencia!&lt;br /&gt;Me encanta ser inconsistente, imprevisible, intranscendente. Hubiera querido ser trascendente, ya lo dije en otras ocasiones, pero me doy cuenta de lo que soy y con toda la rabia del mundo lo asumo. No me encanta, aunque lo proclame a los cuatro vientos; realmente sé que soy lo que soy, un flan, pero no uno cualquiera, soy, quiero imaginarlo, un autentico  “flan chino  el mandarín”, que debe ser de la misma época que mi amada y hasta hoy casi ignorada Amália. Me encanta, como el flan autentico, ser inestable, oscilante, sensible, saudade pura, pero genuinamente de huevo.  Esperanza, Añoranza. Inestabilidad, Relatividad, Humanidad. Lo dicho, de huevo; y  confío que  sólo el chino supiera si lo era de gallina de granja, y su secreto se haya ido con él a la tumba.&lt;br /&gt;Hay tal cantidad de puntos suspensivos en mi vida  que, si hablaran, serían capaces de decir en su inexpresividad lo que jamás sería capaz de expresar yo a pesar de sentirlos a flor de piel, y por ello  ahí lo dejo. Que cada cual rellene a su imagen y semejanza  los espacios vacíos de su propia vida con sensaciones llenas o con las que sean. La verdad es que no sé para qué hay que llenar nada. Uno siempre es lo que es, por poco que llegue a ser, sino se deja llevar por los acontecimientos y por los demás, que es el peligro verdadero. Yo que soy un pobre imbécil, reconozco que casi siempre soy más cuando no sé como decirlo que cuando trato de llenar de palabras los espacios de mi propia indefinición, espacios vacíos, por supuesto, pero también calidos por la esperanza de lo que pudieran albergar en algún momento. En fin, que qué más da. Hoy sólo quería homenajear a Amália Rodrigues a la que no conozco y ni siquiera sé si vive, y nada más. Seguir escuchándola en esta tarde radiante de sol que invita poco al fado, pero que abre todas las puertas a la fantasía, a la que me encamino conscientemente a pesar de mi mismo, casi todo racionalidad y sentido practico. ¿ Pero, qué le vamos a hacer?&lt;br /&gt;       &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-205406536109215016?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/205406536109215016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=205406536109215016' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/205406536109215016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/205406536109215016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/09/me-dejo-mecer-por-un-fado-de-amlia_04.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5180322150144584425</id><published>2008-08-06T08:32:00.001-07:00</published><updated>2008-08-06T08:34:26.340-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ya, está claro. Esto debe ser una variante de aquel juego de poner y quitar la mano para  intentar que no te la golpee el oponente. Si, un juego  de esgrima más mental que otra cosa que recuerdo de mi niñez,  y una vez más, después de tanto tiempo y tanto olvido, estoy aquí exponiendo la mano y algo más con la convicción de que ahora acertaré a retirarla a tiempo, y con la certeza de que seguramente así me  lucirá el pelo.&lt;br /&gt;Pongo la mano. Espero el tiempo que estimo preciso. La aguanto extendida todo lo que puedo mientras me pregunto para pensar en otra cosa: pero, ¿y qué es el amor?   Sigo esperando.  Podría parecer muy imbécil a mi edad y en mi estado hacerme una pregunta tan de adolescente, pero me la formulo porque sí y sin ningún recato, y sobre todo porque hoy, seguro de mi pericia y reflejos para  retirar la mano a tiempo, me siento con la necesidad de hacerla no sólo para distraerme de mi empeño principal, sino  porque no me da la gana medir el tiempo con la misma medida que la distancia.&lt;br /&gt;El tiempo es relativo. El tiempo debiera ser circunstancial. El tiempo lo es a pesar de si mismo y de nosotros, pero no debe  afectar en nada a quien lo sufre, que sólo lo acepta, lo metaboliza, y lo asume para transformarlo en otro tipo de medida limitativa de la propia realidad. El tiempo no  mata los sentimientos, ni los debilita, ni los trasforma, digan lo que digan los que siempre dicen algo con peso específico y con sentido. El tiempo sólo parece oxidarnos más por fuera que por dentro si por dentro no se lo permitimos, que eso ya sólo depende de nosotros mismos.  Y si se lo permitiéramos, que la culpa sería nuestra y sólo nuestra, entonces  sería devastador, entonces seguro que  sería muy capaz de encogernos  haciéndonos volver a nuestro estado inicial.&lt;br /&gt; En muchas ocasiones he comprobado como algunos niños recién nacidos, con sus caritas de sorpresa,  de agotamiento por el primer esfuerzo y quizás el más desproporcionado que tendrán que hacer a lo largo de sus vidas, y con el lógico cabreo por haber sido expulsado de su paraíso terrenal, se parecen a sus propios abuelos, imagen fidedigna de lo que posiblemente  sean  ellos mismos ochenta años después, y en los que se observa la misma cara de sorpresa, esfuerzo y cabreo que al principio, pero quizás entonces con conocimiento de causa de la derrota consentida frente al tiempo, que debe molestar aún mucho más. &lt;br /&gt;El tiempo pasa, pero tú por dentro  no; tú eres o puedes ser el mismo de siempre si quisieras. Lo difícil es ser consciente, primero, y luego, además, querer. La distancia es insalvable, el tiempo no, sólo pasa y nada más. Depende de ti.&lt;br /&gt;Pero dejémonos de zarandajas. ………(¿Zarandajas? hoy, según parece, estoy sobrado)&lt;br /&gt;            ¿Qué es el amor?&lt;br /&gt;            Bueno, pues si, ¿y qué podría decir?  ¿El Amor? ¡Caray!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre,  por supuesto con permiso de Sabrina, también yo “quise escribir la canción  mas bonito del mundo”, os lo aseguro. Lo malo es que aún sigo queriéndola escribir y eso debe significar algo. ¿Esperanza de cara al futuro? ¿Frustración con respecto al pasado?... Ni idea. Tal vez un poco de todo. Pero la sensación real es que siempre parece que habrá un futuro y por supuesto hubo un pasado, lo terrible es que también casi siempre nos olvidamos del presente. ¿Será que no existe? ¿Será que habitualmente nos coge en tierra de nadie? ¿Será que sólo es la escusa para seguir esperando tras desesperarnos por lo vivido? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El amor?  Si, el amor. ¡En que lío me he metido yo solito!&lt;br /&gt;Toda mi vida he sido reo de mis propias limitaciones, de las trampas para osos que asumí voluntariamente para disfrazar casi todo en otra cosa distinta que no me hiciera aparecer tan endeble sentimentalmente, tan dependiente, tan vulnerable, tan adicto, tal vez tan humano a pesar de haberme pasado la vida pretendiendo ser  humano. Esa es o debe ser la paradoja de la vida o por lo menos de la de mi vida. Siempre me ha parecido no estar en ninguna parte a pesar de haber pretendido estar en todas y seguramente haberlo estado en casi todas. En fin,  una  contradicción más, posiblemente la contradicción permanente de los contradictorios presuntuosos con ansias de humildad franciscana, como me gustaría pensar que es mi caso (?). Contradictorios, y utilizando términos procesales televisivos al uso: presuntamente complejos y presuntamente insatisfechos consigo mismos. ¿Y qué más podría decir para definirme?  Yo era  de una forma y  siempre parecía ser de otra cuando realmente lo que  quería era simplemente ser como realmente era o, por lo menos, estar sin artificios ni disimulos, o vivir, o sobrevivir, o poder hablar conforme sentía y me sentía, o qué sé yo.&lt;br /&gt;El amor  para mí siempre ha sido  ese sentimiento que lo es todo y lo llena todo y puede hacer que uno prescinda de todo lo demás. El amor es el sentimiento por excelencia que siempre te permitía,  - hoy a penas me queda un recuerdo tibio para poderlo afirmar con seguridad,   pero a pesar de ello me arriesgo a asegurarlo con la ilusión de acertar -, te permitía, digo, saber retirar la mano a tiempo, y si no lo conseguías te permitía  en todo caso felicitar al contrincante con toda franqueza porque a ti te daba igual en tu nube de algodón y en tu nirvana perfecto, donde lo demás, todo lo demás, te dejaba elegantemente indiferente.&lt;br /&gt;El amor era el sentimiento perfecto, el pleno, el único;  era y  lo es además para mí,  que lo he escondido siempre dentro, demasiado adentro quizás,  para evitar perderlo en alguna parte, y de  tanto guardarlo y protegerlo dejé que languideciera, se desnaturalizara, se convirtiera en obligación cotidiana donde antes era, o creo que era, poesía. Poesía urbana tal vez, nada rutilante, nada artificiosa, repleta de bocinazos y con olor a cocido, pero siempre palpitante, calida, acogedora, envolvente y hasta amable.&lt;br /&gt;Reconozco también que siempre necesité de una copa de más para encontrarme a través de la bruma que habitualmente me ha envuelto, pero que nadie se asuste, también siempre fue una de menos para no dejar de ser yo en lo fundamental, que tampoco se exactamente lo que debe de ser. Siempre necesité una copa de más para liberarme de mi mismo  y convertirme en yo sin aditamentos ni artificios y pretender llegar a los demás, y los demás nunca fueron los demás, que eran muchos y las muchedumbres nunca me interesaron demasiado, sino que los demás eran o se representaban en ti,  porque  siempre ha sido ella  aunque  nunca haya sabido entenderlo. Pero, ¿qué le vamos a hacer? ¡Lo de siempre! Una cosa es  lo que es, otra lo que podría haber sido, y nunca  lo que debería haber sido.  Bueno, pero ¿cómo hubiera podido entenderlo ella si yo lo disfracé para sentirlo sin expresarlo?   Una paradoja más. Una pirueta en triple mortal. ¡El absurdo por el absurdo!  Incluso es muy posible que eso sea el amor, un sentimiento predispuesto a cojear aunque sea casi imperceptiblemente, que avanza y uno se siente plenamente satisfecho por ese avance, pero que  al cabo de un tiempo, cuando nos hemos relajado un punto, nos percatamos que esa cojera que asumimos sin darle mayor importancia ha violentado nuestra columna y nos trasmite dolor. Dolor compensado y al que nos hemos llegado a acostumbrar, pero dolor a fin de cuentas, que seguro que es otra cosa muy distinta a la plenitud de  la satisfacción deseada.&lt;br /&gt;He sentido el amor tan dentro, tan pletórico, tan mío, que seguramente incluso me he olvidado de ti, y seguro que ese debe ser el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si, quise escribir la canción más bonita del mundo y me salio este ripio imperdonable. El gesto tosco, la lejanía protectora de la propia impotencia a expresar libre, diáfana y espontáneamente los sentimientos. Siempre guardando las formas. Siempre componiendo la figura. Dejando la estela. Y también siempre después, cuando uno se queda solo física y espiritualmente, recomponiendo minutos sueltos y escenas fragmentarias para intentar crear sólo una imagen que sustituya a la realidad por lo que pudiera haber sido.&lt;br /&gt;En fin ¡”Que pasen ya los payasos”! Que por cierto siempre me gustó más la versión de Judy Collins que la de Sinatra. Eso, ¡que pasen los payasos!  ¡Que siga la función!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la vida sabiendo que necesitaba estar enamorado hasta los tuétanos. Que necesitaba sentir el amor. Que necesitaba sentirme importante  aunque fuera en el cuarto trastero de tu casa. Que el amor es un cumulo de circunstancias curiosas, y muchas absurdas, y casi todas desmistificantes sobre la realidad del propio concepto de amor. Porque el amor seguro que es otra cosa distinta a lo que debiera ser, o a lo que quisiéramos que fuera, o incluso a lo que siempre imaginábamos que debiera haber sido y hubiéramos estado dispuestos a convertir; evidentemente muy distinta a lo que para cada uno de nosotros lo ha sido o lo es en algún momento.&lt;br /&gt;Pero yo, al menos,  sé que siempre  he estado allí,  y  esperando. Siempre esperando.&lt;br /&gt;Hoy no quiero abrir la boca, ¿para qué, si lo que es, es lo que es? Hoy me sobran las palabras porque casi todas ellas me arañan   la espalda sin que tengan ningún sentido.&lt;br /&gt;Yo, como tantos otros, quisiera saber la razón de mi razón, y no la encuentro. Y aquí permanezco con la mejor de mis sonrisas, mirando siempre adelante, y con la sensación, que riego como dios manda cada día, de que mañana será otro día. Que otro día es sinónimo de una nueva esperanza. Y de que mientras esté esto puede cambiar.&lt;br /&gt;En fin. Tenía plena confianza de retirar esta vez la mano a tiempo y no ha sido así, y aún me duele. ¿No dicen  que algunos tropezamos más de dos veces en la misma piedra? Seguro que es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5180322150144584425?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5180322150144584425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5180322150144584425' title='22 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5180322150144584425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5180322150144584425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/08/blog-post.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>22</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-6550763491334719410</id><published>2008-07-04T10:03:00.000-07:00</published><updated>2008-07-04T10:10:11.222-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿Pisa Fuerte…? Si, por lo menos… ¡pisa!&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;De repente hay como un resorte, un clic que actúa en ti a pesar de ti. Te despiertas. Bueno, no sé si te despiertas o simplemente, sin abrir los ojos,  empiezas a  ser consciente de que has dejado de soñar y que eso que aún no ves es la realidad. Te resistes. Te duele el estomago que lo sientes vacío o quizás lleno;  no lo sabes con precisión pero tampoco te importa porque ya forma parte de las sensaciones que te produce tu paisaje cotidiano. Has leído tantas historias al respecto que no sabes a ciencia cierta si esos gatos que maúllan y se revuelven son imaginarios o reales, pero el caso es que los sientes físicamente en tu estomago que no sabes si está vacío o está lleno, sólo sabes que te crea como una especie de desazón que no te invita precisamente a salir del sueño que ya sabes que no lo es. ¿Será pura sugestión? ¡Ni idea! Seguramente sí, porque siempre parece haber en todo una duda razonable que te deja al menos una minima escapatoria.&lt;br /&gt;Sigues sin abrir los ojos a pesar de la sensación en el estomago. Cuando los abras sabes que no habrá escusa alguna posible,  que no los podrás volver a cerrar y tendrás que enfrentarte con la realidad de otro día aunque no quieras. Te resistes un poco más y sigues con los ojos cerrados. Mientras seas capaz de tenerlos cerrados creerás estar medianamente asido a  una tabla de salvación frente a este naufragio total al que vas a enfrentarte, en el que la esperanza de sobrevivir brilla por su ausencia aunque sabes que sobrevivirás pero siempre de otra forma distinta a la que hubieras querido. Incluso sabes por experiencia que lo importante de verdad no es lo que será, que lo aguantarás porque no hay más remedio, sino la sensación, la impresión  y la esperanza o la falta de ella de lo que pudiera ocurrir y no será. La realidad suele ser una y va por su lado, la imaginación, la sensación, la impresión es otra y ésta si que no va por su lado, sino por el tuyo, o tú por el suyo que es aún peor porque no suele tener remedio alguno ya que estás permanente inmerso en ella aunque no tenga nada que ver con tu vida, que seguramente tampoco tiene nada que ver contigo mismo.&lt;br /&gt;Lo piensas una vez, y otra, y tal vez otra mientras te dejas  mecer haciéndote el muerto, con los ojos cerrados, los brazos extendidos, las palmas de las manos abiertas y la sensación  de que debajo de ti hay un mar dispuesto a tragarte a las primeras de cambio.&lt;br /&gt;¡Podrías seguir con los ojos cerrados! ¡Podrías seguir semiinconsciente! ¡Podrías…! Y se te ocurren mil argumentos y ninguno valido  que te justifiquen. Y sientes miedo, un miedo atroz. Y no sabes por qué, ni para qué te tienes que levantar.&lt;br /&gt;Cuando abras los ojos empezará la función, y no te gusta, y aunque te llegara a gustar, porque en el fondo sabes que en ti hay como un componente de masoquismo, mínimo,  eso sí, pero aunque mínimo  parece que lo hay,  que te hace asumir retos innecesarios, y situaciones complejas, y elementos aparentemente vitales que lejos de revitalizarte te angustian y te obligan a reconcentrarte en ti mismo, pero que sientes la necesidad de afrontar, o la obligación de hacerlo, o la inconsciencia de dejarte involucrar.&lt;br /&gt;Y recuerdas las mil veces  en las que fuiste consciente de que mientras te peinabas la barba frente al espejo algo de ti se escapó mas allá de tu propio imagen y se fue a buscar algunas respuestas que desconocías. Era como pretender llegar no al reverso de tu propia imagen, sino al origen, a la esencia, a ese punto donde seguro que uno es lo que es y no lo que debe ser. Era como pretender volver al principio de uno mismo sin saber a ciencia cierta donde pudiera encontrarse ese principio y donde uno se perdió de vista sin pretenderlo.&lt;br /&gt;La losa es enorme y te aprisiona, seguro, pero aún no  suficientemente  porque has podido liberarte de ella, porque al final de ese minuto eterno has abierto por fin los ojos y ya no hay razón alguna para permanecer en la cama. Y desde ese momento tú ya no eres tú y parece como si te hubieras pinchado en vena alguna sustancia que te permitiera seguir, sin ni siquiera haber  pretendido empezar, sin el más mínimo esfuerzo.&lt;br /&gt;Y empieza el día y tu miedo se convierte en terror en lo más profundo de ti, pero no tienes más remedio que ocultarlo a los demás porque tú eres tú y no cualquiera. Y cualquiera tiene todo el derecho del mundo a ser lo que es, pero tú no. Y se suceden los acontecimientos, y cumples con tus objetivos, y haces las cosas medianamente bien, y engorda tu ego, y te sobrepones, y devuelves sonrisas de complacencia frente a miradas y sonrisas de admiración. Y pasan las horas. Y de vez en cuando te tropiezas con quien o quienes de verdad te importan, que son sólo unos pocos, y en ocasiones tan sólo uno o una, y éste o ésta te pone indefectiblemente en tu sitio, y te dice cuatro verdades, y te recuerda tus obligaciones y compromisos y responsabilidades; y tú sueñas que fuiste una vez, y que además de haber sido, fuiste incluso joven, que es aún peor, y que entonces querías comerte el mundo para nada, precisamente para nada, que es como uno debiera comerse el mundo con avidez. Y sientes aún más miedo porque ya nada depende de ti, y tú eres muy tú, y no quieres ser nadie más. Puedes renunciar a casi todo. No necesitas de nada. Podrías empezar de cero. Incluso estarías dispuesto a iniciar un nuevo camino sin pretender llegar a ninguna parte.  Pero a lo que no estás dispuesto es a renunciar a ti mismo, porque aunque no te gustas en lo absoluto, es lo único que de verdad te pertenece, quieras o no. Tú eres tú, lo demás o los demás serán ellos o incluso podrán ser todo o parte de tus circunstancias, pero tienen ya existencia a pesar de ti, y tú no eres quién para condicionarles o limitarles, ya lo harán ellos mismos si tienen que hacerlo sin necesidad de   ayuda alguna por  tu parte. Pero esa es otra historia. Bueno, realmente no. Esa otra historia seguro que es la historia de tu propio miedo,  y de tus obligaciones, y compromisos y responsabilidades, y de tu losa, ésa que pesa lo indecible cada mañana pero no  lo suficiente aún  como para darte una excusa adecuada para no levantarte, o que, efectivamente, te impida levantarte aunque llegarás a intentarlo con todas tus fuerzas;  esa otra historia es la   de la necesidad de no abrir los ojos cuando debieras haberlo hecho.&lt;br /&gt;¡Miedo! ¡Angustia!  Frustración no. ¡Inestabilidad! ¡Inseguridad! ¿Si por lo menos te hubieras enfrentado tú sólo? Pero no. Y entonces con mayor angustia aún descubres que tu miedo no es sólo por ti, sino por tu entorno, por  tus responsabilidades, por aquellos a los que sin habérselo dicho nunca, quizás por tu tono de voz o por tu manera de juntar palabras y de crear argumentos firmes y sólidos, que sin embargo para ti era simplemente enumeración de dudas y de indeterminaciones, les creaste una imagen que pudiera irse al garete a pesar de ti  y de pretender  haberlo hecho bien, no por convicción, sino por hábito, ese hábito que a pesar de no haberlo aceptado como propio, estaba en tu bagaje hereditario y familiar, y, lamentablemente, era de los que  sí  hacen al monje.&lt;br /&gt;Y sientes miedo no por ti. Por los demás. Porque ellos no sabrán afrontar las consecuencias, o crees tú que no sabrán hacerlo. O te gusta pensar que ese miedo no es propio, y es inducido. O te buscas y rebuscas, y te mientes, porque es más fácil mentirse que reconocer que uno es un tarado de verdad y “per se”, y que no necesita de aditamento alguno para sentirse insatisfecho, y un poco angustiado, y en guerra incruenta contra todo el mundo.&lt;br /&gt;Recalco lo de incruenta por que lo reconozco, y ya lo he hecho mil veces, me asusta y me repele, o quizás primero me repele, y después, además, me asusta cualquier manifestación de violencia;    y cuando   yo grito,    porque   alguna vez grito,    lo hago –seguro –  en legitima defensa, como manera de hacerme oír por quien por sistema no me escucha, y porque quiero no sólo decirle, sino decirme, ya que de tanto tener que decirlo incluso yo lo he puesto en duda, que yo soy yo, y lo soy no como defensa de mi propio egoísmo, sino de mi propia realidad, tan positiva como negativa, tan segura de si misma como dubitativa y enclenque, tan realidad positiva como invención para alimentar mi autoestima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy reacio a las batas blancas porque, a pesar de ellos mismos y de no proponérselo,  me hacen sentir impotente, imperfecto, limitado, inconsistente. Soy yo el culpable. Me asustan las butacas cómodas que invitan a las confidencias, los confesionarios, y hasta los amigos solícitos que dicen querer escucharte. Me espanta mi propia endeblez. Tengo miedo a levantarme y lo hago un poco porque no tengo más remedio y otro porque  me da más miedo quedar enganchado a una pastilla, a un estimulante, a  un no sé qué que   me condicione para el resto de mi vida aunque la haga por el momento más llevadera, que la mía lo es, mas agradable, que la mía no es del todo desagradable, y más vulgar y cotidiana, que quizás pudiera ser una gran idea, pero esa idea me trae también a la memoria aquella película  de hace  mil años, La naranja mecánica, con la que  aprendí   que el remedio es casi siempre peor que la enfermedad.&lt;br /&gt;Tal vez un día alguien me coja de la mano y me lleve, sin percatarme de ello, ante quien me devuelva la facultad de vivir sin miedo. ¡Ojalá! Evidentemente no voy a rechazarlo, sobre todo, como he dicho, si me llevan  de la mano y sin darme cuenta o incluso engañado, ya que lo que ocurre a pesar de uno mismo es otra cosa y no se es nunca responsable de ello, y yo ya estoy más que harto de mis propias responsabilidades. Y mientras eso ocurre seguiré dando consejos a los demás, mirando a otra parte, y negando mi propio miedo. Pero, miedo ¿a qué?  Menuda estupidez.&lt;br /&gt;Mañana seguro que abriré el ojo tan pronto como me despierte. La pregunta entonces será: ¿me despertaré cuándo  abra el ojo o lo habré hecho antes y viviré mientras tanto mí vía crucis particular? Ya veremos. Todo parece ser  encontrar el equilibrio perfecto entre el oxigeno, carbono, hidrogeno, calcio, potasio y demás de la panda. ¿Qué le vamos a hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-6550763491334719410?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/6550763491334719410/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=6550763491334719410' title='29 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6550763491334719410'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6550763491334719410'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/07/pisa-fuerte-si-por-lo-menos-pisa-de.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>29</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-6117106873892023074</id><published>2008-06-18T12:52:00.000-07:00</published><updated>2008-06-18T12:53:05.832-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Seguramente es idiota hablar de la sensación que se tiene cuando uno tiene la sensación autentica de ser mayor, pero por lo que he visto  es realmente efectivo para conseguir la solidaridad de muchos, la caridad de algunos otros, y el irremediable  “le acompaño en el sentimiento”  dicho entre dientes  por  unos pocos,  posiblemente  aquellos conscientemente jóvenes que no saben todavía de que va esta historia pero se sienten en la obligación de participar en algo tan desapasionante y ajeno a ellos mismos como para tratar de no quedar en evidencia. Ellos lo tienen más claro que nadie. Dicen lo que no sienten  porque  intuyen, más que saben, que las cosas son lo que son, casi siempre irremediables pero evidentemente ajenas, y lo dicen con la indiferencia del que ignora que de ellas puedan nacer mil consecuencias no  necesariamente afortunadas.  Efectivamente no hay nada como estar lejos de un problema  para que el problema no exista o, en el peor de los casos, para que  se minimice  hasta convertirse en absurdo.  Ya se sabe lo fácil  que es resolver las cuestiones que siempre nos plantean los demás y que no tenemos más remedio que asumir como si fueran nuestras. Realmente  sólo se necesita de buenas palabras, las más ampulosas y huecas que seamos capaces de reunir, y sobre todo  suficientemente ambivalentes, que nunca comprometan demasiado, que puedan servir para casi todo, y  que tengan musicalidad y un cierto ritmo.&lt;br /&gt;Es curioso como todo ser humano tiene un sentido musical innato evidente, incluso aquellos que presumen de carecer de oído porque lo suyo de verdad es la lectura, que siempre - dicen - es otra cosa. Yo  me dí cuenta de ello  desde el primer momento de mi vida consciente. Me percaté de ello como también me  percaté de que todo parecía interesarme; era un observador compulsivo entendiera o no entendiera lo que veía.  Me fijaba en todo y todo lo registraba y archivaba en los respectivos casilleros de mi mente, donde almacené montañas de escenas, gestos, palabras, risas y llantos, emociones, sensaciones, desconciertos… Allí quedaron todos registrados, guardando, por supuesto, la distancia adecuada con respecto a mi mismo.   Todo, fuera lo que fuera y por muy tonto  que pudiera parecer, me interesaba, y todo parecía tener su razón de ser, aunque dicho orden aparente respondiera al mas absoluto desorden nacido de un mundo de paradojas, inconsistente y repleto de contradicciones y absurdos. Pero, entonces, a mi todo me parecía mágico y atraía mi atención  sin dejarme nunca  indiferente. Bueno, tengo que ser sincero. Curioso era, pero también lo seguí siendo y aún más  cuando me percaté de que la curiosidad podía ser  el antídoto perfecto  para poder evitar vivir la realidad, y  que permanecer en segundo plano y en permanente observación   era más fácil y mucho más cómodo que vivir y  participar en los acontecimientos que observaba. &lt;br /&gt;Pero a lo que iba. El sentido musical de los desorejados musicalmente  hablando lo descubrí en un duelo funerario de  los de antes, de los   auténticos  a los que no les suele faltar de nada y menos aún el coro de plañideras profesiones más que capaces de  taladrarte  con sus llantos e hipidos no sólo el tímpano, sino también  el recinto amurallado del alma donde sueles ocultar  los sentimientos y las emociones genéricas, esas que se reservan  para los demás en general, ni demasiado ciertas ni totalmente falsas; lo dicho, tibias sin más. Las otras, las propias e inmediatas, ésas siempre suelen estar a flor de piel  y no hay forma humana de protegerlas; quizá tan sólo  de disfrazarlas adecuadamente, y no necesitan de ninguna música para manifestarse.&lt;br /&gt;Pues es cierto y así lo observé y lo escribo; aquellas plañideras hicieron emocionar, con sus cantos  de delfines juguetones, a todos los asistentes, y algunos eran manifiestamente inútiles para apreciar dos notas seguidas. Aún se me encoje el ánimo  cuando lo recuerdo a pesar de haber olvidado a quién se velaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Seguramente desde la perspectiva de  mis treinta y algunos años haya sido  improcedente lamentarme de algunas cuestiones que son meramente circunstanciales para la gran mayoría de los mortales, incluso para mi mismo, pero ¿por qué no hacerlo sin miramientos? ¿No es, acaso, un problema de tiempo nada más?&lt;br /&gt;¿Miedo a hacernos  mayores? No, por supuesto que no. ¿Miedo, dice usted? ¡Que va!  El tiempo no es nada, ni siquiera cuenta. El tiempo va a su bola y nosotros a la nuestra si es eso lo que queremos, que casi siempre, salvo que seamos lamentablemente fatalistas, queremos. A mi jamás me ha dado miedo el tiempo quizá porque estoy situado aún en   tierra de nadie: a caballo del ayer, que lo tengo aún entre las manos, encima de la palma, aunque ya próximo al extremo de los dedos y a punto de caer al vacío más vacío posible, y del mañana, que también está a punto de acampar sobre mi propia mano y asentar sus reales creándome el desasosiego que presumo me va a crear. En fin, que soy una especia de malabarista de la realidad, que la asumo, discuto, trato inútilmente de transformarla, me quejo de ella y, resignadamente, la vivo con la pretensión inconformista de que me permita  al menos tener derecho al pataleo.&lt;br /&gt;Creo que ese derecho es el único que nos identifica como seres humanos de verdad. Me encanta despotricar de casi todo y no aceptar casi nada. Me analizo, mi disecciono, busco reacciones que quisiera encontrarme y que no aparecen por ninguna parte, y encuentro consecuencias a hechos que ni siquiera pude adivinar que existían en mi entorno y que con seguridad estuvieron ahí.  Me  acuso y me condeno sin paliativos. Me redimo pocas, muy pocas veces. Pero desde siempre eso que me permito a mi mismo no se lo he permitido a los demás nunca. Ellos no son quiénes ni para condenarme, que por supuesto no lo harían habitualmente si fueran seres pensante y no teledirigidos, que cada vez hay más, no por malicia, sino por comodidad, porque es mejor dejarse llevar, porque para qué remar contra corriente con lo agotador que parece ser, y sobre todo para qué, si el resultado final suele ser el mismo. Sí, lo dicho; a ellos, los acomodaticios, los estables, los amorfos, a ellos si lo hicieran, si me condenaran, ni se lo tendría en consideración y no me importaría lo más mínimo; pero si me redimieran  aún se lo aceptaría  menos aún precisamente porque quiero seguir siendo  dueño de mi vida, y la única manifestación inteligente de mi propia realidad es la de ser redactor voluntario y único de mi testamento vital, ése que deberá  decir lo que debería decir  cuando seguramente no podré decir lo que había pensado decir  mil doscientas veces antes . Que nadie sea capaz de sustituirme, de quitarme de en medio, de aparcarme junto al andén de salida   habiéndome puesto entre las manos el billete determinado  a  un destino cierto. Que nadie sea capaz de absolverme de nada, salvo que yo lo solicite, que no lo haré, no por coherencia, que eso es sinónimo de inteligencia natural,  sino por soberbia, que es igualmente sinónimo pero, en este caso, de falta de inteligencia incluso más natural y más humana pero mas coherente con  cualquier descendiente directo de nuestros primeros padres, aquellos que, gracias a  Dios, nos hicieron como nos hicieron: infelices, seguro; pero, sobre todo, vitales. Tan vitales como vengo diciendo, con el rasgo más característico de nuestra propia naturaleza, la de reivindicar y hacer uso de nuestro derecho al pataleo.&lt;br /&gt;¿Hacernos mayores? ¡Que maravilla!       Y perder…  ¿la conciencia de lo que fuimos?; ¿la memoria de lo que hicimos? ; ¿nuestra independencia?;  ¿nuestra fuerza?, ¿nuestra esperanza de dejar de ser lo que somos, y lo que fuimos? ¿Encontrar por fin las barreras a nuestros sueños para asentarlos en sus juntos términos y no nos desboquen el corazón? ¡Renunciar! ¡Dejarnos ir! ¿Aceptar sin remisión?&lt;br /&gt;No tengo idea de si lo que me asustaría es todo lo que no he hecho y alguna vez quise hacer, o de verdad perder la memoria de todo lo inútil que hice, de toda la perdida de tiempo, de toda la pequeñez de miras en la que me dejé perder. ¿No será que la perdida de memoria es la única posible redención que podría quedarnos? ¿No será que es, en realidad,  la redención divina  en la tierra que nos viene a trasladar  de nuevo al paraíso, a ese paraíso del que salimos por culpa de una manzana cuando seguramente no éramos conscientes de casi nada, por no decir de nada, y sólo nos limitábamos a ser felices?&lt;br /&gt;¿Quejarme de ser mayor…? ¿Y quién se queja? Yo no. Yo aspiro a ser mayor, pero muy mayor, y si es posible a saber por fin, aunque sea por una sola vez, por qué decía  lo que decía. En resumidas cuentas, a llegar a saber quién había sido, por qué y para qué había sido; es decir,  mi razón de ser, si es que tendría que haber alguna, y no todo fuera producto de la casualidad, del azar y de la evolución-involución  de la materia. Aspiro a encontrarme conmigo mismo un segundo antes de olvidarme de todo. ¿Quién podría ser capaz de aguantar una visión parecida por más tiempo? Yo seguro que no.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-6117106873892023074?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/6117106873892023074/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=6117106873892023074' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6117106873892023074'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6117106873892023074'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/06/seguramente-es-idiota-hablar-de-la.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5770294825779869060</id><published>2008-06-08T01:59:00.001-07:00</published><updated>2008-06-08T01:59:44.522-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Está claro que no soy yo.  Está claro que lo escribo a pesar de mi mismo. Está aún mas claro que yo jamás sería capaz de tomar alguna resolución al respecto, pero, a pesar de darme por vencido de antemano, siento el impulso de decir lo que voy a decir.&lt;br /&gt;Sólo sé que estoy condicionado por el principio más elemental  de justicia, esa que no requiere   calificativo alguno  ni  delimitación por áreas o aspectos vitales. Siempre he creído que la justicia es justa y basta con ello aunque sea,  en ocasiones, simplemente un clavo ardiendo. Pero, ¿a qué podríamos acogernos si no hubiera de vez en cuando un clavo ardiendo?  ¿Qué esperanza podría quedarnos a los que aspiramos a que todo lo que nos rodea sea como debiera ser: que las personas no se equivoquen más allá de lo que debieran equivocarse, y que cada uno asuma su propio rol, sin que éste esté   alterado, potenciado, y hasta desquiciado por su propio  capricho  o por el de los demás?&lt;br /&gt;No sé qué quiero decir, por supuesto. Sí sé a quién se lo quiero decir, y aún me gustaría más acertar a decir lo que quisiera decirle, pero una vez más me resulta poco menos que imposible. Me sobran emociones y me faltan palabras, y si a esa limitación   le añade uno la carencia inexcusable  de formación ortográfica y gramatical, ¿en qué puede quedar mi intento? ¡Miedo me da!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué somos siempre culpables los soberbios de corazón pero que respetamos a las personas de nuestro entorno más allá de lo estrictamente necesario?… No, por supuesto que no voy a contestar a mi  pregunta. ¿Qué coño puede significar eso de                       “estrictamente  necesario”? ¿Quién soy yo para establecer un punto de inflexión,  para fijar el lugar exacto donde debiera situarse  la barrera que pudiera delimitar el  ámbito preciso de las emociones que condicionan  el comportamiento de las personas, ese punto y ese algo que diferencia y distingue lo que debe ser y lo no que no debiera ser?  Y como ya estamos como siempre, porque sí,  estamos  como casi siempre, es decir, en ninguna parte, me pregunto: ¿Por qué es tan fácil para los que tienen las ideas claras perdonarte las menos de las veces y, las más, acusarte e imponerte una severa penitencia?  Qué fácil parece ser para ellos lo que para ti, que lo piensas casi todo, que lo analizas casi  todo, que buscas siempre las  razones y hasta las  sinrazones, es poco menos que imposible.  Tú jamás eres capaz de llegar a conclusiones, y tus juicios sobre los demás, por muy duros que pudieran parecer, se quedan siempre en lo general y en meras palabras, y también siempre dejan diversas salidas  de emergencia por donde permitir una evacuación fácil y airosa;  y así te va. Ellos no. Ellos no te dejan resquicio alguno. Delimitan perfectamente los espacios necesarios para no ahogarte en el primer envite, pero  tabican huecos y ventanas sin dejar escapatoria alguna.  Tú  lo aceptas todo, lo asumes todo, estás siempre dispuesto a pedir perdón,  aunque nunca hayas sabido exactamente de qué y por qué, y eso, con la soberbia enfermiza que te caracteriza, porque es lo único que de verdad tienes y es genuinamente tuya, pues te duele, y te desconcierta, y te descoloca, como te descoloca casi todo porque te hace más pequeño incluso de lo que sabes que eres.&lt;br /&gt;Que terrible verdad empieza a ser esa: “casi todo te descoloca”. Y ya hasta te planteas la duda de si el falto de equilibrio eres tú; y como cuando te planteas una duda siempre estás dispuesto a asumir el error como propio, pues lo haces, y sin estar plenamente convencido de ello simplemente lo  asumes y esperas alguna otra nueva ocasión para profundizar algo más y, si hay suerte, poder llegar entonces a alguna conclusión  más  favorable para ti mismo, y si no lo fuera, al menos algo más  justa. Pero como hoy, y casi siempre es hoy, no se da  el caso,  no tienes mas remedio que abrir un nuevo frente en tus ya  debilitadas defensas y preguntarte: ¿no será que soy yo, y sólo yo, el descolocado, el endeble, el ignorante, el que inventa problemas, el que no sabe dónde está, ni para qué está? ¿No serás sólo tú  el que se pierde entre sus fantasmas de siempre, y los demás son los que de verdad están donde debieran estar?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Y te asalta la duda porque siempre  hay en ti  posibilidad para una duda más, aunque sabes que en éste caso  no sea así.&lt;br /&gt; Y te resistes por ello.&lt;br /&gt; Y estás dispuesto a protestar porque no es justo y tú si lo eres o crees que lo eres. Y sabes que además no tienes ningún  miedo a la soledad porque siempre has vivido de alguna forma rodeado de ella, aunque, eso si,  de una especie de soledad  muy particular: una soledad acompañada y repleta de gestos y ruidos conocidos, muy distinta, seguro, a la soledad que pudiera ser. Y por ello no te sientes con fuerzas para ir más allá, y  ahí te quedas con el corazón encogido pensando por qué te pasan a ti estas cosas, y te das cuenta de que  tampoco es justo, y que tienen solución, pero que la solución quizá  sea menos justa aún, y que te has quedado en tierra de nadie, y que nadie tiene la culpa, sólo el tiempo.&lt;br /&gt;Si, seguro. Sólo el tiempo. Y le interrogas, y  te mira, y te dice que él tampoco tiene la culpa, que se ha  limitado a cumplir su papel, y que serás  seguramente tú el culpable, y que palpes tus bolsillos por si acaso, y que  sigas buscando si quieres, y que no te limites simplemente a mirar hacia atrás para  intentar medir exactamente la distancia recorrida y ver que ya es mucha, posiblemente demasiada. Y yo qué sé cuantas cosas más…&lt;br /&gt;Y ahí te quedas con la sensación de que… ¿no te gusta del todo tú vida…?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5770294825779869060?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5770294825779869060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5770294825779869060' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5770294825779869060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5770294825779869060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/06/est-claro-que-no-soy-yo_08.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-1486846794401225577</id><published>2008-05-29T11:43:00.001-07:00</published><updated>2008-05-29T11:43:50.342-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Tiene narices la vida. Tú la vas viviendo sin aspavientos y  como buenamente puedes, mirando  siempre a derecha e izquierda para evitarte sobresaltos, y cruzando por el consabido paso de cebra, que según dicen quienes entienden de esto, es por donde se debe cruzar.  Te sientes, o crees sentirte, que para el caso importa muy poco, animoso, participativo, solidario, serio, respetuoso. Te obligas a ti mismo. Y a ti mismo te limitas palpándote  para definir tus propios perfiles cada vez que actúas, un poco por coherencia, mucho más por prudencia, y sobre todo por no significarte y  por no romper la aparente armonía que te rodea. Esa armonía de la que hablan casi todos, tú apenas has llegado a vislumbrarla alguna vez, y por supuesto rechina y se da de tortas  con el aura que llegas a percibir de los que son sus defensores a ultranza. En fin, debe ser la paradoja de siempre, te dices con frecuencia sin darle mayor importancia. Lo anecdótico de la vida. &lt;br /&gt;A pesar de todo y por lo que pudiera ser, estás ahí siempre o crees estarlo. Nunca te amagas y evidentemente dejas en tu entorno una impresión de fuerza, como de poder  abarcarlo todo, de dominarlo todo, de resolverlo todo. No es por soberbia, que también lo es, porque en el fondo es lo único cierto  y nítido que percibes de ti mismo. Nadie medianamente serio se ha atrevido nunca a señalarte con el dedo porque saben reconocer tu valía, tu saber estar, lo dicho: tu consistencia. Esa consistencia que no suele ser  demasiado habitual. Evidentemente descartas a los medios de comunicación social que son, gracias al cielo, de otro mundo. Esos si, alguna vez, te han señalado con el dedo, pero ellos no cuentan. ¿Cómo pueden contar quienes están obligados a juntar palabras a tanto cada una de ellas  sin que lleguen a saber, en su gran mayoría, lo que significan y su posible repercusión? Pero, en fin, esa es otra historia que debe permanecer por el momento soterrada, y te callas, y dejas a la hermana de la princesa que libre su propia batalla que seguirá perdiendo, de seguro, porque la justicia ha olvidado en algún rincón  la inocencia; y esa es también otra guerra, incluso distinta de la anterior. Tiempo habrá para hablar de ellas y librarlas donde proceda cuando sea oportuno. Hoy simplemente hablas de ti, como casi siempre, y reconoces lo que ya has reconocido.&lt;br /&gt;Habitualmente te sueles  mirar  de reojo, como de pasada, en el espejo del ascensor cada día cuando vuelves a casa, y en los segundos escasos que tarda en llegar a tu piso te da tiempo para reconocer que no lo has hecho demasiado mal  y que incluso el nudo de la corbata permanece en su sitio a pesar de todo lo acontecido. Evidentemente no es puro  narcisismo, que no crees necesitar; es una especie de terapia comúnmente  aceptada; es un reconocerte, saludarte, aceptarte sin más, y despedirte hasta el día siguiente con la esperanza de encontrarte de nuevo y ser capaz de identificarte más allá de toda duda razonable. Simplemente es la constatación de  que el día de hoy ha concluido dentro de lo esperado y sin demasiados sobresaltos.&lt;br /&gt;Todo encaja. Todo es normal. Todo se sucede, y un día precede al siguiente, y aún sigues pensando, porque realmente piensas y no te limitas a dejarte llevar, que no lo has hecho del todo mal.&lt;br /&gt;Pero…,  ¿y quién te dijo alguna vez que siempre hay un pero en todo planteamiento por muy perfecto que pudiera parecer?  Y no lo recuerdas, y tampoco importa, pero resulta que debe ser así, porque  un día  te paras de golpe y te quedas sin saber si  debes seguir adelante o volver atrás.  Y descubres, sin previo aviso,  que la vida tiene narices, cuando ni siquiera creías que tú pudieras necesitarlas para justificarte,  y ya, seguro, nadie lo podrá remediar. Si, ¡vaya por Dios! ¡Tiene narices!&lt;br /&gt;Un día lees una breve y acertada narración de hechos pasados escrita por alguien que forma parte de tu historia, aunque tu historia la has dejado prudentemente enterrada bajo esa leve capa de olvido protector que debiera imposibilitar que los fantasmas de siempre  pudieran  volver a asustarte y producirte sobresaltos que te obligaran a descomponer la figura,  y, de repente, ya nada es lo mismo, y si lo fuera, que pudiera ser, ya no te lo parece, que seguramente es aún peor.&lt;br /&gt;Vuelves a coger el mismo ascensor a la misma hora, pero otro día después, y te encuentras con una imagen diferente. Ya no eres tú. Te encuentras con alguien a quien a penas reconoces y que te mira sin ningún recato, casi amenazadoramente y con ganas de interrogarte sin respetar para nada tu derecho a la estabilidad que tanto debió costarte. Tú  bajas recatadamente la mirada para acomodarte al  reducido espacio compartido de la cabina sin querer sentirte obligado a abrir la boca, tratando de ignorarlo, pero tu acompañante ocasional no te da respiro alguno y te formula la pregunta más tonta del mundo, esa que sabes que jamás te harías, y que cuando supiste que no te  la harías nunca, también supiste que de hacerlo alguna vez correrías  el riesgo evidente de  desestabilizarte por completo y para siempre; si, por supuesto, la pregunta esa de: ¿qué has hecho con tu vida?&lt;br /&gt;¡Válgame Dios! &lt;br /&gt;Hay algo que se te rompe en el interior, que te sacude, que te hace tambalear perdiendo pie.&lt;br /&gt;¿Qué estoy haciendo con mi vida?  Por supuesto que ignoras la respuesta, pero no te queda más remedio que mirar hacia adentro y  te percatas realmente, como siempre  temiste, que no has hecho casi nada, que has pasado y sigues pasando por tu vida de puntillas para no asustarla, y para que ella no se enterara tampoco de que tú estabas allí y te dejara en paz.&lt;br /&gt;Habías suscrito, sin darte del todo cuenta, una especie de pacto de no agresión reciproco. Un dejarse mecer inconsciente e inconsistentemente. Un permitirse llegar hasta el final aunque estuviera en ninguna parte y no valiera en realidad la pena, pero siempre sin romper la falsa armonía, la estética que parece justificarlo casi todo. Sin generar en ningún caso  ningún tipo de violencia, absolutamente inadmisible.&lt;br /&gt;Si, lo reconozco, siempre me ha asustado la violencia quizá porque pudiera ser un ser violento, que no lo sé. ¡Ojala no!&lt;br /&gt;De puntillas, sin hacer ruido, casi inapreciable. Etéreo, vaporoso, una especie de sueño de la realidad cuando uno es capaz de inventarse la realidad y ésta, a su vez, de dejar falsas señales en el corazón, una especie de infartos incruentos sólo apreciables a los rayos x. Lo de siempre, el ser sin existir. Espíritu puro. ¿Qué mejor que ser invisible, por si acaso?&lt;br /&gt;De puntillas. Sin hacer ruido. Hablando sin decir demasiado. Extendiendo una mano para rozar, porque necesitas rozar siempre por el miedo enorme que le tienes a la soledad, pero convirtiendo el roce en algo casi imperceptible, con apenas entidad como para desplazar ligeramente el aire que pudiera haber entre los cuerpos, para generar una simple impresión.  Y si embargo, me encanta el roce casi animal que te devuelve a una realidad primitiva donde el contacto no es de dependencia y sometimiento, sino de  igualdad, correspondencia, participación, fuego y vida.  Distancia abismal, insalvable.  Yo sólo soy capaz de generar apariencia, armonía poética, fuegos fatuos. Si, sobre todo ¡vaciedad!, ¡frustración! &lt;br /&gt;Opinar sin estridencias con la pretensión de influir sutil y acertadamente, juntando las palabras adecuadas, pero falto de convicción en lo dicho,  sin interés alguno en que tus ideas prendieran en los demás más allá de lo estrictamente necesario para  causar una primera impresión favorable. Una vez más la apariencia.&lt;br /&gt;De puntillas. Incluso con un punto de humor que desdramatice cualquier situación tensa convirtiéndola en soportable, y limando cualquier aspereza que hiciera pensar que hay dificultades, que la angustia es el estado natural del ser humano, y si no lo es, que por lo menos no deja de ser  consustancial al mismo.&lt;br /&gt;De puntillas para enmascarar la propia debilidad y la falta  de sentimientos  francos.&lt;br /&gt;La estela es positiva. Se ha creado una imagen adecuada, y ya se sabe que estamos en el siglo de la imagen sin importar demasiado lo que hay detrás de ella, ni siquiera si es medianamente consistente y si se corresponde con la realidad.&lt;br /&gt;Si, la estela y la imagen crean una presunción, y te percatas de repente que has vivido y te has alimentado precisamente de tu propia imagen, ignorándote a ti mismo, el gran desconocido, e incluso sabiendo  a ciencia cierta  que esa imagen no es ni de lejos la tuya autentica.&lt;br /&gt;Ya te lo habías confesado alguna vez; tu vida, habías escrito, es un calidoscopio perfecto, el juego de la adecuación, de la adaptación, del encaje de bolillos, de la paz de los cementerios. Un juego, a fin de cuentas, supeditado siempre al capricho de apretar el botón que lo desconecta.&lt;br /&gt;De puntillas, si. Ajustándote correctamente el nudo de la corbata, que esta vez has observado torcido, mientras tus sentimientos brillan por su ausencia enredándose en el mundo de lo imaginario sin incidir en el  real. Eran sueños infantiles,  te reconoces, pretensiones  de algo mejor que has sabido controlar para que no te descontrolaran.     &lt;br /&gt;Has vivido mil acontecimientos de todo tipo. Bueno, tampoco. Has pasado de puntillas por esos mil acontecimientos dejando huella en los demás, lo sabes, pero tú lo has hecho desde la distancia, tras la barrera, con toda la asepsia del mundo, quedándote siempre fuera, componiendo sólo la figura.   Te has cruzado con mil personas distintas a la que has sabido reconocerles incluso sus falsos meritos, pero tú has pasado sin rozarles casi, como un espíritu  temeroso de contaminarse con ellos, de enredarte con alguno, de experimentar, de sentir, de poder temblar, de que pudieran zarandearte haciéndote despertar de tu ensoñación.&lt;br /&gt;Te has quitado de en medio siempre, y hoy lo sabes, que es aún peor. Y sabes por fin, y sin ningún tipo de dudas, que has vivido tu vida en una especie de constante viaje astral; el problema de verdad es que tu yo viajero no se parece en nada a tu yo  dormido, y ha decidido no esperar más y  huir de su cárcel  sin importarle,  ni siquiera,  la cojera que le ha dejado una ciática idiota. Y tú, mientras, te  sigues perdiendo sin paliativos en tu verborrea sin fin, pero quizás esta vez de verdad. Tal vez sólo te quede esperar que alguien te despierte mañana placidamente y sin sobresaltos. Tal vez aún te quede la facultad de esperar aunque sepas que ya serás para siempre la mitad de ti mismo, y posiblemente no la más autentica. Si, tal vez aún poder esperar. ¿Por qué no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-1486846794401225577?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/1486846794401225577/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=1486846794401225577' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/1486846794401225577'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/1486846794401225577'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/05/tiene-narices-la-vida.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-7616293384603964529</id><published>2008-05-09T17:28:00.000-07:00</published><updated>2008-05-09T17:30:20.839-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hace algún tiempo que no me miro al espejo, pero me temo que me estoy haciendo mayor. Es una impresión,  un algo que percibo en mi propio entorno.  Empiezo a sentir la sensación de que no tengo prisa para nada; de que soy capaz de aguantar en mi sitio de la cola sin rechistar; que no me quejo cuando me cortan el café con leche caliente y no del tiempo; que no replico a casi nada; que miro a más distancia y por encima de las cabezas sin importarme lo que veo; que  escucho sólo lo indispensable; y, sobre todo, que se me amontonan los pensamientos y, por no  rechazar ninguno,  tan  sólo soy capaz de intentar ponerlos en orden.  Me limito a almacenarlos por colores y texturas; los  pongo de dos en fondo como en formación militar, que seguramente debe ser la formación menos útil posible para un ciudadano de a pie que aspira a no meterse con nadie y  a que nadie decida espantarse el propio aburrimiento metiéndose con él, y ahí permanecen a la espera de un no se qué. Lo peor de todo es que yo tampoco sé a ciencia cierta que es lo que pudiera ser ese “qué”.&lt;br /&gt; ¡Empiezo a coleccionar pensamientos!  Si, ya sé  que dicho así  no parece nada extraordinario, pero a mi me lo parece cada vez más, porque ¿quién en su sano juicio sería capaz de rechazar algún pensamiento propio si  llegara a cazarlo al vuelo, fuera consciente de ello y, además, no se empeñaría,  cuanto menos, en retenerlo y ponerlo a salvo con lo difícil que  parece que debe ser? Seguro que nadie. Bueno, seguro seguro, tampoco estoy del todo seguro. Pero, lo dicho. Yo empiezo a almacenarlos como otros almacenan ropas usadas, desperdicios callejeros, o quién sabe qué.   Que  sean útiles o no, por supuesto, es otra cosa. Eso ya sería pedir demasiado y en el peor de los casos tendría que ser suficiente con  almacenarlos para por si acaso. ¿A quién tendría que importarle para qué puedan servir? Es más, ¿a quién le puede importar de verdad los pensamientos de los demás, útiles o inútiles,  si ya no importan ni los propios, esos pensamientos  que más parecen recuerdos en color sepia y desvaídos, como rozados, languidecidos por el tiempo y el abandono?  A nadie, seguro. Si al  menos  fueran  de esa clase de pensamientos que nacen  en el vericueto indescifrable de las conversaciones crípticas  de los integrantes de la última edición de gran hermano, indescifrabilidad que pudiera hacer presumir una inteligencia privilegiada en su ocasional autor, aún aún, ¿pero un pensamiento ajeno sin más, incluso alguno propio de esos que nacen  casi espontáneamente después de haber sido repetidos hasta la sociedad por algún programa televisivo al uso, ¿para qué puede llegar a servir más allá de ser capaz de complicarnos la vida aunque sea por accidente y sin pretenderlo?&lt;br /&gt;En fin, lo de los pensamientos me pone sobre aviso. Pero no todo es eso. También, cuando me miro las manos ya no detecto tensión, impulso alguno, ni siquiera sudoración o crispación, sí acaso un  cierto temblequeo, y seguro que eso es parkinson; por lo tanto, está claro que me estoy haciendo mayor con lo jodido que debe ser. ¡Tan inútil! ¡Tan insignificante! En fin ¡tan molesto para uno mismo, y sobre todo para los demás!&lt;br /&gt;Y si me estoy haciendo mayor ya,  me pregunto: ¿cuál ha sido mi razón de ser? ¿Por qué me he empeñado en pasar un día tras otro asumiendo un orden preestablecido sin ponerlo en solfa, sin discutirlo, sin quejarme por mi propia acomodación? ¿Por qué no he sabido reivindicarme a mí mismo y lo he aceptado casi todo mirando a otra parte o buscando otras quimeras tan aparentes como falsas?&lt;br /&gt;Presuntuoso, ya lo sé: ¡mi razón de ser! Suena redondo y contundente, sobre todo suena a hueco que es como suelen sonar las palabras  de las que solemos alimentarnos cuando nos falta la voluntad  real de mirar en nuestro entorno, de extender una mano  para tocar algo o a alguien, y de ensuciarnos con el polvo del camino.&lt;br /&gt;¿Mi razón de ser ?... Llevo un buen rato parado en la dichosa frase sin que  se me ocurra  nada que me permita seguir.&lt;br /&gt; Pongo en mi quemador de esencias milagrosas un chorrete de agua y algunas gotas de jazmín, y nada, ni por esas, -¡con lo bien que olía en la “Arboleda perdida”! -, pero ahora sólo percibo un olor-sabor a lupanar barato y nada trascendente. Le doy un trago a mi copa y siento acidez de estomago. En fin nada del otro mundo y mucho de éste. Y sigo donde sigo, sin atravesar ninguna barrera del sonido, ni siquiera la neblina que me suele envolver cuando pretendo encontrar respuestas a las preguntas más insignificantes.&lt;br /&gt;Siento que me estoy haciendo mayor cuando siempre he pretendido ser mayor para eso que presumía debiera ser útil: para pensar;  para actuar sin demasiados limites; para poder decidir siendo mi decisión, junto con las de otros, resolutiva y valida;  para poder equivocarme, la razón primera y principal del ser humano, y poder rectificar; para poder pedir perdón agachando ligeramente la cabeza con convicción, sólo por eso, porque era de justicia pedirlo, y sin pretender obtener más beneficio que el que pudiera obtenerse del error rectificado; y para  seguir, para seguir siempre adelante. Un pasito a tras, pero dos adelante.   Siento que empiezo a conseguir mi sueño y que mi sueño  parece ser simplemente eso,  la pretensión de alcanzar  en algún momento la zanahoria que me obliga a seguir dando vueltas a la noria a pesar del cansancio y del tedio y sabiendo, además, que nunca me gustaron las zanahorias.&lt;br /&gt;Ya, ya lo sé, ¡caray! Todo un universo creado para mi, y yo con estos pelos. Es terrible.&lt;br /&gt;Me estoy haciendo mayor y sigo como siempre. Soy la promesa sempiterna que nunca explota. Que está ahí inteligentemente prudente. Soy la esperanza del futuro, cuando el futuro siempre me adelanta dejándome una estela de inconsistencia y polvo.&lt;br /&gt;Siempre he ido a rebufo de alguien o de algo, que no lo sé a ciencia cierta porque sólo me ha rodeado precisamente eso, su rebufo, su espacio vacío de contenido y de tensiones, sobre todo vacío de emociones, dejando tan solo el espacio en su propio vacío repleto de presuntuosidad.&lt;br /&gt;Me estoy haciendo mayor y me pregunto, ¿para qué? ¿qué utilidad tiene? ¿a quién le sirve…? Si, ya lo se, el utilitarismo de siempre y yo reniego una vez más de ello; lo útil por lo útil es lo más inútil que hay.&lt;br /&gt;En fin, me temo que empiezo a hacerme mayor y todo parece seguir tan idota como siempre; y para colmo ya ni siquiera pongo la televisión que lo llena casi todo dándole sentido a cualquier vida inteligente. Y entonces, sin televisión y sin prensa, ¿qué esperanza me queda, si incluso la justicia es lo que parece lamentablemente ser?&lt;br /&gt;Definitivamente, y aunque no me mire al espejo, puedo decir sin demasiado margen para el error que me temo que me estoy haciendo mayor. ¡Lo que me faltaba!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-7616293384603964529?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/7616293384603964529/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=7616293384603964529' title='16 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7616293384603964529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7616293384603964529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/05/hace-algn-tiempo-que-no-me-miro-al.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>16</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-4668086946978571093</id><published>2008-04-18T02:04:00.001-07:00</published><updated>2008-04-18T02:04:28.261-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Leo la narración de mi admirado Aníbal en su empeño de estimular a intentar pensar a las personas que tutela  y me quedo pasmado y fuera de juego, incluso, lo reconozco, me escandalizo un poco. Uno puede ser responsable de los demás hasta un cierto limite, y ese limite, lógicamente, está determinado por la relación de cualquier naturaleza: laboral, social o afectiva, que pudieran tener el obligado a cumplir el fin pretendido y los destinatarios de sus desvelos, salvo que uno sea todo corazón, le importe un pito lo que consideren los demás adecuado y prudente, y se de a los otros por propia decisión y sin remilgos hasta donde pueda llegar.&lt;br /&gt;Aníbal es un caso raro. Aníbal asume su papel de educador desde la perspectiva de que lo que transmite no son conocimientos concretos, ni las respuestas adecuadas a un sin fin de preguntas  inútiles que sólo sirven a  un fin  puramente utilitarista, y , unos y otras, están abocados fatalmente a ser olvidados como medida profiláctica inmediata. Aníbal es más abstracto, más etéreo, exige una reflexión, un buscar  tiempo para darle al tiempo, y algo de silencio lejos de los artilugios al uso que sirven por encima de todo para embobecer un poco más. Aníbal es un soñador, un espejismo, un espíritu libre tan sólo encarcelado por sus propias ideas que son estrictas para si mismo, pero generosas y amplias para los demás. Aníbal siempre se ahogará en su propio vaso de agua a pesar de intentar preparar a los demás para nadar en mares  abiertos y bravíos. Pero es lo que es, la paradoja de la vida. En fin, el absurdo de lo que debiera ser y casi nunca es en la realidad.&lt;br /&gt;Aníbal es un peligro, y así lo reconozco y declaro sin ambages.&lt;br /&gt;¿Pensar?... ¿Reflexionar? ……………….. ¿Y para qué?&lt;br /&gt;El para qué ha sido la pregunta sempiterna, universal, la que se da en todos los tiempos y en cualquier situación, a la  que cualquiera, con capacidad  y ganas de reflexionar, se hubiera podido enfrentar en cualquier momento de su vida. Todo debe tener una respuesta coherente a esa pregunta abstracta que siempre exige de  respuestas concretas. ¿Para qué?&lt;br /&gt;Es lógico y es normal. Si no hay respuesta, fuera cual fuera ésta, es que nos estamos planteando un absurdo, un sueño irrealizable, algo estéril e inútil.&lt;br /&gt;Todos los ideólogos de cualquier corriente absolutista, y las hay de todos los colores, incluso de colores que aparecen siempre como adalides de la libertad individual y son simplemente aparentes redentoristas  de las angustias colectivas, o sea, los mismos miembros de iglesias distintas, en donde sólo hay diferencias en la ornamentación y en la parafernalia; y unos y otros- los mismos perros con distintos collares, que decía mi abuelo materno -,  se han plantado siempre el mismo objetivo, apoderarse del alma de los más pequeños, ya que el resto es siempre cuestión de tiempo. Y ¿qué es el alma?, pues eso, lo concreto y lo inconcreto, la capacidad de ser uno mismo, y de acertar o equivocarse uno mismo, y de llorar uno mismo cuando los demás no lloran, o permanecer insensible, sereno y hasta distante cuando el llanto es oficial y, por tanto, colectivo. El alma es…:”Me llamo Argamenon. Tengo miedo, demasiado miedo, lo confieso. Pero voy a seguir siendo yo, a pesar de mi mismo, y sobre todo, de todo lo demás, esa corriente al uso que me desvirtúa, inutiliza, y trata de convertirme en algo consonanten con el resto; ignorando, que es grave, e importándole muy poco, que lo es aún más, que hay algo en mi mismo que me obliga a rebelarme, a decir que no, que yo soy yo; que no serviré para nada, y que cualquier esfuerzo que pretenda desarrollar será inútil y baldío, estéril para mi y para los demás, pero que a pesar de ello, soberbio como soy, pretendo seguir siendo yo, por encima de todo.”&lt;br /&gt;El alma debe ser algo parecido a esa declaración o a otra cualquiera que cada cual podría hacer mirándose hacia adentro. Un pretender ser uno mismo dentro de la colectividad y no dejarse perder en ella. El alma debe ser no permitir que lo encasillen, etiqueten, uniformen, y, como consecuencia irremediable, lo olviden. &lt;br /&gt;El alma debe ser aquello que Aníbal pretende que sus alumnos  encuentren allí donde esté, para que lleguen a ser ellos mismos, lo cual tampoco les garantizará un poco de felicidad. ¡Seguro!&lt;br /&gt;De todas formas, Aníbal está un poco loco. Es un desestabilizador, está claro. Pero para mí, y después de haberle leído algunos retazos, representa  algo parecido a la esperanza. ¿Y la esperanza qué es? Ni idea, pero suena bien, y cuando uno la aspira por las fosas nasales descongestiona casi tanto como el producto ese que se frota en el pecho pero sin dejarte pringados los dedos.&lt;br /&gt;Aníbal quiere hacer pensar a sus alumnos y yo le aplaudo desde  mí cómoda inexistencia y desde la distancia adecuada para quedar resguardado  de cualquier resultado, sea el que sea. ¡Cómo me hubiera gustado que me hubieran enseñado a pensar!&lt;br /&gt;Me hubiera gustado estar  en algún momento de mi vida bajo la tutela de Aníbal; quizás así hubiera sido muy distinta; o igual, pero con un sentido diferente: o peor, pero plena; que de todo debe haber. Quizás hubiera tenido menos miedo, y el miedo es el que hace inútiles a los seres humanos o los convierte en animales. Recuerdo que hace mil años vi una película que me dejo huella, “Perros de paja”, y ese día, después de quedarme sin aliento y relativizar todo lo que creía sobre el comportamiento humano, me di cuenta de que se puede tener miedo por muchas cosas, algunas absurdas y otras menos, pero que el miedo nos puede paralizar o nos puede hacer reaccionar de la forma más inesperada. Ese día me percaté que soy carne de cañón y que puedo pensar y decidir por mi mismo aunque no sirva de nada, o ser uno más del conjunto aunque tampoco sirva para nada; pero que en todo caso podía, en mi inutilidad, ser menos desgraciado. ¿Qué se yo?&lt;br /&gt;El problema  es que aún hoy me  sigo formulando preguntas sin saber cómo contestarlas, y la fundamental de ellas es la de ¿qué  es peor, hacerlo o no?&lt;br /&gt;Aníbal con su paso cambiado pero firme me está complicando aún más la vida, y en el fondo y de verdad me alegro de ello. Quizás leyéndole consiga dejar de dar vueltas en círculos y en ninguna parte. &lt;br /&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-4668086946978571093?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/4668086946978571093/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=4668086946978571093' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/4668086946978571093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/4668086946978571093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/04/leo-la-narracin-de-mi-admirado-anbal-en.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-8014509051876034179</id><published>2008-04-11T15:58:00.000-07:00</published><updated>2008-04-11T16:09:46.294-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;                                                                   Nada de nada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me considero un poco lobo estepario, lo reconozco. No sé por qué lo digo, pero  es tan contundente, tan redondo, que casi le deja a uno sin respiración al decirlo. ¡Lobo estepario! Suena fenomenal.&lt;br /&gt;Debo reconocer también  que discutiéndome continuamente  y poniendo de manifiesto mi falta de valía personal, en el fondo, y no demasiado en el fondo, me estoy aceptando, redimiendo, e, incluso, estoy elevándome a los altares y relamiéndome por la crudeza y calado   de mis confesiones;  y que eso debe ser, según imagino,  la justa contraprestación  a aceptar y asumir  humildemente la autocrítica que me inviste de legitimidad para casi todo. Soy eso simplemente, casi todo por justiciero, y nada de nada en la realidad.  Es decir un humilde presuntuoso, un solitario  recalcitrante con miedo a la falta de compañía; y un profundo relativista  con pretensión de eternidad.&lt;br /&gt;En fin, la repanocha. El no va más.  El “sursum corda”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de tener narices lo que estoy diciendo suponiendo que sea cierto, que tampoco lo sé con seguridad. Pero casi todo termina siendo  así o muy parecido: un poco de mala literatura, alguna que otra  idea aislada, un par de sensaciones sin contrastar, y dejar en letra impresa la idea de que uno se está autoanalizando con rigor.  Demasiado fácil, sin lugar a dudas, pero suficiente, en todo caso, para no pasar desapercibidos, que es el morir.&lt;br /&gt;Nos desnudamos en público sin mucho, sin demasiado recato, casi-casi con la sensación de violentar nuestra propia conciencia imbuida por nuestra natural modestia. Nos flagelamos  también en público. Nos denostamos. Reconocemos nuestros vicios y errores. No pedimos perdón, por supuesto,  porque eso es otra cosa; pero nos arrastramos contritos buscando, sin parecerlo, la complicidad de los demás, esos que son tan impuros como nosotros mismos, y  la obtenemos demasiado fácilmente y sin pretenderlo, por supuesto, ¿cómo no la íbamos a obtener, y a raudales, si ellos, los miembros de  nuestro jurado popular, si son de verdad inteligentes y saben entendernos, no van a dejar de  reconocerse como mayores pecadores que nosotros mismos?&lt;br /&gt;Sabemos más que nadie.  Dominamos sin parecerlo. Abrimos conciencias. Hacemos pensar. Vivimos sin vivir en nosotros mismos. Somos, sin pretenderlo, el brazo incorrupto de Santa Teresa de Ávila, y como no lo pretendíamos, ¿de qué avergonzarse?, ¿qué le vamos a hacer, si lo somos de verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi verdadero problema es que me he pasado la vida imaginando, y la realidad ha sido otra cosa muy distinta a ese triste sueño que nunca llegó a ser lo pretendido. En fin, se convirtió en simplemente  asumible;  no  irremediable, porque casi todo tiene remedio aunque siempre llegue tarde, cuando ya no importa, pero si aceptable si no se mira a  atrás.&lt;br /&gt;Pero las cosas no son lo que son y hay que etiquetarlas siempre para saber que significan, no hay que dejar nada al albur de lo imprevisto, o  de lo posible, a la imaginación, que ésta es muy subjetiva, y ¿a saber de quién queda dependiendo?&lt;br /&gt;Pero ¿de qué estoy hablando? La verdad es que no lo sé, pero si no hay más remedio que etiquetarlo todo, pues digamos que hablo de… ¿inconformismo?...&lt;br /&gt;Ni puta idea.  ¿Tal vez de espíritu de contradicción, que es más aceptable? ¿Quizás de  buscar  espacios neutros donde sobrevivir sin ser agredido ni necesidad de agredir como algo  irremediable? ¿Qué tal, de pura cobardía, si no hay más remedio que adjetivarlo todo?&lt;br /&gt;No lo sé. Demasiado definitivo de todas formas. Excesivo y muy angosto para dejarse  uno mismo un margen para poder seguir respirando o, por lo menos, para poder seguir levantando la cabeza y pretender que uno piensa y juzga con su propio criterio tras reflexionar.&lt;br /&gt;Pero volviendo al principio, y menos mal que siempre hay un principio a pesar de uno mismo,  me he expresado en  un plural que no sé si es o no el correcto, y si lo fuera tampoco tendría la mínima importancia, porque yo, con nombre y dos apellidos, perfectamente enmascarado y oculto con este embozo (Argamenon) que lo oculta y disimula casi  todo, soy yo y nada más, aunque no sea yo y pudiera ser cualquiera de vosotros, o pudiéramos ser muchos, y volveríamos a plural con el que trato de justificar lo que he escrito. Eso es en el fondo la maravilla del anonimato; uno puede decir lo que quiera y pretender, asegurar y convencer a los demás que nunca lo dijo o que él siempre dijo lo contrario. Ese anonimato siempre nos  redime  de todo aunque también siempre nos lleva a ninguna parte. Y  en el fondo es ese  el problema, que casi todo  nos lleva a ninguna parte y  que hay que aprender a vivir en ninguna parte pero con la mejor de nuestras sonrisas.&lt;br /&gt;Debo reconocer también que me encanta este último dislate. Cada vez  con más frecuencia me encanta llegar a ninguna parte, al lugar de nunca jamás, al espacio donde la fantasía absoluta campa por sus respetos, donde todo es posible si uno es capaz de arrimar el hombro y casi nada es verdad o por lo menos demasiado trascendente y definitivo.&lt;br /&gt;Yo no soy así, lo sé, y me da reparo y sobre todo vergüenza reconocerlo; y no lo soy, no porque no lo pretenda, que me encantaría; sino porque no tengo la entidad suficiente para manipular a los demás. Cuando digo lo que digo, y muchísimas veces no llego a saber lo que es, lo hago con la sana intención de que al menos me sirva a mi mismo, que casi nunca ocurre, y que pudiera servir a los demás. En fin, una pretensión bienintencionada, pero sólo eso, buena intención; porque  les tengo a los demás mucho respeto. No les conozco, pero a pesar de ello les quiero un poco. Siento hacia ellos tanto amor a veces, como desamor otras muchas. Me enternecen, y a la vez me generan un cierto rechazo visceral porque son muchos más que yo; porque me invaden casi siempre, y me empequeñecen, y me roban mi metro cuadrado donde pretendo seguir siendo eso, uno, pequeño y libre. (¿de qué me suena estos?)&lt;br /&gt;Se que puedo prescindir de ellos para seguir por los siglos de los siglos siendo eso, el famoso lobo estepario de los relatos serios e imprescindibles, pero tan inútil, absurdamente complejo y prescindible en la realidad de cada día.&lt;br /&gt;En fin. No sé lo que he escrito y menos aún me importa. Hoy estoy feliz leyendo la historia de mi desconocido amigo Aníbal; mi alma gemela y a la vez mi contrapunto. Me enternece. Me hace reír a pesar de su aparente distancia frente a los demás. Es otro lobo estepario pero con corazón, con demasiado corazón para que le quepa en el pecho. No sé quién es, y menos aún si esta recomendación pudiera incomodarle, pero como ya he dicho, queriéndoos con las mismas ansias con las que me dejáis indiferente,   os lo recomiendo en    http://calimatias42.blogspot.com.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-8014509051876034179?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/8014509051876034179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=8014509051876034179' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/8014509051876034179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/8014509051876034179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/04/nada-de-nada-me-considero-un-poco-lobo.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5439952238627644808</id><published>2008-03-23T10:23:00.000-07:00</published><updated>2008-03-23T10:26:21.647-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;           Ya que estamos en semana santa quiero confesaros que me encanta  ser trascendente. Bueno, realmente no es cierto del todo. Lo cierto de verdad  es que  me encantaría ser transcendente, que seguro que no lo soy, y posiblemente, si lo consiguiera, me encantaría serlo  para algo tan intranscendente como pretender ser de verdad.&lt;br /&gt;            Me repito constantemente, lo sé. Me repito y soy contradictorio. Digo y me desdigo hasta la saciedad. Busco y rebusco en el trastero de mi alma, donde dejo abandonadas aquellas vivencias que aparentemente no han dando resultado alguno pero que confío  que alguna vez pudieran darlo, y por eso las dejo en la papelera de reciclaje, que no es otra cosa  más que ese espacio indefinido a caballo entre el ser y el no ser,  imagino que una especie del limbo donde quizás puedan encontrar un poco de esperanza los desesperanzados. Si no fuera   así,  las hubiera borrado sin remisión y terminado con ellas sin dejarlas aparcadas a la espera de acontecimientos. Pero yo soy yo, y siempre tengo la esperanza de que mañana no sea hoy y sea distinto. Es la esperanza en lucha constante conmigo mismo, todo desesperanza.&lt;br /&gt;            Que pesadísimo que llego a ser. El colmo, lo sé.&lt;br /&gt;             La vida debe ser otra cosa, ¡seguro!&lt;br /&gt;            La vida, que no tengo la más remota idea de lo que de verdad es, debe ser, imagino,  levantarse por la mañana todos los días con la sensación de que algo nuevo pueda pasar. La vida debe ser mirar por la ventana para intentar vislumbrar espacios distintos  a los que habitualmente nos rodean. La vida pudiera ser también, según he creído descifrar en ese silencio denso y pesado con el que se manifiestan muchas de las personas que me rodean y siempre tienen razón y las ideas claras, anclarse  en  el ayer para volver a revivirlo con pelos y señales pero corrigiendo y aumentando todo lo corregible o que quedó aparentemente inexistente o desapuntalado y para permitirse el consuelo de dejar sólo lo bueno, de borrar o  minimizar lo malo, y, si no fuera posible, de pretender redimirse de lo equivocado;  y si no  de justificarlo, sí, al menos,  de asumir el  ¿animo… o propósito?  o, ya no recuerdo, el no se qué de la enmienda, que decía mi catecismo juvenil. &lt;br /&gt;Ante esta última reflexión que creo deducir, y ojala me equivoque, de esos silencios densos mencionados, pero  casi siempre suficientemente elocuentes, me quedo desarmado y  con la impresión de que si fuera cierto y  la vida fuera eso, nunca seguiría el consejo de seguir viviéndola en un permanente &lt;em&gt;reply&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;Nunca me ha gustado desandar el camino, ni siquiera cuando llego a ser consciente de mi error. En tales casos  suelo conectar mi Tom-tom y busco alternativas, otras vías secundarias, quizá mas tortuosas, pero siempre diferentes, y algunas llegan a resultar extraordinarias e inesperadas. Así he podido conocer lo que de seguir la línea recta seguro que no me lo hubiera permitido.&lt;br /&gt;Lo reconozco, algunas veces he pasado miedo, he sentido la tentación de claudicar, y, a pesar de mi miedo y desatino, sin hacer nada del otro mundo he hecho… mucho. Bueno, no tanto; en realidad sólo son  ganas de  presumir y animarme a mi mismo mintiéndome un poquito más. La realidad es que por meritos propios o ajenos he hecho  poco, demasiado poco, de lo que – creo ( un acto de fe más en mi vida repleta de dudas)-  hubiera querido hacer. Unas veces la culpa  fue de mi falta de valentía personal, pero las más de mi escasa  imaginación, y ésta si  creo que debe ser el motor mismo de la vida y que Salamanca no presta. Pero una vez reconocido mi pecado para estar en plena armonía con la  semanita de marras, - me pregunto: ¿valía la pena…?  Eso ya es otra historia y casi nunca importa demasiado, y  me callo, disimulo, y hago mutis por el foro…. .&lt;br /&gt;             Lo que si es cierto, ya que lo demás  imagino que de verdad tenía muy poco y mucho de mala literatura, es que sin haber hecho casi nada  siempre he podido saber por qué me han abofeteado las veces que lo han hecho, y que  nunca ha ocurrido por el lamentable azar de haber pasado por allí y en aquel preciso y desafortunado instante, y que por ello estoy más que seguro de que soy un privilegiado de la vida, muy por encima del común de los mortales.&lt;br /&gt;Si, debo reconocerlo, las veces que lo han hecho me lo tenía merecido, suponiendo que alguien se tenga merecido ser abofeteado, insultado o escupido por pensar y actuar de forma distinta a la oficial fuera ésta la que fuera en cada momento. En realidad no es nada extraordinario, lo sé, simplemente es la historia  de la humanidad de todos los tiempos;  unas veces cambia parte de la trama del guión y la dirección de la marcha de algunos  de los actores, pero las palabras fundamentales y los gestos de la autoridad, esté o no legitimada, ésas siempre son las mismas: todo consiste en  perpetuarse por los siglos de los siglos borrando cualquier signo de inteligencia que pudiera ponerla en peligro, incluso aunque este peligro sólo nazca de su propio criterio. (Que terrible síndrome de Estocolmo debo sufrir. Iba a escribir “imaginación”, ¡que insensatez! ¿Para qué se necesita la imaginación y hasta el sentido común cuando se tiene el poder?).&lt;br /&gt;Cuando se tiene el poder, lo tenga quien lo tenga, siempre hay un dedo acusador dispuesto a todo, y lamentablemente, como es estrictamente necesario, también siempre hay un alma en pena capaz de soportar lo insoportable, incluso muriendo en el intento, que debe ser el colmo del aguante disfrazado de  lúcida estupidez.  &lt;br /&gt;            Pero estaba hablando de la vida, y la vida debe ser mucho más y demasiado genérica para personalizarla. Tiene casi siempre tanto de lo mío como de los demás, y casi siempre me resulta difícil identificarla y descifrarla, y termino por pasar por encima de ella de puntillas para no molestarla, no sea que me mire a los ojos, y como el tiempo, se carcajee de mí. La vida es como ese  último amor que devolviéndonos la esperanza no sabemos ni siquiera adivinarlo aunque lo intuyamos o, al menos, nos lo inventemos para seguir respirando. ¡Qué se yo! &lt;br /&gt;            Sí, ya lo dije antes. Soy pesado hasta la saciedad, y me repito y me repito, pero debe ser mi forma de pretender encontrarme, porque la verdad es que me busco y no me da la gana de permanecer en la incertidumbre de haberme perdido, pensamiento que aún me deja un cierto margen. Peor seria reconocer que mi perdida lo es sin remisión.&lt;br /&gt;Yo si creo en la remisión y por eso sigo dando vueltas sobre mi mismo, y sobre mi entorno, ese entorno que acepto aun siendo hostil y ajeno. Acepto casi cualquier cosa, y ello debiera ser  lógica consecuencia a  mi espíritu democrático y liberal, no de mi carácter de bote pronto, tan humano como inapropiado. Mi espirito, que aún no ha sabido doblegar a mi carácter y menos aún ha permitido ser doblegado por éste, es, como digo, liberal y democrático; respeta las reglas del juego, cree a pies juntillas en la sacrosanta libertad de expresión, en el respeto  a la sociabilidad, al conjunto, a la diversidad, no al rebaño, que es otra cosa, no demasiado distinta a lo que digo, pero seguro que otra cosa. Pero de ello estoy seguro que hablaré otro día precisamente porque soy consciente de que soy  un bocazas impenitente y, en este caso, lo sé, sin remisión. En fin, que perdido o no, soy el no va más. Producto “made in…”  ¡genuino! ¿Quién sería capaz de comprarme sin derecho a cambio?  Yo, no; seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5439952238627644808?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5439952238627644808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5439952238627644808' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5439952238627644808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5439952238627644808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/03/ya-que-estamos-en-semana-santa-quiero.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-6183889021186379320</id><published>2008-02-23T09:07:00.001-08:00</published><updated>2008-02-23T09:07:57.977-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me acabo de sentar frente a esta maquina infernal que me mira con sus ojos  acerados e inexpresivos y sin que se le mueva ni un solo pelo de las cejas por ninguna razón. Está ahí esperado que yo me manifieste, cuando la verdad es que soy incapaz de hacerlo. ¿Manifestarme? ¿Y qué narices es eso? Yo estoy aquí esperando que algo me llegue muy dentro; esperando que algo, sea lo que sea, me mueva a mi mismo incapaz de asumir el movimiento por el movimiento y como reacción a mi propio inmovilismo exterior: esperando a sentirme involucrado en algo para levantarme y reaccionar. Hace ya mucho tiempo que se me olvidó lo que es la sorpresa, lo inesperado, lo  posible aunque no probable. Hace ya mucho tiempo que aprendí que casi todo lo importante se había convertido en  socialmente adecuado, políticamente correcto, individualmente reprobable si lo es,  pero, al menos, siempre  corregible.&lt;br /&gt;Soy, lo reconozco, de lo más ortodoxo que pueda parir madre, y os puedo asegurar que mi madre echó el resto para parirme como Dios manda; pero yo soy lo que soy, a pesar de mi cuna y a pesar de mi mismo,  y  he pretendido siempre corresponder con esa letanía de conceptos preconcebidos y adecuados para no ser asonante con lo demás ni con los demás. Pero a pesar de ser lo que debiera ser, hay algo que me corroe por dentro y me obliga a decir lo que no tendría que decir porque, sobre todo, no va a ninguna parte y no sirve para nada; aunque quizás lo diga por eso mismo, porque es mi forma infantil e inútil de intentar creerme útil, es decir,  miembro activo y latente  incluso de la sempiterna revolución del proletariado del siglo veintiuno, donde el proletariado de siempre ya no es el de siempre y queda limitado al proscrito y desheredado emigrante procedente del tercer mundo,  mas  preocupado  por su certificado de residencia y su cartilla de la seguridad social que por otros conceptos más ampulosos y grandilocuentes que pudieran justificar mucha literatura por eso mismo en desuso. En el fondo quizás, ese certificado y cartilla sean las razones únicas y adecuadas para la nueva revolución  frente a  un proletariado aburguesado que suele mirar por encima del hombro al otro, al de hoy y de aquí, más primitivo y menos afortunado. No lo sé y no sigo para que nadie me tache de demagogo, que seguro que lo soy también. Pero es que casi nada es lo que parece presumir de lo que es. Estamos siempre en lo mismo,  la anécdota que se convierte en  verdad absoluta e incuestionable a pesar de nunca dejar de ser lo que era, simple anécdota. ¡Qué le vamos a hacer! &lt;br /&gt;Pero volvamos al principio.&lt;br /&gt;Me siento, ya lo había dicho. Me preparo un café, nescafé con agua para estar en comunión perfecta con  todo lo sucedáneo al uso. Una copa de orujo gallego, y aquí, bromas a parte, no admito sucedáneos, ¡gallego-gallego! como no podría ser de otra forma. Echo en el quemador unas gotas de té verde, que es aromático y dicen que es diurético. Y me enchufo a mi compañero del alma, don Leonard Cohen, que me susurra al oído, con su carraspeo vibrante, mil pequeñas historias cotidianas que, como no sé inglés, me las invento y me gusta siempre lo que dicen y como suenan. Ya por fin tengo la escena completa. Todo esta consumado. Ya sólo depende de mí, y eso es lo malo, que sólo depende de mí.&lt;br /&gt;Ni fumo, ni me drogo de ninguna de las maneras posibles, ya que mi orujo tan solo se limita a despejarme de las telarañas que mi espíritu acumuló, por desuso, en su desván a lo largo de la semana, pero nada más. Lamentablemente nunca me desvirtúa suficientemente, ni me disfraza, ni me condiciona más de lo que suelo estar; sólo me deja solo  y abandonado frente al silencio inexpresivo de mi ordenador, haciéndome consciente de que soy dueño pleno de mis desatinos, de mis exabruptos, y de mis errores, y eso ya es el colmo.  ¡Dejadme la esperanza! – pienso, sin decirlo en voz alta -  como pensaba pero además se atrevía a decir sin recato el poeta.  Pero si lo pienso bien, me temo, ni siquiera me queda la esperanza.&lt;br /&gt;Habitualmente necesito decir tal cantidad de cosas que nunca sé a ciencia cierta qué decir. Es como tirarse a una piscina sin agua; un error que en ocasiones nace de una necesidad. Sólo sé  que los dos dedos con los que escribo me piden guerra y me exigen cumplir con el ritual descrito, liturgia habitual, y después todo depende de ellos, yo sólo me limitaré a comprobar que la “a” sea la “a” y la “h” no la aspiren de tal manera que desaparezca donde no debiera ser aspirada definitivamente.&lt;br /&gt;Si, sé que estoy diciendo lo que estoy diciendo, lo confieso. Mi ser inteligente esta casi siempre al servicio de mi ser sensitivo, que es el que percibe, acusa, y reacciona.  Yo, que a penas me muevo, soy interiormente el movimiento perpetuo, pero nunca he sabido como demostrárselo a los demás, que en el fondo debe ser lo que importa. Mi ser pensante e inteligente casi nunca piensa y casi nunca se manifiesta inteligente porque la inteligencia esta al servicio de lo práctico, de lo útil, de lo adecuado, de lo rentable, de lo… ¿ qué más da? … ¡de nada! En cambio mi ser sensitivo, que se manifiesta por medio de mis dedos índice de la mano izquierda y corazón (¡que suerte!) de la derecha, estos casi siempre están  dispuestos a cualquier reacción lógica en favor de si mismos y del resto de mi persona. No deja de ser curioso como asisto impertérrito a esta guerra incruenta entre mi ser, mi querer ser, mi pretender ser, y mi rechazo natural al propio ser. Es curioso como uno llega a apreciar que, salvo razones y reacciones químicas, que no espirituales, ajenas a uno mismo, se convierte en sobreviviente nato, y lo acepta casi todo, por no decir todo.&lt;br /&gt;Menudo preámbulo para decir algo tan tonto como lo que hoy quería decir. Pero me he quedado casi sin tiempo y sobre todo sin espacio, y me doy cuenta de ello. Quería decir que mi vida se ha relativizado enormemente. Bueno, no; mi vida es lo que es, y ni es peor ni es mejor de lo que estaría dispuesto a que fuera. Lo que quería decir es que la he relativizado yo, que la estoy desnaturalizando, que la estoy adecuando a mi espacio y a mi tiempo, que no son ni mi espacio ni mi tiempo porque nunca los definí, limite, ni elegí, pero qué le vamos a hacer. Que le estoy prohibiendo soñar, inmaterializarse y poder escapar de vez en cuando  de entre sus cuatro paredes. Que estoy aceptando las reglas del juego sabiendo como sé, porque es de las pocas cosas que sé, que ese juego y sus reglas siempre son ajenos, y uno lo juega y se somete a ellas por respeto al anfitrión que vigila y al que uno se siete supeditado aunque sin convicción alguna.&lt;br /&gt;Estoy aquí, y aquí sigo, pase lo que pase, lo sé. Pero, ¿es suficiente estar aquí y cerrar los ojos, y dejar de respirar, y tragárselo todo, cuando uno empieza a dudar de muchas cosas? Seguro que no. Molestar a los demás nunca. Asumir responsabilidades siempre. Matar los sentimientos propios, jamás. ¿Y entonces…? ¡Ni idea!  Quizás, por lo menos, reservarse el derecho al pataleo digan lo que digan los demás. ¿Qué menos?&lt;br /&gt;Lo prometo, otro día hablaré de lo que hoy quería hablar, pero es que no recuerdo por el momento  qué era….   ¡Y ya son demasiadas veces las que me ocurre! Lo siento. ¿Será que no tengo nada qué decir?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-6183889021186379320?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/6183889021186379320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=6183889021186379320' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6183889021186379320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6183889021186379320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/02/me-acabo-de-sentar-frente-esta-maquina.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5909321182068405534</id><published>2008-02-03T10:32:00.000-08:00</published><updated>2008-02-03T10:33:55.000-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¿Y qué nos  queda cuando terminamos de retirar el papel de celofán con el que se suele envolver casi todo? Está claro, o debiera estarlo, que la realidad es una cosa y que la ficción, el sueño, lo que a uno le gustaría que hubiera sido, otra muy distinta. Está claro que no nos chupamos el dedo, ¿pero qué estaríamos dispuestos a hacer si con ello pudiéramos cambiar un poco tan sólo lo habitual y cotidiano, lo real y vivido, y  sobre todo lo por vivir?   Está claro que hay mil productos y remedios alucinógenos, pócimas maravillosas,  parcheaos de nuestra propia realidad, y lo sabemos.  En ocasiones luchamos contra ellos por excesivamente falsos, y en otras los aceptamos y adaptamos a nuestra propia realidad como remedio incuestionable, como ungüentos milagrosos, como verdades absolutas. Casi todo está claro, pero lo peor de todo es que salvo que uno sea memo por convicción, también está claro para el común de los mortales, que lo único cierto para él es él mismo y su entorno, sin papeles de celofán,  sin lluvias artificiales de colores, ni  músicas de fondo, ni focos de láser en dirección al infinito.&lt;br /&gt;¡Yo soy yo!  Si, patéticamente despelotado, está claro, soñoliento, dubitativo, temeroso, vacilante, esperanzado, y hasta enamorado. Yo soy yo por la mañana y por la tarde. Incluso soy yo, a pesar de mi,  por la noche, en las horas  brujas que nos envuelven  de cuando en cuando y nos encandilan haciéndonos soñar con mil historias irreales o  dejándonos ese  tufillo a jazmín y sándalo que nos permita creer, por inhalación y semiinconsciencia, que fuimos lo que no nunca hemos sido alguna vez: ensoñaciones; vapores  e imágenes borrosas y difuminadas de un algo no sé  si perfecto, pero sí aceptable  y casi-casi asumíble.   ¡Tiene narices la cosa!  ¿Por qué todo lo prometedor carecer de contornos precisos? ¿Por qué nos dejamos seducir por lo inaccesible y  por lo ajeno? ¿Por qué siempre esperamos ser doblegados por cantos de sirenas que nos conduzcan a una victoria pírrica, pero épica que deber ser el polo opuesto del de los mortales, juguetes de los dioses? Si, ya lo sé, es lamentable e infantil, pero así debemos ser los hombres o por lo menos yo, que soy lo que soy  y no lo que hubiera querido ser,  y mucho menos   por lo que he luchado (¡que patético!) muchos años por ser. Lo peor de todo es que ya empieza a importarme un pepino y acepto casi todo.&lt;br /&gt;Lo peor del ser humano, de casi todo ser humano, bueno, - pido disculpas por la grandilocuencia de mi afirmación -, en realidad quería decir que lo peor de mi mismo es que aún no estando dispuesto a ello acepto casi todo, trago casi todo, y transijo con casi todo.  Si, ya lo sé. ¡Que asco!&lt;br /&gt;A pesar de todo me doy un respiro porque yo soy así. ¿Por qué no me voy a conceder una licencia a pesar de lo poco que me quiero?  Si a los demás que, seguro, les quiero un poco menos, se la suelo conceder, ¿por qué negármela a mi mismo?&lt;br /&gt;Si, - lo dicho -  ya lo sé; está claro. Yo no estoy dispuesto ni a concederme el más mínimo beneficio  a la duda, porque yo,  e imagino que a casi todos nosotros nos ocurrirá lo mismo con respecto a nosotros mismos, no podemos permitirnos ni un margen de error porque somos el no va más. Se nos caerían los palos del sombrajo en caso de  hacerlo, y el mundo seguro que dejaría de ser mundo, y eso, ni hablar. Los demás son los demás. Nosotros somos nosotros. Incluso, yo soy yo, que es un paso más a nosotros y demasiado más a  los demás. ¿Pero de qué me sirve ser tan asilvestrado y tan acémila?    ¿De qué me sirve ser tan pagadito de mi mismo y quererme tan poco?&lt;br /&gt;¿Margen de error?... ¿Margen?... ¿Esperanza?&lt;br /&gt; Que hueco suena casi todo cuando sólo pretendemos justificarnos. Estamos porque estamos, porque se nos escapa, a pesar de nosotros,  por cada poro de nuestra triste humanidad mil sentimientos arrolladores. Porque estamos enamorados sin ser correspondidos. Porque seguimos enamorados a pesar del tiempo y no sabemos como decirlo o como recordarlo a pesar de reconocerlo en la lejanía, y lo que es peor, nadie sabe como manifestarlo y  precisamente nos  lo echa en cara sin hacer el esfuerzo mínimo por  trasmitírnoslo. Porque aspiramos a algo más y a algo mejor aunque eso más y eso mejor esté rozándonos el codo cada día del año. Porque nos creemos dispuestos a casi todo, si encontráramos  o recobráramos  a alguien que quisiera simplemente mirarnos a la cara  y en el colme del colmo  quisiera preguntarnos: ¿tienes fuego?&lt;br /&gt;Dios, hace años que dejé de fumar, pero ¿lo qué daría yo si alguien me preguntara hoy algo por el estilo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5909321182068405534?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5909321182068405534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5909321182068405534' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5909321182068405534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5909321182068405534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/02/y-qu-nos-queda-cuando-terminamos-de.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-1670891154970406765</id><published>2008-01-12T08:22:00.000-08:00</published><updated>2008-01-12T08:24:24.623-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¿Qué son los sentimientos?&lt;br /&gt; Es curioso la cantidad de cosas inútiles que sabemos.  La cantidad de frases hechas que nos vienen a la mente cuando no queremos decir nada, cuando tan sólo pretendemos dejar una imagen, crear un estereotipo, salvar, aunque casi nunca se sepa de qué,  nuestro propio ego. Es curioso lo seguros  que nos sentimos cuando logramos  seguir atados a nuestros  condicionantes, protegidos o aislados, que de todo debe haber,  por el corsé de lo socialmente correcto y humanamente aceptable   que nos sostiene y  da prestancia. Pero, ¿y los sentimientos? ¿Dónde podemos ir a buscarlos cuando algo nos toca de lleno y queremos ser nosotros mismos?&lt;br /&gt;Tiene bemoles la vida, pero sobre todo lo que  tiene más bemoles es en lo que la estamos  convirtiendo, toda ella envuelta en papel de celofán brillante y suave, pero que crepita y cruje como lo haría un tronco en el fuego.&lt;br /&gt;Seguro que una cosa es el juego de las palabras, que las hay de todos los colores y texturas e incluso algunas creo que inútiles, y otra  la realidad de los sentimientos cuando son simplemente eso: ¡simplemente sentimientos!&lt;br /&gt; Nuestra vida suele estar tan llena de lugares comunes  que deja de ser vida para convertirse en otra cosa seguramente más cómoda, pero también más inútil. La moldeamos y remodelamos con ese capricho insensato de  pretender quitarle cualquier arista que pudiera hacerla disonante, y la convertimos en un encefalograma plano por el que deslizarnos tan inútilmente como sin riesgo alguno que, de existir, pudiera obligarnos a algo más que no sea simplemente mirar y, en el mejor de los casos, hasta ver.&lt;br /&gt;Nuestra vida es imagen, está claro. ¡Ver por ver, y alguna vez, las menos, tocar! El resto ya empieza a ser  historia.&lt;br /&gt;….&lt;br /&gt;Pero a pesar de todo lo dicho hasta aquí,  debo reconocer cobardemente que me dan pánico los sentimientos porque, cuando los tengo, los siento y me desconciertan y me descolocan. Porque son ellos; a pesar de mí y de mis medidas de seguridad, cortafuegos que pudieran aislarme de su riesgo. Porque se enrocan en mi alma que parece estar ahí, aunque nunca llegue a saber dónde, y tan sólo la perciba como una vibración, como un ronroneo molesto. Bueno, la verdad es que no la siento.  En realidad casi siempre  me invade, me abarca, me comprime,  y yo la niego porque sí, porque soy racional y lógico, porque no creo en ella; porque no debo creer en ella; porque es inútil creer en ella; porque ¿para qué creer en ella? Pero  ella, que tampoco debe creer en mí y le importa un comino lo que yo pueda opinar de ella, sigue impertérrita manifestándose, haciéndoseme patente como las caras de Belmez  pase  lo que pase y pese a quien pese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me duelen los sentimientos que no puedo controlar quizás por ello mismo, porque son sentimientos y por tanto espontáneos, incontrolables y libres. Porque nacen desde lo más profundo y sin permiso. Porque son autónomos y sinceros,  los no sinceros seguro que son otra cosa, ni mejor ni peor, pero otra cosa. Porque nos dejan desprotegidos. Porque nos hacen llorar sin pretenderlo, y llorar es lo más idiota que nos puede pasar a quienes como yo pretendemos sobrevivir a nuestras propias limitaciones, que son todas.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;Hoy me siento tan vulnerable que hasta podría  reconocer que suelo llorar con mucha frecuencia. Realmente no es lo que pudiera parecer dicho así, sin previo aviso, pero casi casi. Se me escapan las lagrimas con facilidad y me siento débil por ello a pesar de que soy un ser lo suficientemente baqueteado por la vida como para resistir  casi todo, menos  a lo injusto por lo injusto, que debe ser el no va más en mi concepto de las cosas.&lt;br /&gt;Como hace mil años empecé a conocer mis debilidades, doy vueltas y más vueltas para disimular lo que soy; para disimular lo que quiero decir; para disimilar lo que siento aunque no quiera sentirlo; para disimular que estoy disimulando que vivo, y que vivir es algo terrible pero maravilloso a la vez; algo fundamental y grande, aunque no llegue a entenderlo del todo. Pero, ¿qué voy a entender yo con tantas preguntas inútiles como suelen rodearme? Para entender algo uno debiera limitarse, cuadricularse y encajarse entre las reglas estrictas del juego y no discutirlas, y yo ni sé como hacerlo, ni tampoco quisiera nunca llegar a  hacerlo. Me gusta mi sin sentido;  me desconcierta alguna vez, lo reconozco,  y en muchas ocasiones  me hace demasiado vulnerable, pero me gusta porque me hace sentir contradictorio y sobre todo humano ¿Cómo podría  limitarme más conscientemente con lo limitado que  me siento inconscientemente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero centrémonos en la razón de ser de hoy.&lt;br /&gt; Llevo una semana  tocado, y  además y sobre todo ¡hundido! Alguien a quien no conocía más allá  de lo que se puede llegar a conocer a una persona  a través de un montón de palabras dispersas decidió  un día irse a no sé dónde, y me siento perdido por ello. Es curioso que el perdido sea yo, pero eso debe ser el sentimiento; una especie de vértigo que te deja en mitad de ninguna parte, a la vez feliz, por inconsciencia, y a la vez  tambaleándote por ser consciente. ¿Qué sé yo? Sólo sé que quisiera poder encontrar las palabras que acertaran a  perfilar en cuatro trazos  mi sentimiento de hoy. Pero imposible del todo. ¿Cómo voy a encontrar las palabras si no sé ni siquiera cómo podría ser ese sentimiento?  Sólo sé que lo siento, y que lo que siento  me conduce directa e irremisiblemente al silencio, y no me da la gana admitirlo. Hay silencios cobardes, y silencios desprovistos de cualquier significado, tan sólo fríos y distantes. Hay silencios que lo llenan todo y te abrazan calidamente. Pero mi silencio de hoy lo es de impotencia, tristeza y desconcierto. Mi silencio de hoy, tan lleno de las palabras huecas  que acabas de leer, no tiene más razón de ser que  la busca y captura del sentimiento que no sé como expresar pero me nace a flor de piel y me llena hasta lo más profundo  haciéndome perder el equilibrio, lo que jamás aceptaría por cualquier otra razón. Pero, ¿qué le vamos a hacer?  ¡Ojala supiera encontrar el camino! &lt;br /&gt;Me temo que empiezo a estar   un poco harto de volver  casi siempre de todas partes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-1670891154970406765?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/1670891154970406765/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=1670891154970406765' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/1670891154970406765'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/1670891154970406765'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2008/01/qu-son-los-sentimientos-es-curioso-la.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-7691385236300573811</id><published>2007-12-31T10:23:00.000-08:00</published><updated>2007-12-31T10:32:06.931-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me he  percatado que empiezo a ser “usted” y no tú. Que mis argumentos no son tales. Que escribo demasiado largo. Que razono demasiado corto. Y que son mis vísceras las que quedan enredadas entre palabras y más palabras a lo largo y ancho de mis escritos, y que estos  suelen ser el resultado de  las reacciones lógicas a mis habituales silencios.&lt;br /&gt;Me he percatado con harto dolor de todo mi ser que no soy Carver, y esto ha terminado por romperme el corazón. ¿Si no soy Carver, qué esperanza me queda?  No soy directo en mis escritos. Menos aún soy preciso. Y para nada ni exacto, ni natural. No los leo y releo  hasta la extenuación. Ni siquiera los corrijo un poco. Sólo junto palabras y las arrincono en mi entorno para que intenten darme calor y me arropen de alguna forma. No quiero permanecer callado y cada vez me gusta menos abrir la boca ¿Será eso o será que sufro del síndrome de Diógenes y ya no soy capaz de seleccionarlas y desechar las innecesarias?&lt;br /&gt;Cuando uno necesita calor es que tiene  frío;  que empieza a sentir  que  sus huesos le chirrían y  tiritan congelados, y que su cuerpo ha dejado de ser su cuerpo para convertirse en simple mortaja extraña a unos pensamientos que oscilan sin ritmo como haría la llama de una vela frente a una corriente ligera.&lt;br /&gt;Sé que es muy manido lo que he escrito, y que la figura utilizada es el no va mas de lo vulgar y común, pero estamos en navidad y esto, estoy seguro, lo disculpa casi todo; por lo tanto, lo siento por mi mismo, pero lo escrito escrito está y ahí queda para escarnio de su autor. Estamos en navidad y yo me siento, no sé por qué, ausente y lejano, ni aquí ni allí, simplemente consciente de que  hasta mi respiración es asistida y mis pulmones se contraen y expanden al ritmo que marca la ortodoxia. Consciente de ello, y atónito por ello.&lt;br /&gt;¡Me encanta la navidad!&lt;br /&gt;¡Me encantan estos días!&lt;br /&gt;Me temo que como siga por este camino me voy a empezar a encantar de mi mismo, y eso, ¡no!, ¡hasta ahí podíamos llegar!&lt;br /&gt;En fin, según parece casi siempre se resucita después de muerto, y yo confío que esto no sea nada; una fiebre pasajera, una mala copa, un viaje incontrolado, lo dicho: un simple día de navidad con todos los aditamentos propios de estas fechas.  Pero como confío, como digo, aunque  no sepa exactamente en qué, pues a seguir confiando, que ya es bastante por el momento.&lt;br /&gt;No soy Carver, está claro, y  sé que este reconocimiento es  una decepción, una  más en mi vida, con la que tendré que apechar sabiendo como sé  que ni siquiera tiene remedio.&lt;br /&gt;….&lt;br /&gt;Nada de esto es lo que quería escribir, pero así son las palabras: ¡Caprichosas! Están vivas y nunca son del todo nuestras, gracias al cielo.&lt;br /&gt;Que suerte tenemos los que sabemos que nuestra vida es tan sólo un poco nuestra, y el resto ni se sabe de quién.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-7691385236300573811?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/7691385236300573811/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=7691385236300573811' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7691385236300573811'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7691385236300573811'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/12/me-he-percatado-que-empiezo-ser-usted-y.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-2475538861804609664</id><published>2007-12-14T08:11:00.000-08:00</published><updated>2007-12-14T08:18:58.060-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¡Teruel si existe!  Como lo pienso, posiblemente sin ser demasiado consciente de ello, pues lo digo y ya está. No soy de Teruel, pero como me estimo en lo que valgo, que seguramente no es demasiado, pues no me duelen prendas para afirmar con más razón lo que queda dicho.&lt;br /&gt;Es curioso, pero curioso de verdad, como a veces se entrecruzan las ideas, las propias y las ajenas,  se contrastan, y se rectifican, sucumbiendo en la batalla incruenta las que surgieron  de la duda más razonable, de la endeblez del ser humano que casi siempre es uno mismo. Los demás no deben ser seres humanos o lo saben disimular mejor, porque al final, y nunca sabes por qué,  siempre tienen razón  o sus argumentos son más reales, o todo se reduce a que  hablan más alto que tú. ¿Qué sé yo?, pero suele ser así. Lo realmente cierto es que  hoy escuchaba sumiso a la voz de mi conciencia que, con el altruismo propio de quienes no dudan a la hora de sacrificar a los demás, negaba mi propia existencia para convertirme en instrumento, eso sí, necesario de un orden superior donde uno irremediablemente suele perder lo poco que es, su paso vacilante, su tartamudeo ante la vida, su visión borrosa de las cosas, y hasta  su manera ridícula de sacar pecho ante todo aquello que lo mortifica, empequeñece, y le hace dudar, y  a pesar de tenerlo todo en contra, con un  último impuso de la propia pequeñez asumida es capaz de constatar que efectivamente es injusto lo que pasa con Teruel. ¿Por qué Teruel no va a existir?&lt;br /&gt;El impulso no daba para más y yo me he quedado en la duda sempiterna de sí será verdad eso de que soy instrumento necesario para un orden superior, o tan solo soy lo que soy,  el ser desvalido que tirita en invierno y transpira en verano. Púdicamente me callo lo que pudiera acontecer en primavera para no escandalizar a cirios (¿o serán tirios?) ni a troyanos, ya que ni es lo que dicen que es, ni tampoco es lo que uno está dispuesto a imaginar que  pudiera ser para poderlo pregonar a los cuatro vientos, en resumidas cuentas que tan sólo es un tiriteo y una transpiración más suaves de lo normal y poca cosa más, ¿pero por qué quitarle  poesía a la vida? Pues eso, en primavera…, ¡primavera! En el fondo todo se reduce a lo mismo: la imaginación, el alucinógeno de la realidad, el no va más, simplemente una  capa más de pintura sobre las sempiternas manchas de humedad en la que  creemos vislumbrar  las imagines de nuestra propia vida como otros lo hacen en los posos de café. Pero volvamos  a lo único realmente cierto: - tiritieos y sudores – eso es todo. Escatológico, lo sé. Pero, ¿qué es la vida? La vida es,...., pues eso: abrir los ojos en la amanecida con la pretensión de comerse el mundo; atravesar el páramo de la mañana con la ilusión de resolver algunos de los problemas de los demás porque los propios seria del todo imposible; tomarse un sándwich de jamón y queso de pie, sin molestar demasiado, y  en el extremo de una barra de madera, con sabor a roble viejo con retrogusto a no sé qué, donde transita, entre vasos de cerveza y café  y mil platitos con restos de tapas de ensaladilla rusa, alguna cucaracha con pinta de saciada y soñolienta que te mira con indiferencia, haciéndote  saber, “con su corte de antenas, cruzado mágico donde los haya”, que incluso ella ha sido servida con mayor deferencia y atención que tú mismo. Pero, ¿por qué sentirte gratuitamente ofendido si aún queda la tarde para poder ver cumplidos todos tus objetivos vitales? Pues eso, que con su pan se lo coman los agoreros, los deprimidos, los voceras de tu condición de instrumento cuando tú sabes que eres o puedes ser, si te lo propones, no instrumento alguno sino  la nota sublime y definitiva  que conformará la sinfonía perfecta; cuando sabes de buena tinta, y no necesitas que nadie te lo confirme, que eres un ser pensante, racional, ilusionado, con despacho propio, y hasta con ordenador propio, o sea el no va más, aunque éste a duras penas, eso si, obedezca a tus designios.  Yo me pregunto ¿por qué  narices los ordenadores son todos tan hostiles al ser humano medio? ¿Por qué no se pliegan a tus decisiones, y siempre, cuando los necesitas, recobran conciencia de su propia realidad de sirvientes  y te plantan cara rebelándose a su destino? Bueno, eso es otro problema, lo sé, y ahí lo dejo para que no se me encabrite quien tan generosamente me presta ahora el avío de poder mal expresar mi propio pensamiento. Chitón, ¡que no se despierte la bestia!&lt;br /&gt;Si, efectivamente aún queda la tarde. Pero la tarde es efímera. Las tardes siempre tienen un ritmo distinto. Las contemplas desde la ventana y languidecen mientras suspiras recreándote en mil historias pasadas o en otras mil por pasar. Depende de cada cual. Es como el recodo en el camino en el que te quedas para descansar, o como el sueño que dibujas de mil colores porque estás, según crees, próximo a vivirlo. La tarde es como un desmayo, parte consciencia de la inconsciencia inmediata. La tarde es casi siempre eso, un suspiro que se tiñe de negro de inmediato con el cambio de horario, y te hace burla dejándote con tres palmos de narices cuando recobras la conciencia de tu propia realidad y ya te toca volver a casa. La tarde es la antesala de la noche, y la noche es ese lienzo un tanto resbaladizo, aterciopelado, etéreo, casi imperceptible, en donde si eres capaz de mirarte al espejo terminas por preguntarte si Teruel existe. En fin, seguro que Teruel existe, pero que existas tú más allá de tu condición de  mero   instrumento necesario para un fin superior lo dudas, quedándote en el paladar un sabor áspero y metalizado. ¿Qué menos que dudarlo, si  no eres tonto de baba?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-2475538861804609664?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/2475538861804609664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=2475538861804609664' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2475538861804609664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2475538861804609664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/12/teruel-si-existe-como-lo-pienso.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-1375665822453511015</id><published>2007-11-18T08:44:00.000-08:00</published><updated>2007-11-18T08:45:49.832-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¿Y ahora qué? Me encuentro desolado, si, desolado. No estoy confundido, ni tan siquiera  decepcionado. Estoy, como ya he dicho, desolado, que es una sensación nacida de un hecho ajeno que uno no puede evitar.&lt;br /&gt;Ya sé que lo mío es juntar y juntar palabras, y repetir mil veces lo mismo, pero hoy decirlo y repetirlo una vez más no me disipa esta sensación de desconsuelo que llevo dentro desde hace días.&lt;br /&gt;- ¡Toc, toc! ¿Hay alguien? ...&lt;br /&gt;Sé cual es la respuesta: - “No  hay nadie” -, pero sigo insistiendo.  De todas formas no hay más que una respuesta posible y siempre la misma: ¡no hay nadie!  -  Y si nunca hay nadie, ¿ para qué narices sigues escribiendo? - Pues si. La verdad es que no voy a responder a una   pregunta tan idiota. ¿Puede haber  alguien en su cabal juicio que ignore en este momento para qué se escribe cuando lo escrito no permanece criando malvas en los bajos de un cajón y aflora a la superficie del mundo de los vivos con el riesgo calculado de que llegue a alguien, por supuesto a otro alguien que no sea uno mismo en mitad de un viaje astral?&lt;br /&gt;¿Para qué escribo?  ¿No sería suficiente con hacerlo, y ya está…?  No lo sé, nunca he sido tan humilde de corazón.  ¿Tal vez para comunicarme conmigo mismo? ¿Tal vez para decir algo inteligente que pueda resultar útil a los demás? ¿Quizás para convencerles de algo que llegue a valer la pena? ¿Para hacerles pensar? ¿Para darles la oportunidad, no de aceptar, pero si de apreciar una visión diferente de las cosas, de la vida, del acierto o desacierto de los propios pensamientos?&lt;br /&gt;Me encantaría creer que eso es así,  pero sé, y no tengo más remedio que decirlo precisamente por ello, porque lo sé, que no lo es.&lt;br /&gt;Escribo por que necesito que alguien me perciba, que sepa que estoy, que se percate de que ha oído una señal de socorro, un “mayday” y siempre es obligatorio socorrer al naufrago. Para que alguien tropiece con mi propia realidad y me diga: “sí, tienes razón”, o mejor, para que pueda decirme todo lo contrario sin necesidad de levantar la voz o descalificarme innecesariamente, simplemente con sus propios argumentos. Para que, sin insultarme, por supuesto, pretenda convencerme, lo que ya sería difícil, de que estoy equivocado, y  lo sería no por mi proverbial soberbia,  sino por mi aceptación a priori de estar anclado en el error.      &lt;br /&gt;Escribo para salir de mi mismo. Para transformarme. Para crear una duda que me permita tener una esperanza de encontrar una respuesta.&lt;br /&gt;Escribo no para transmitir ideas, sino para recibir contestaciones que me hagan dúctil, que transformen mi radicalismo en flexibilidad, que derriben las murallas inexpugnables de mi  doctrinarismo que, sé, me empequeñece.&lt;br /&gt;Me encanta decir lo que digo aunque no sea verdad del todo. Es un mucho de verdad y un algo de ensoñación con su pizca de propósito de la enmienda, que aún me suena de mis años mozos, cuando creía en algunas cosas más. &lt;br /&gt; Escribía hasta hoy porque al otro lado debía haber alguien que me leía y me devolvía el eco de mis propias sensaciones,  que  siendo las mismas, ya no lo eran en sus respuestas. Hoy ya no está, y he perdido el eco, y  la razón de ser (la insoportable levedad del ser), y la razón de escribir, y la motivación de seguir manchando espacios blancos en el mundo.&lt;br /&gt;Alguien (redentores los hay en todos los tiempos y en todas partes) debió  percatarse  de que  al cambio climático le afecta también negativamente  el vertido al espacio  exterior de tanta materia gris pensante sin sentido y sin finalidad práctica alguna  y puso el remedio de inmediato, su eliminación de raíz, aquello de la solución final sobre la que todos hemos oído alguna vez  sin percatarnos de que puede referirse a muchas posibles soluciones finales.  Esa es la contribución que los inquisidores de todos los tiempos hacen, sin temblarles el pulso, a la humanidad doliente, la misma humanidad, también de todos los tiempos, que no se entera de casi nada y  acepta casi todo porque no tiene más remedio, y por aquello, - verdad absoluta -, de que si lo dicen los demás debe ser por algo.&lt;br /&gt;En fin. Hoy ya no sé por qué escribo. Tal vez lo haga para que al contemplar como mi dedo índice de la mano derecha persigue las letras en permanente fuga me percate de que aún vivo, o tal vez por porque   al saber que mi lector de siempre ha sido silenciado por la estupidez al uso, me anime a seguir haciéndolo, aunque sólo sea ya para molestar a nadie.  Hay peores razones, imagino.  En fin, sea lo que sea, siempre – espero -  nos quede a todos Paris.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-1375665822453511015?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/1375665822453511015/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=1375665822453511015' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/1375665822453511015'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/1375665822453511015'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/11/y-ahora-qu-me-encuentro-desolado-si.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-6942785341576194048</id><published>2007-10-27T08:20:00.000-07:00</published><updated>2007-10-27T08:43:28.354-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me siento ante este frontón blanco, reluciente y frío de mi pantalla de ordenador con pretensión de saber como encontrar la primera letra, formar la primera palabra, y articular la primera frase que  pueda tener  además de sentido, que ya es difícil, cierto significado para iniciar la configuración de un pensamiento racional y lógico. Me siento, pero rápidamente  me  levanto al  ser consciente de lo osado de mi pretensión. Pretendo demasiado y me faltan luces; seguramente  me sobrará desfachatez,  -seguro-  pero en el fondo de todo, soterrado y casi olvidado, como uno mas de los soldados desconocidos a los que se honra precisamente su desconocimiento,  -si fueran conocidos es seguro que se les desconocería o se miraría para otra parte,  ¡así de injusta es la humanidad consciente y pensante!,- repito, a los que se honra de cualquier forma, porque no se van a enterar de ello, en mil monumentos con  llamas eternas de color azul-butano  a lo largo del mundo, queda mi conciencia, que es eso que me dice machaconamente: ¡no! ¡que no! ¡que ni se te ocurra! Pero,  ¿cómo y para qué  hacerle caso sin sacrificar mi propio ego, que es el no va más de mi mismo?&lt;br /&gt;Que fácil era antes. Antes siempre ha sido fácil casi todo. Lo difícil de esa facilidad es que antes nosotros no éramos nosotros; bueno si, pero no; éramos nosotros pero como  si no lo fuéramos, difícil de explicar  y aún más de entender. Pero a pesar de todo  está medianamente claro; todo se reduce a reconocer la verdad de aquella frase sacramental: ¡"Cualquier tiempo pasado fue mejor"!... Yo, debilitado por el tiempo, por la desilusión, por la esperanza y aún mucho más  por la desesperanza, la acepto y reconozco. Es verdad, no voy a discutirlo, es una verdad absoluta y atemporal, que seguro, y por ello mismo, es innecesario aclarar y sería  hasta contradictorio pretenderlo; si es absoluta es para siempre y desde siempre y por tanto atemporal, pero como yo soy la duda absoluta, pues eso, lo confirmo para evitar dudas a los demás, que no para mi, que soy incapaz de despejármelas y las asumo todas sin encontrar jamás respuestas, ni tan siquiera las lógicas que debieran deshacerse como azucarillos en el café. El problema es que eso, la solución lógica y el reconocimiento de esa realidad,  es cierto  un monto de años después, cuando nosotros hemos dejado de ser nosotros, y lo de cualquier tiempo pasado, ha dejado de ser pasado para convertirse en historia. En fin, que maravilla es  ser ser  humano. El que no se contenta es porque no quiere. Pero dejemos de dar vueltas a un circulo vicioso, y busquemos la razón de la sin razón de no saber que es lo que pretendía decir. &lt;br /&gt; Antes, casi mucho antes de todos los tiempos, había una hoja de papel cuadriculada. Si, yo sólo supe escribir en hojas cuadriculadas donde la “a” ocupaba su espacio, y el punto de la “i” estaba en el cuadro superior de la propia letra. Antes todo estaba perfectamente ordenado, no cabía posibilidad  de sorpresa alguna, ordenado, estructurado entre líneas paralelas que nunca se cortaran en un punto común rompiéndonos las barreras del orden preestablecido.&lt;br /&gt;Quería hablar de la imaginación, de la propia y de las demás y me he quedado prisionero  entre  las líneas paralelas de un cuaderno cuadriculado, donde el solo hecho de salirse de las misma generaba sanciones superiores a la perdida de puntos del carné de conducir, que es el no va mas de la sanción actual.&lt;br /&gt;Que casando estoy de sentirme siempre culpable de todo. Bueno, esto no lo he  escrito yo, simplemente se me ha escapado y lo dejo porque lo dejo. ¿Para qué quitarlo si no ofendo a nadie? Quería hablar de imaginación, que debe ser la pista de despegue  en dirección a  “nunca jamás”, y abortado el despegue termino en el código de circulación. ¡Que pena! Hoy, corto y ya cierro,  después de haber parloteado de lo que he parloteo,  o sea, de nada. Mañana tal vez se me ocurra algo y hable de mi imaginación ilimitada que debe ser algo así como la confirmación de la frustración total de mi realidad. Si no, ¿para qué tenerla y de qué puede servir?&lt;br /&gt;¿Se puede decir tan poco en tanto?  Ni yo mismo, capaz de aceptarlo casi todo, puedo creérmelo. En fin, ¿qué le vamos a hacer?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-6942785341576194048?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/6942785341576194048/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=6942785341576194048' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6942785341576194048'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6942785341576194048'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/10/me-siento-ante-este-frontn-blanco.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-6159900631544613826</id><published>2007-10-16T13:44:00.000-07:00</published><updated>2007-10-16T14:01:58.955-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Se me ha roto un palier. No sé cómo ha sido porque habitualmente, aunque no de forma obsesionada, siempre me he cuidado de estas cosas. Un palier roto, y todo al cuerno. Se apagó de repente la luz. Se paró el reloj, y el mundo, mi pequeño mundo, tan querido como criticado, tan familiar y habitual como denigrado, se ha ido alejando de mi poco a poco pero irremisiblemente, y me he quedado solo, y me he quedado renqueante e indefenso. Desconcertado. A la distancia justa de todo para sentirme al margen y ser mero observador, o ni siquiera eso y tendría que decir simple mirón. Me he quedado perdido en el espacio y en el tiempo. Sigo respirando; como normalmente; y cumplo con otras exigencias fisiológicas mal que bien; ¿pero…? Sí, ya nada es lo mismo desde mi propia perspectiva de las cosas que han perdido el pulso para convertirse en un sin fin de imágenes conocidas pero carentes de emociones. ¡Que sensación más lamentable!&lt;br /&gt;Dicen, o creo que alguna vez he oído que dicen, “que la felicidad es la ausencia de dolor”, y debe ser verdad. Tan simple como eso. Se me ha roto un palier, que no tengo ni idea de lo que es y tampoco la deben tener quienes me asisten, y son muchos, y todo se ha ido al garete por el momento, dejándome en estado de autismo, al otro lado del telón.&lt;br /&gt;Bueno, para intentar ser cuanto menos comprensible, debo decir que hablo de un palier porque suena medianamente bien, y que menos que mantener la estética cuando todo parece irremediablemente perdido, pero lo que se me ha roto de verdad no tiene nada que ver con mi coche, que me importa un bledo. Mi coche es la distancia más cómoda entre dos puntos y siempre que encuentre un espacio suficiente para quitarle el tapón y deshincharlo cuando llego a mi destino. Si mi coche tiene un palier, que lo dudo teniendo en cuenta lo que me costó y el año de su generación, pues me alegro por él y que Dios se lo guarde por muchos años.&lt;br /&gt;Pero lo dicho, hay que guardar las formas. Así me lo ensañaron, y así lo hago. Cuando hay que expresar un sentimiento y éste sólo lo es de debilidad, o de angustia, o de miedo, y todos ellos son sentimientos que aderezan y sazonan perfectamente el guiso de la enfermedad o de la no plena normalidad del individuo, hay que ser extremadamente correctos y guardar las formas. Esos sentimientos humanos donde los haya hay que esconderlos en el fondo del armario para que no se nos vea el plumero; pues eso. Se guardan las formas y ya está. ¿Para que trasladar a los demás nuestras propias angustias cuando hay tantas y tan variadas?&lt;br /&gt;Da un poco de rabia que hasta los que han estado siempre escondidos en los armarios hayan podido salir de ellos, y si a uno se le rompe un palier, tenga que meterse en uno de ellos, con lo aburrido que debe ser permanecer sólo en su interior, después de haberlo abandonado todos los demás. Bueno, retiro lo dicho. Comprendo que la angustia propia pueda parecer darnos derecho a decir cualquier cosa, pero no es así. De verdad que me alegro de no encontrarme a nadie dentro del armario, aunque yo tenga que permanecer sólo allí para disimular frente a los demás mi animo o, mejor, desanimo, mi sensación de frustración y desesperanza .&lt;br /&gt;Repito, mi palier, que no es tal, está hecho trizas, y para colmo el disco duro de mi ordenador se ha solidarizado con él y se ha hecho trizas también. En fin todo a la mierda, y a volver a empezar. Es lo malo de los ordenadores y de los propios palieres, que como son propios aceptamos como verdad absoluta que van a ser eternos, que nada les puede pasar, que nunca hay un accidente en el que podamos encontrarnos inmersos. Esa es la realidad. A los demás si, a nosotros, ¡jamás! Y así nos luce el pelo. Con el palier roto, y el ordenador que era como mi “gran cajón de sastre” que nunca he sabido que es, pero imagino que debe ser donde cabe casi todo aunque no se encuentre nunca nada, también, ¿con qué ánimo creen que puedo encontrarme salvo el ya indicado?&lt;br /&gt;Mi ordenador se ha dormido en su sueño eterno, capaz de reencarnarse, pero como su nombre indica, “r e e n c a r n a r s e”, es decir, ser otro y nunca el mismo, y me pregunto: ¿para qué narices sirve eso? No sirve para el reencarnado, que no se entera, y mucho menos para sus deudos, o sea para mí, que debo ser el deudo de mi ordenador antes de reimplantarle un nuevo disco duro vacío de emociones y de vida.&lt;br /&gt;Me duele el cuerpo y el alma incapaz de encontrar una razón mejor, no para vivir, que eso lo hacemos casi todos tan sólo por hábito, sino para seguir al mismo ritmo que ayer. Pero imposible. Sigo haciendo lo mismo que todos los días pero ahora por vergüenza torera, porque hasta ahí podíamos llegar. No sé si por soberbia o por responsabilidad. No sé si porque no se hacer otra cosa. No tengo ni idea del por qué, pero lo hago.&lt;br /&gt;Estoy hecho polvo, pero sigo. No es lo mismo, por supuesto. Nada es igual. Ya lo he dicho antes, si la felicidad es la ausencia del dolor, yo no puedo ser en este momento nada feliz, que va, todo lo contrario. Me encuentro en el dique seco que me aísla de los demás, porque sus miradas son de solidaridad en la distancia justa, como diciendo sin decir: “en fin, con tu pan te lo comas, pero lejos de mi, Satanás, que todo se pega” y además con parte de mi historia en el limbo de los justos, donde descansa en paz el disco duro de mi ordenador y una parte pequeña de mi propia vida ya irrecuperable.&lt;br /&gt;Ahora que lo pienso bien, creo que también dicen “que no hay mal que cien años dure”, y en ello confío. Es lo menos que puedo hacer, ¿no?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-6159900631544613826?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/6159900631544613826/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=6159900631544613826' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6159900631544613826'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/6159900631544613826'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/10/se-me-ha-roto-un-palier.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-3424018443543610096</id><published>2007-09-14T15:25:00.000-07:00</published><updated>2007-09-14T15:26:12.331-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Lamentable, si;  pero es que también puede ser. ¿Por qué no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues si, es cierto. Hoy  me  he mirado al espejo sin ninguna idea preconcebida. Así, de repente, de sopetón, como  imagino que deben marcar los cánones de las ciencias especializadas que tratan de escudriñar el alma cuando la encuentran. Iba a subir a un tercer piso y opté por aventurarme a hacerlo en el ascensor a pesar de mis miedos, esas extrañas sensaciones de claustrofobia y angustia por inmovilidad que se discuten la primogenitura, se enlazan, y se hermanan haciéndose fuertes; pero dejémoslo ahí con toda la imprecisión que conlleva; no se trata de ser preciso si no de precisar el momento en que por casualidad, sin premeditación ni alevosía, sin previo aviso, y con la mente en blanco me he encontrado frente  al consabido espejo biselado  de un ascensor de los de antes. Me miré de arriba abajo sin curiosidad, como acto reflejo y cotidiano, sin intención alguna aparente, y como era de esperar no percibí nada especial; después, no se por qué, me concentré en mi rostro en primer plano, y nada;  tampoco hubo respuesta especial: era yo y  nada más, estaba allí y  por tanto era lógico ese encuentro entre mis dos mitades. Por último reparé en mis ojos, esos que dicen que son el espejo del alma, y ahí si me perdí de golpe. Difuminados los contornos y quedando tan sólo el color y el calor de la mirada perdí el concepto de la realidad física de las cosas para que se convirtieran en imágenes propias, inconscientes, aflorando desde  rincones insospechados de mi propio ser sin control alguno.   Allí también estaba yo, seguro, pero sólo fui capaz de detectar algo similar a un mar de  preguntas, un océano de  dudas preñado de  nubarrones y mas nubarrones, pero a pesar de todo ello y de los presagios que conllevan  tales imágenes no detecté ningún signo próximo de tormenta. Era también un cielo en movimiento con mil tonalidades entre el azul y el  violeta y todos las demás graduaciones apenas insinuadas. Todo muy cargado y convulso, todo muy cromático, anárquico dentro de un orden, pero sin  signos de angustia, temor, tristeza o desesperación, ni tan  siquiera de  aceptación o resignación, que debe ser  el no va más de la actitud de los que no quieren moverse de donde están a pesar de estar a disgusto. Yo, debo reconocerlo, no me he sentido totalmente a disgusto, nunca lo he estado del todo;  y allí simplemente estaba como un aparente invitado de piedra.&lt;br /&gt;Busqué tras tantos nubarrones el final de la aparente tempestad para encontrar el punto  en el que dicen que existe y nace la calma que le sigue, y no fui ni siquiera capaz de adivinarlo de lejos. Todo eran preguntas. Todo eran dudas. Las respuestas no eran tales, sólo hipótesis, referencias retoricas, la contrarréplica a mi propio parloteo sin sentido, inútil como yo mismo dentro de la colectividad, pero único para mi mismo en mi universo del metro cuadrado. ¡Qué triste es eso del metro cuadrado! Que cierto, pero que triste.&lt;br /&gt;Yo era ese, pero  también era, eso, y darme cuenta de ello ni siquiera me hizo transpirar a pesar del verano.&lt;br /&gt;Creo que conozco todas las preguntas. Creo que ignoro todas las respuestas. Y aunque no me guste, sólo llego a saber con exactitud que  respiro; que miro y observo; que admiro en muchas ocasiones;  que envido en otras muchas más y, creo.  con envidia sana si es que la hay; que opino por vicio, casi siempre sin demasiada convicción,  pero, eso si, pretendiendo no  molestar excesivamente;  y que  nunca, nunca, que yo sepa, me he sentido victima de nada, aunque ese nada no me hubiera sido propicio en mi propio concepto de las cosas y  con todo el relativismo que la afirmación entraña.&lt;br /&gt;Escribo lo que escribo porque lo necesito sin saber a donde voy, y porque casi siempre soy plenamente consciente de que me miento y que las verdades, no sé si temporales o eternas, siempre son más crueles de como me las imagino. Y además, ¿por qué no decirlo? porque soy tan patético como muchos otros, y ya se sabe  eso  “de mal de muchos…”  Me reconozco  mirón profesional de la vida (se que sonaría  mucho mejor dicho en francés) y también un poco exhibicionista, y por eso estoy aquí, cobardemente amparado en mi anonimato. Lo segundo es vanidad infantil, lo primero, en ocasiones, me devuelve la fe en la humanidad, y con ello ya estoy pagado. Son vicios mayores o menores,  y hay vicios que quiero imaginar son motores de la lógica ansia de  superación de nosotros, los mediocres de buena fe, que nos animan a ser un poco más  asumiendo el evidente  riesgo de llegar a ser mucho menos. Pero así es la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que asco da escribir porque alguien te obliga. Lo siento de verdad. Hoy quería decir algo, pero no sé qué, seguramente nada de lo que he dicho. Pero ya que estamos en ello, una cosa más:  ¡Victimario! ¿Victimario? Si, lo reconozco, suena espectacular.  Suena sobre todo  bien cuando  uno lo repite una y otra vez venga o no venga a cuento. Hay palabras que llenan por si mismas un escenario. Después, con el tiempo, ante el silencio y la quietud, quedan en nada y se disuelven como un azucarillo  en el café que decían los clásicos.&lt;br /&gt; Yo he sucumbido a ese miedo escénico del que, si no recuerdo mal, habló en su día un comentarista deportivo que son, en realidad, quienes saben más de la vida y sus abatares.&lt;br /&gt;Yo he querido justificarme de no se qué, y aquí estoy,  patético vencido y contrito, como un ejercito vencido según parte de guerra ya en desuso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-3424018443543610096?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/3424018443543610096/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=3424018443543610096' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3424018443543610096'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3424018443543610096'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/09/lamentable-si-pero-es-que-tambin-puede.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-8255950402363630159</id><published>2007-08-23T08:39:00.000-07:00</published><updated>2007-08-23T08:50:42.311-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me voy y desaparezco. Estoy obligado a ello y lo necesito más que respirar. Quiero enfrascarme en ese cúmulo de ensoñaciones que es la imaginación cuando se desborda. Pero si no recuerdo mal, porque ya casi todo empieza a ser recuerdo, la ensoñación se fundamenta en la imaginación, y la imaginación se desborda no cuando uno está ocioso, sino cuando uno tiene la obligación redentora de huir de un presente insatisfactorio.&lt;br /&gt;¿Hay algún presente que llegue a ser pleno? Me temo que no. Cuando lo es dura tan poco que estamos más preocupados del momento en que se va a acabar, que del momento en el que  lo vivimos. Nos curamos en salud constantemente. No queremos vivir situaciones plenas porque tememos al después, cuando se convierten en simplemente planas,  insípidas, habituales, neutras o  muertas.&lt;br /&gt;Le tenemos un pavor total a la muerte, y es absurdo. ¿Cuantas veces hemos estando revolcándonos en un  escenario donde nada es vida? ¿Mil veces? ¿Mil veces mil veces? Estamos tan preocupados de vivir, que nos dejamos morir paulatinamente renunciando a cualquier consuelo. La vida tiene eso, un montón de pequeños consuelos que  son como los días en los que no hace ni frío ni calor, y pasan sin incordiar.&lt;br /&gt;Yo soy un superviviente o quizás sea un sobreviviente. No llego a captar la diferencia aunque sé que la hay, y no me gusta quitar a una palabra  ni siquiera su hache, si la tuviera, por muy muda e inútil que pudiera parecer, porque se que  le da presencia, la hace real, la convierte en lo que es, no en lo que deja de ser cuando los ignorantes, a los que parece nos está permitido cualquier cosa al grito de mi cuerpo es mío, hacemos con los demás lo que nos da la gana.&lt;br /&gt;¡Que va!, por Dios. Mi cuerpo no es mío. Si mi cuerpo fuera mío  sería otro cuerpo, seguro; un cuerpazo, en una palabra. ¿Para que ser pobres incluso cuando soñamos?&lt;br /&gt;Lo mío de hoy no debe ser un sueño, debe ser una alucinación. ¿Será el trauma postvacacional antes de las vacaciones? No lo sé,  y esto  nunca ha sido nuevo en mí. El no saber es consustancial a mi mismo. Estoy tan rodeado de seres que saben en todo momento lo que es y lo que debe ser, que yo me revelo, chirrío y digo lo que digo para disimular y darme un respiro. Pero que nadie se espante, y menos aún que nadie me envidie. No soy digno de envidia, que va. El primero que cumple soy yo. Nunca he sabido lo que  “es”, que eso si nos deja un margen estrecho pero margen a fin de cuenta para la imaginación. Pero a pesar de todo, siempre he cumplido como el  primero  en lo que “debe ser,” que eso es otra cosa. Eso si que es lo escolástico, lo articulado, lo políticamente correcto, lo socialmente aceptado, lo humanamente menos reprobado, el no va más del no va más cuando el ser humano se articula bien engrasado en la maquina de hacer churros, o buñuelos o vaya usted a saber; seres humanos amorfos todos de la seria beta, que es una serie neutra.&lt;br /&gt;Me voy de vacaciones y sigo triste. Esto no parece tener  remedio. ¿Pero por qué? Mi amiga la mujer invisible me ha descubierto que  no soy exactamente el hombre elástico  que me hubiera gustado serlo, se lo digo en serio: yo  ¿elástico? Hubiera sido fantástico. Es como descubrir una nuevas esperanza en medio de tanta desesperanza, pero ha sido flor de invernadero, me temo. La he ofendido sin saber por qué y, lo que es peor, siendo conciente de que no lo hacia, que ponía en evidencia mi propia pequeñez .  Mi falta de elasticidad me deja  aquí, donde estoy,  en la encrucijada del camino, con el rostro triste por el disgusto causado, dispuesto a coger  un bus cualquiera, y mirando a ninguna parte.&lt;br /&gt;¡Mañana será otro día!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-8255950402363630159?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/8255950402363630159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=8255950402363630159' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/8255950402363630159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/8255950402363630159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/08/me-voy-y-desaparezco.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-4025268711918959875</id><published>2007-08-11T13:53:00.000-07:00</published><updated>2007-08-11T14:07:39.506-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Estoy harto. Lamento decirlo así,  de sopetón y sin previo aviso, que debe ser una ordinariez, pero así lo siento y así lo expreso, sin ningún tipo de miramiento. Me encanta escandalizar a los limpios de corazón que deben ser los que no me leen, - bueno, a decir verdad tampoco me leen los otros, ni tan siquiera yo mismo, - pero nunca lo consigo precisamente por ello. Es una obviedad, lo se, pero la vida es una obviedad con pretensión de mucho más, y es precisamente eso lo que nos mantiene expectantes a los hartos, a los que juntamos palabras para esconder sentimientos, a los que nos recubrimos con una fina capa de ironía que trata de disfrazar nuestra debilidad, nuestra emotividad, nuestra estupidez, nuestra indefensión, nuestra falta de…; en realidad y  en el fondo, como casi todos,  también “yo quería escribir la canción más hermosa del mundo”. Con eso está dicho todo y sobran las palabras. Si Sabina con su voz  quería además  cantar la canción mas hermosa del mundo, ¿qué puedo yo añadir para que me entiendan?&lt;br /&gt;Mi vida esta llena de voces amables, de gestos amables, de sentimientos ciertos y amables. Hay miradas calidas, miradas jóvenes e inexpertas que pasan demasiado deprisa, porque se presumen más inseguras que la mía, ya ajada y algo áspera, y huyen furtivas e intimidadas. Hay sonrisas apenas dibujadas.  Me siento querido de verdad, tengo que reconocerlo.  Me siento, con todo el peso que conlleva sentirse  y que ya es demasiado por si solo.  En fin, mi vida es la “repera”. ¿Cómo pretender más, con la que está cayendo? También lo sé. No debiera, pero no puedo evitarlo. Quiero más. No mucho más, espero. Sólo que alguien, ese alguien  que siempre lo hay y es más alguien que los demás a pesar de uno,  me escuche en silencio; que me lleve la contraria pero después de haberme permitido terminar la frase. Sé que su respuesta será sin duda de mejor calado y más ponderada y que seguramente me abrirá una nueva perspectiva, pero que espere, que guarde el  silencio necesario, que se muerda la lengua, si es necesario, para generar ese clima  de seguridad en mi entorno que echo en falta.  Quiero una sonrisa en su mirada. Un calido abrazo sin rozarme. Un compartir mi soledad con otra soledad próxima y amiga, posiblemente más densa y sola que la mía, pero sin competencia alguna, caminando de la mano y despreocupadamente. No quiero librar batallas, ni ganar guerras. Me asusta la violencia, me da miedo y huiré de ella aunque sea tan sólo verbal, la más cruenta de todas ellas seguramente.&lt;br /&gt;Quiero dejarme deslizar por la suave pendiente que va desde  su pecho a su vientre. No sé si alguna vez lo escuche en una vieja canción, pero ¿qué más da, por muy cursi que resulte? Me gusta la frase y la escribo; y me  gustaría agarrarme a ella sin vencedores ni vencidos, derrotado de antemano para que no quede la menor duda, con la necesidad de alcanzar el descanso eterno, de sentirme seguro en su refugio.&lt;br /&gt;A mi me falta todo. Bueno, no. Me sobra la soberbia, el amor propio, la debilidad de sentirme solo y de sentirme harto, y la desesperanza de vivir una vida que no es la mía. Me sobra el futuro en el que ya casi  no creo, y me falta  el hoy que desprecio con la inconsciencia de los necios que lo ignoran casi todo.&lt;br /&gt;Una vez tuve un perro más inteligente que yo, - pero eso es pedir demasiado -. Hoy necesito un perro tan tonto como yo, que sólo se esfuerce lo justo en acompañarme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-4025268711918959875?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/4025268711918959875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=4025268711918959875' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/4025268711918959875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/4025268711918959875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/08/estoy-harto.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-518376292098182320</id><published>2007-07-15T12:05:00.000-07:00</published><updated>2007-07-15T12:17:06.603-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>( INFIERNO S.A. Deidad, 20-IV-2007; replica de Luzbel Guerrero el 21 ArTRIDA)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IN MEMORIAM&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos encantaría ser lo que creemos que somos, pero lamentablemente no solemos ser  lo que creemos ser, al menos lo que creemos ser para  los demás, que es lo único que nos preocupa de verdad. Ellos son dios; nuestro único dios, único y verdadero; la razón final de nosotros mismos. Bueno, tampoco tengo claro si son ellos, a los que en el fondo despreciamos cuando no los ignoramos, o la opinión que pudieran tener de nosotros.&lt;br /&gt;Lamentable, ¿verdad? ¿Pero quien es capaz de reconocerlo? Yo no, porque hoy ni siquiera  soy capaz de canalizar  debidamente mis ideas. Las palabras  o las letras que representarían esas palabras se superponen entre si, unas a otras, y casi todas a mis propias ideas, y me doy exacta cuenta de que estoy supeditado a mi propia naturaleza de ser humano, condicionado no sólo por  su racionalidad sino por la consciencia de esa presunta racionalidad. Soy mucho menos de lo que creo ser, que no es fácil de aceptar desde el momento que he sido aparentemente capaz de pensar sin asistencia mecánica, y seguramente mucho más de lo que en este momento me manifiesto, condicionado levemente por factores externos. Debo reconocer que esos factores externos son simples factores tan vulgares como la vida misma, una simple copa de más que quizá me desinhiba,  punto a favor,  pero que también me obnubile de alguna forma, punto en contra; por lo tanto, empate. Factores que con idéntica fuerza se contrarresten debieran dejarnos en el mismo lugar aunque fuera irremediable que tuviéramos que sentir  en todo momento esa sensación de inconsistencia que nos caracteriza cuando somos sinceros.&lt;br /&gt;Sólo los imbéciles deben sentirse muy seguros de si mismos. Yo no. Yo sabiéndome algo imbécil me siento  también inconsistente, pero sentirme es al menos un síntoma, y los síntomas pueden definir un estado, sea de ánimo o de enfermedad, incluso de inconsistencia. &lt;br /&gt;¡Soy un ser humano! – Bueno, lo creo-. Quiero pensar que sí,  me da una cierta estabilidad.&lt;br /&gt;¡Quiero seguir siendo un ser humano!&lt;br /&gt;¡No me da la gana estar mediatizado pretendiendo ser dios!&lt;br /&gt;¡Quieroooo… ser, qué ya es bastante!&lt;br /&gt;No sé si estoy limitado a  ser sapiens, o si  soy la razón ultima y única del humanismo, que tampoco sé a ciencia cierta lo que es más allá de los conceptos racionales;  en el fondo   poco más que notas musicales de una sinfonía inacabada, seguro.&lt;br /&gt;Quiero ser, y respirar, y  llorar también sintiéndome profundamente débil; siendo incapaz de impedir que  mis sentimientos se adueñen de mi, y me muestren tal y como soy. Quiero ser lo que soy,  sin que nadie me diga que debo ser, ni como debo ser; y ya, puestos a ello, ni por qué debiera ser de otra forma. Los expertos en el maquillaje  de la  realidad siempre encuentran razones de signos opuestos para justificar lo uno y, si fuera necesario, lo opuesto. Yo soy  lo que soy para bien y para mal,  nada más, y con ello no estoy asumiendo como mal  irremediable la predestinación, que  debe ser agua de otro costal. Simplemente acepto ser lo que soy con  buena voluntad, temblando, eso si, en mi envase de flan de huevo con  la legitima sospecha de ser simplemente de polvo, es decir, lo mismo, pero distinto.&lt;br /&gt;¿Humano?  ¡Si!, ¡humano y nada más!; ni sapiens, ni no sapiens.&lt;br /&gt;Quiero ser  yo, si tener que recurrir a una copa de más. ( Por cierto, hoy he paladeado los restos del contenido  de una botella que tenían más de veinte años y ya no sé si eso es reserva de reserva o simplemente putrefacción por aburrimiento , desidia u olvido;  la verdad es que me he sentido importante mientras leía la etiqueta “Larressingle” “Armagnac” y retiraba de mi boca restos de un corcho ya algodonoso e inconsistente. Me temo que pueda salir de la peor forma, pero, ya se sabe, todo lo aparente debe tener sus propios riesgos, y hay que sufrirlos. El tiempo es para todos, incluso para los que presumen de estar en un estadio superior, y el “armagnac” debe de estar, imagino, que no lo sé, ¿por encima del cognac?) Lo dicho,  quiero ser yo  sin buscar aditamentos, sin adjetivar grandilocuentemente cada acto propio para justificarlo, sin  pretender llegar a saber  como se juntan las palabras para que nadie, ni siquiera  vosotros, os sintais alguna vez obligados a darme la razón.&lt;br /&gt;Quiero ser yo, y que mi yo escriba su propia historia tan pretenciosa como inútil, igual a la de muchos otros.  Y a pesar de todo, y de saberlo: ¡Quiero…!&lt;br /&gt;No me he tomado el pulso y no lo sé a ciencia cierta, pero eso de querer, ¿será que he resucitado?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-518376292098182320?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/518376292098182320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=518376292098182320' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/518376292098182320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/518376292098182320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/07/infierno-s.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5148549818979270789</id><published>2007-06-22T10:10:00.000-07:00</published><updated>2007-06-22T10:12:17.527-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hoy me miro las yemas de los dedos y me quedo perplejo. Mi epidermis despierta de su sueño de tiempo y me reclama a voz en grito: “¡levántate y anda!”, y yo, incapaz de reaccionar, me quedo en tierra de nadie,  a caballo de todo, desorientado totalmente porque parezco intuir que efectivamente ha pasado el tiempo, y durante ese tiempo, sin poder precisar cuanto, debí de estar ausente.&lt;br /&gt;Ausente, si. Lejos, si. ¿Consciente, acaso, de la propia inconsciencia? No lo sé, ¿pero qué más da? Son ya tantas  las preguntas de las que ignoro las respuestas,  que una más no importaría demasiado.&lt;br /&gt;Vivo, y lo sé porque respiro y me levanto todas las mañanas para repetir el mismo itinerario, con las mismas paradas, y las mismas escenas que se suceden  casi siempre. Con toda la amabilidad del mundo reparto a diestro y a siniestro las mismas frases de siempre, pretendiendo, desde la distancia calculada, ser calido, comunicativo, participativo y próximo; pero soy incapaz de saber a ciencia cierta, aunque sí llegue a intuirlo, que estoy a la distancia suficiente para saber que soy indiferente; que mis reacciones son automáticas, educadas, carentes de toda calidez que pudiera nacer de un sentimiento ligeramente más profundo del estudiado milimétricamente para quedar simplemente bien, sin excentricidades y sin pasarme.&lt;br /&gt;Hoy no hay ningún estimulo especial, creo. No he bebido una copa de más que pueda desinhibirme más de la cuenta. No me he  sentido más perdido que de costumbre. Mi sensación de inconsistencia es la misma que siempre, y sin embargo hoy y ahora soy consciente, por sorpresa, eso si,  de que te busco;  que quiero tropezar contigo; que  necesito de ese roce que me reubique en este mundo de seres vivos. Necesito sentirte, sólo eso, ni nada más ni nada menos;  no gozarte, que seguro que es otra cosa y sólo tiene una sola dirección. Lo de hoy lo intuyo como una necesidad que nace, desesperada, de lo más limpio de mi ser. Necesito sentirte a ti, con esa sensación tibia de cotidianeidad. Nada excepcional. No quiero fuegos de artificio. Hoy sólo te necesito a ti, nada que pueda simplemente complementarme porque yo sea algo, sino que me dé la existencia que se me debió perder por el camino. Sólo a ti, tal como debes ser a pesar de mi mismo.&lt;br /&gt;Me miro las yemas de los dedos y entablo esa conversación profunda de las sensaciones que chocan con los sentimientos, y de los sentimientos que se empequeñecen frente a las necesidades, que son egoístas y sólo tienen un nombre propio y apellido distinto.&lt;br /&gt;Hoy he descubierto que estoy muerto de miedo, aunque no sea  justo, y que por ello, es muy posible, que dejara de respirar. Pero, ¿qué importa la justicia?, y, sobre todo, ¿a quien le importa un comino la justicia?&lt;br /&gt;La justicia es un concepto abstracto y es manejada y manipulada por seres humanos que presumen, por decreto-ley, de justos, y ya se sabe, “¡dime de qué presumes,…  .” Perdón, por seres humanos simplemente. La pregunta es si los seres humanos somos o no justos. Habría que pensar que si para poder seguir adelante, pero la realidad, terca como ella sola, parece decirnos lo contrario. ¿Y tú?, ¿eres tú otra cosa? ¿Qué quieres que le diga a las yemas de mis dedos si en ellas están todas mis…? ¿todo yo? Si, ya sé que poco, pero ¿qué le puedo hacer si pretendo seguir viviendo?&lt;br /&gt;Mañana, aunque las yemas de mis dedos te sigan reclamando, seguiré repitiendo mi itinerario, con mis mismas frases agradables, aunque quizás algo menos vacías de sentimientos, y tarareando alguna vieja canción:  &lt;em&gt;Hoy tengo ganas de….&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5148549818979270789?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5148549818979270789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5148549818979270789' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5148549818979270789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5148549818979270789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/06/hoy-me-miro-las-yemas-de-los-dedos-y-me.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-7512286887339795812</id><published>2007-05-26T08:59:00.000-07:00</published><updated>2007-05-26T09:04:21.018-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hace mil años que perdí el tranvía, lo confieso. Mi problema es el de justificarme siempre y por eso os digo que no sé que tranvía perdí, ni tan siquiera puedo aseguraros que  estuviera esperándolo  o si de verdad sabía que lo estaba esperado. Yo estaba vivo, seguro,  y vivía. Vivía  con esa inconsciencia del que cree tenerlo  todo. Con la prepotencia del que tiene las respuestas a las cuatrocientas mil preguntas que se van a formular  siempre en noches de farra, cuando todo sobra y sale a la superficie lo  más inútil del ser humano, su arrogancia inconsciente. Es entonces cuando resolvemos mejor los problemas de la humanidad, que es ese cúmulo de seres anónimos que asumimos porque sí, por nuestra generosidad sin limites, pero que jamás permitimos que nos rocen, porque nosotros no somos ellos, por supuesto, ¡hasta ahí podíamos llegar!, y ellos, - gracias a Dios-  no son nosotros.&lt;br /&gt;Dicen que los niños y los borrachos dicen la verdad. Yo no lo tengo tan claro.&lt;br /&gt;La verdad  sólo la dicen los que están dispuestos a decirla  después  de analizarse, buscarse y encontrarse, que no es nada fácil, y tras perdonarse por ser lo que son, si  llegara a ser  necesario, que muchas, muchísimas veces lo es, asumen su razón de ser.&lt;br /&gt;Yo creo que siempre creo que digo la verdad, y como veréis es simplemente un acto más de fe. Mi problema autentico es no saber cual es mi verdad, y si esa verdad, si llegara a encontrarla algún día y estuviera plenamente convencido de ella,  si sirve para algo decirla.&lt;br /&gt;Yo soy lo que soy y lo acepto  a regañadientes porque de otra forma seria un soberbio impenitente, y eso no  lo acepto, aunque pudiera serlo de verdad y no  querer pensarlo y admitirlo. En realidad nadie  es lo que es, sino lo que acepta ser, ni siquiera los que los demás creen que es.&lt;br /&gt;Pero, ¿qué más da?  Empecé hablando del tranvía perdido, y me quedo atascado entre estas vías muertas y  sin destino de mi propia realidad donde los círculos son de humo, concéntricos sí, redondos también, perfectos por supuesto, pero que  por ser humo, sólo eso, tiemblan y se desvanecen con el primer soplido más o menos próximo.&lt;br /&gt;La realidad es que sólo sabemos  declinar perfectamente el verbo ser en primera persona porque   “sólo somos” cuando vamos al fútbol en manada, o cuando alguien nos manipula con falsas quimeras y lo aceptamos acomodándonos a las circunstancias sin violencia de ninguna clase, pero  casi nunca “somos” porque necesitamos ser en conjunto, compartiendo, complementando, y arrimando el hombro por una causa justa. Ese plural inteligente con sabor a amistad y camaradería.&lt;br /&gt;Y ya perdido el norte ¿por que no dejarme llevar por mi parloteo sin sentido?: ¿es preferible ser o estar?... No, eso si que no, hasta ahí podíamos llegar ¡Para nada! Esto ya no es una realidad necesaria, es tan sólo una pregunta que empieza a ser sólo retórica y después ni se sabe a donde puede llegar. A   nadie  parece  interesarles las preguntas sean de la naturaleza que sean; buscamos las respuestas para pinchárnoslas en vena como remedios infalibles, como soluciones inmediatas, siempre como  medios de huir hacia adelante. Las dudas solo producen arrugas, y en el mejor de los casos en el alma, que es donde socialmente menos  se ven. El dolor es propio e intransferible y casi nunca cuenta, por tanto, ¿qué más da?&lt;br /&gt;Como vuelvo a estar perdido en mi palabrería sin sentido sólo se me ocurre aconsejarte, sufrido lector: ¡respira, pero intenta que tu respiración sea limpia mientras salga por tus vías respiratorias; lo demás, sea útil, inútil o se contamine,  no dependerá de ti y ya no importará! El aire que exhales ya no volverá  nunca a ser tuyo, ni falta que te hace. ¡Seguro!&lt;br /&gt;¿Consejos? ¿Me he permitido la libertad de dar un consejo? Inaudito. Eso ya debe ser el colmo de la desfachatez, y me lo he permitido.  Mis disculpas. Lo siento de verdad y me flagelaré por ello mil veces mil.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-7512286887339795812?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/7512286887339795812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=7512286887339795812' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7512286887339795812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7512286887339795812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/05/hace-mil-aos-que-perd-el-tranva-lo.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5680512953527570283</id><published>2007-05-05T11:38:00.000-07:00</published><updated>2007-05-05T12:01:16.266-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¡Estoy muerto!   Es curioso, es terrible, pero a pesar de lo dramático que pudiera parecer es  sólo una frase. La realidad no es realidad  más que cuando afecta a uno mismo y éste ya no  está para  contarlo, o cuando afecta a unos cuantos y hablan del ausente siempre en pasado y con afecto,  olvidando  que casi nunca les importó mientras era. Pero ese no es mi caso. Yo estoy muerto, y yo era yo mismo y mis circunstancias, o sea, nada.&lt;br /&gt;Soy una anécdota. Quiero pensar que son las anécdotas las que hacen las historias divertidas, pero, ¿qué más da? Formo parte de un todo, pero no dejo de ser más que un ser prescindible y por tanto, nada; un fleco, un daño colateral, lo dicho, una anécdota. Y ahí todo acaba.&lt;br /&gt;Me hubiera gustado creer en algo, pero no he tenido suerte. No creo en nada, y la culpa no es mia;  me hubiera gustado, pero la fe debe ser caprichosa, o no lo es y sólo toca, como la lotería, a los seres privilegiados. Yo no lo debía ser y no me tocó. Me hubiera gustado. Por supuesto que no me gusta que mi vida sea tan ramplona, ¿pero qué le voy a hacer?  Estoy muerto, esa es la realidad, y hacer lo que se dice hacer, ya poco puedo hacer. Aún  siento que me hubiera gustado pensar que hay algo después, pero, si después de esto, esto es lo mismo o parecido, pues mejor terminar para siempre. Debe ser el descanso total. Respirar por respirar es un esfuerzo. Y ser por ser, amorfo, imbécil; aguantar por aguanta para saber quien dura más,  ¡pues no!  Respirar no es vivir, y vivir, no es sólo respirar.  En fin, menos mal que ya estoy muerto.&lt;br /&gt;Uno debe ser amorfo, inexistente, encefalograma plano. Uno deber ser asiduo de “gran hermano”. Uno no debe pensar, sólo leer el “Mundo” o “El País” en mis país, que es un país de cuento donde lo que importa es el talante, tan cruel como imaginario, tan real como otros países igualmente imaginarios en los que seguro habrá otros medios similares , y tragárselos y asimilarlos sin digerirlos como verdades absolutas, palabras de Dios (tratándose de medios de comunicación de tal envergadura no me atrevo a escribir Dios con minúscula, pero que Dios con mayúscula me perdone si no es lo correcto y le ofendo, no me gustaría ofender ni a un Dios ni a otros). ¿Eso es la libertad de expresión? Pero ¿qué libertad de expresión? ¿Nosotros no tenemos derecho a informarnos sin que nadie nos adoctrine? ¿Libertad de expresión es decir cualquier barbaridad de cualquiera con razón o sin razón? ¿sin importar las consecuencias? ¿ ignorando que detrás de cada noticia cierta, incierta o dudosa siempre hay un ser humano al que podemos aniquilar de un plumazo?  ¿Y yo qué sé?  Yo lo acepto porque ¿por qué lo voy a poner en duda? ¿Quiénes somos nosotros para tamaña osadía? Los medios de comunicación son entes privilegiados más allá del bien y del mal.&lt;br /&gt;Como estoy muerto puedo hacerme mil preguntas impertinentes, y sobre todo puedo encontrar mil respuestas aún más impertinentes. Pero ya ¿para qué?,¿qué más da? Todo se reduce a una sola cuestión: ¿que cojones soy yo?... (Pretendía poner mil doscientos puntos suspensivos, pero no me los merezco; en el fondo con tres son más que suficientes y seguramente me sobrarían dos y medio)&lt;br /&gt;Pues no lo se. ¡Yo estoy muerto y ya todo lo demás importa un bledo! Si no hay ayer y tampoco hay mañana, pues eso, te jodes. Sólo puedes escribir en esta incoherencia absoluta. Total, nadie te va a entender, y si te entienden, pues eso taqmbién, miraran a otra parte para sobrevivir, que es de lo que se trata. En verdad sólo viven los que no tienen ni idea de que no lo hacen.&lt;br /&gt;Pero yo que estoy muerto me jodo; y soy conciente que me molesta decir lo que digo porque  siempre me empeñé en hablar bien. Yo pretendí siempre ser educado y humano y racional. Yo tenia esperanza y la esperanza lo es todo, pero ahora ¿qué? ¡Ahora estoy muerto.! Ahora junto palabras que no dicen nada. Ahora…. ¿qué se yo, si estoy muerto?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5680512953527570283?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5680512953527570283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5680512953527570283' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5680512953527570283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5680512953527570283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/05/estoy-muerto-es-curioso-es-terrible.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-2130040039801938184</id><published>2007-04-15T07:55:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T07:56:12.050-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Somos todo y casi nada.  El no va más. Estamos llenos de sueños, de anhelos, de esperanzas, de grandes oportunidades soñadas  “todo a cien”, que debe ser algo así como los sueños perfectos y el sentido practico que de la vida debiéramos tener para no salirnos del guión, pero todo junto y perfectamente revuelto. Somos sobrevivientes y somos supervivientes de las mil catástrofes apocalípticas que nos depara  cada día. Lloramos, nos consolamos, miramos a otra parte, desviamos la mirada, nos sentimos implicados y con la misma cara de sentirnos inmersos damos el paso atrás y nos quitamos de en medio sin rubor alguno.&lt;br /&gt;Somos lo que somos, está claro; lo dicho: el no va más, pero también  el no va menos.  Somos el centro de la humanidad, la imagen y semejanza.  Somos la razón última.&lt;br /&gt;Mientras nos sentimos solidarios y damos el paso atrás por razones practicas, vemos, imperturbables, como caen los unos y los otros; nosotros no, por supuesto, de eso se trata,  solo nuestros prójimos, nuestros próximos, los mismos,- también imágenes y semejanzas-, pero, por supuesto, distintos.&lt;br /&gt;No se trata de rojos o azules, de buenos o malos. No se trata de blancos o negros. No se trata de puro maniqueísmo, sólo de mero maniqueísmo útil. En el fondo sólo se trata de seres humanos que lloran como nosotros, que sufren como nosotros, que  esperan como nosotros, pero  que no son nosotros por pura chiripa, por el capricho  y por la  pirueta del destino, y si en eso es así, por algo será, y hay que aceptarlo, ¿no?  Pero ¿cuál es la diferencia? Tal vez la diferencia no exista y lo único que existe es que cada uno de nosotros solo queremos ser eso, cada uno de nosotros, el ser privilegiado que creemos que somos por derecho propio o divino, que a lo mejor  es lo mismo; la individualidad irrepetible; la única y genuina imagen y semejanza.&lt;br /&gt;Hoy siento pena de mí. Bueno, hoy sólo no, pero hoy al menos lo digo.  Noto que me desbordan las palabras, pero que todas son huecas, vacías, e inútiles para justificarme y consolarme. Fuegos fatuos. Hoy soy  realmente  consciente del ser inútilmente feliz que soy con su propia inutilidad, y no me da la gana aceptarlo. Un error, ¡seguro! Hoy en  este atisbo de inteligencia sensitiva más allá de mi  mismo quiero que mis lagrimas, si son sinceras, que ya ni siquiera lo sé, sean manifestación de algo útil,  y ¿qué más útil que mi vida sirva para algo más que mi propia y absurda satisfacción? En fin, hoy me sobran todas las palabras porque ni siquiera ellas me sirven para disimular lo que soy y en el fondo no quiero ser: -¡Yo solo!...&lt;br /&gt;Mañana, os lo prometo, volveré a ser yo, y todo volverá a ser razonablemente correcto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-2130040039801938184?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/2130040039801938184/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=2130040039801938184' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2130040039801938184'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2130040039801938184'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/04/somos-todo-y-casi-nada.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-7557968345580944730</id><published>2007-04-04T09:06:00.000-07:00</published><updated>2007-04-04T09:09:43.239-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me gustaría perderme mirando el tiempo, simplemente eso. Dirigir la mirada donde  quiera y disfrutar de la vista plenamente, conscientemente, casi-casi hasta físicamente. Sentirme invadido por el paisaje y por la situación, y por el espacio; penetrado por los colores y por los olores. Paladear cada segundo sin ninguna prisa, con la consciencia clara de percibir los sabores, de degustar sensaciones desconocidas, texturas. Respirar a pleno pulmón o retener la respiración por un instante para aumentar el eco interno de la propia vida. Percibir con el tacto la tibieza de tu piel; la cadencia de tu ritmo. Recorrer con las yemas de los dedos todos los rincones del universo. Estar despierto. Estar alerta. Estar realmente vivo, mirando de frente al tiempo y siendo temporal como él, sin añorar el pasado, sin agobiarme por el futuro, viviendo plenamente el presente. Como el tiempo que es tiempo en cada momento y en cada momento  distinto.&lt;br /&gt;Mirando el tiempo de frente y discurrir con él en el mismo instante y aún, si pudiera ser, dejarlo pasar sin más.&lt;br /&gt;Estoy harto de intentar correr más que el tiempo. De pretender llegar el primero.  De ser conciente de que corro pero sabiendo, como sé, que no tengo ni idea de a donde voy. De sentirme angustiado por no poseer el don de la ubicuidad y no poder estar aquí y allí a la vez, a pesar de saber que no llegaré a estar plenamente consciente en ninguna parte. Que sólo rozo las cosas, que mis sensaciones las intuyo más que sentirlas; que mis sentimientos me los invento porque me falta el tiempo suficiente para vivirlos. Que me imagino y me dibujo yo mismo según el color de la pastillo que me trago como me trago en largos y ansiosos sorbos este simulacro de  vida que creo vivir.&lt;br /&gt;De verdad que estoy harto de correr paralelo al tiempo mirándolo de lado y a veces, incluso, adelantándole mientras se carcajea de mí en esta loca carrera del absurdo.&lt;br /&gt;Me gustaría pararme aquí mismo y ahora y hacerme amigo del tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-7557968345580944730?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/7557968345580944730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=7557968345580944730' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7557968345580944730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/7557968345580944730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/04/me-gustara-perderme-mirando-el-tiempo.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-2127234818493597768</id><published>2007-03-24T11:23:00.000-07:00</published><updated>2007-03-24T11:30:32.014-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Mi perro es más inteligente que yo, estoy seguro. Mi perro no tiene nombre y no tiene raza. Mi perro ni siquiera ladra cuando debe ladrar para no molestar a nadie. Mi perro me acompaña. Agacha las orejas cuando le miro y me dice, mirando a otra parte y sin abrir la boca para no dejarme nunca en evidencia, “pobre tonto, ¿por qué se complica la vida tan inútilmente?  Y yo, que aunque no hablo el lenguaje de los perros, porque ya casi ni sé hablar el de los humanos, le entiendo y  asiento con él; - “sí, efectivamente, ¿por qué me complico tanto la vida?”&lt;br /&gt; Yo me quedo  pensando en la respuesta adecuada, no sé si inteligente o simplemente por disimular,  sabiendo que nunca  la encontraré. Él, irracional e intuitivo, se enrosca entre mis pies buscando y trasmitiendo   ese contacto tan tangible como necesario y su  calor, ese calor que sabe ahuyentar a los fantasmas de hoy y  de ayer  que   surgen dibujándose en las paredes cada vez  que nace   la soledad, y sabiendo que ya ha roto el horror de la angustia primera y que, seguramente, seré capaz de sobrevivir a mi mismo, dormita junto a mis pies habiendo cumplido satisfactoriamente su labor; el resto ya sólo depende de mi. Una vez más, como buen lazarillo,  intuye que   ha sabido llevar a buen puerto a éste zote que en mala hora le ha tocado en suerte, y al que ha llegado a querer solamente porque del roce, según dicen,  nace el cariño.&lt;br /&gt;Con la tarea cumplida se siente  seguro, porque nadie está obligado a  dar más de lo que puede. El resto es lo de siempre,  el martirio de escuchar  alternativamente mi música decadente y mis pasos tambaleantes e inseguros en su entorno,  sintiendo siempre después el contacto de mi mano cuando busca, y él lo sabe  sin importarle demasiado, no se sabe bien  que tacto  perdido que  pudiera devolverme  la  apariencia de vida por unos segundos. No rechista, no se inmuta, me mira de abajo-arriba, con los ojos entre  abiertos y un punto de compasión en su cabeza gacha, sin moverse, sin regorgutar, sabiendo que no debe romper ese instante mágico donde la realidad deja de ser realidad para convertirse en ensoñación.  Después, cuando mi mano perdida en su desvarío se relaja sabiendo a medias que está en ninguna parte, él se mueve ligeramente, dándome dos lametazos secos que deben significar algo así como “ ¡ tranquilo!, todo está consumado”; luego suspira con un suspiro largo, y sabiendo de mi inconciencia, se relaja y dormita con un sólo ojo, pendiente con el otro de lo que pudiera pasar.&lt;br /&gt;"Mañana será en un muevo día", - seguro que piensa-.  "Un nuevo día y otra  vieja historia repetida ".&lt;br /&gt;Mi perro es más inteligente que yo. Lo mejor de todo ello  es que él lo sabe y trata de disimularlo para no herirme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-2127234818493597768?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/2127234818493597768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=2127234818493597768' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2127234818493597768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/2127234818493597768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/03/mi-perro-es-ms-inteligente-que-yo-estoy.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-3798585036213870119</id><published>2007-03-09T15:13:00.000-08:00</published><updated>2007-03-09T15:21:49.906-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hoy no pensaba escribir nada. Tenia la mente obtusa y el corazón, que debe ser la mente escritora, reseca y en calma. ¿Reseca y en calma?  Y entonces, ¿para qué sirve el corazón? ¿sólo para bombear sangre arriba y abajo y permitir que el ser humano sea ser, con indiferencia de que llegue a ser humano? ¿sólo para convertirse en máquina rítmica y dejar de ser la esencia impulsora de nuestros relatos más conseguidos?  Entonces, ¿los animales tienen o no tienen corazón?  Y si tienen corazón, ¿les bombea la sangre y esa sangre les permite no estar resecos y escribir, como ellos debe escribir, que yo no se como lo hacen, sobre cualquier cosa?&lt;br /&gt;Hoy estuve releyendo a Chéjov y una vez más me puso lo pelos de punta con su simplicidad cotidiana sin estruendos innecesarios. Hoy Antón me dijo al oído: “sé directo, no te pierdas en explicaciones, ellos las encontraran sin necesidad de ti”, pero yo no soy Antón Chéjov ni por equivocación y  doy vueltas  y más vueltas para perderme en ese maremagno de explicaciones inútiles sin llegar a saber nunca con exactitud lo que quiero decir; en realidad si lo sé: sólo hablo por hablar para intentar encontrarme alguna vez en mi parloteo si llego a tener suerte (triste profesión la de buscarse).&lt;br /&gt;Hoy, mi admirado Antón, estaba como casi siempre sin nada que decir, aunque la sensación que percibía era la de angustia profunda, esa sensación que transmite inconsciente  la sensibilidad  a flor de piel, y el tiempo y el entorno cuando uno es plenamente  consciente no de lo que no es, que eso tan sólo genera frustración, sino de lo que es, que es  entonces cuando el sentimiento  deviene en tristeza en el mejor de los casos.&lt;br /&gt; Hoy no pensaba escribir. Tenía la mente obtusa y el corazón en otro lado. Daba vueltas y vueltas mareando la perdiz y sin ir al centro de la cuestión,… y de repente, ¡toma! , alguien escribe: “ella tiene clase. …. Vive en un mundo naranja, con perros naranjas, coches naranjas y mares inmensos de color naranja. Desde siempre ha pensado que la luz anaranjada lo hace todo más bonito, bucólico, quizás algo más calmado, porque ¿quién es el capullo que se pelearía en un mundo de colores naranja?” y yo  lo leo y me quedo pasmado por  lo simple que es, y por lo complicado que es lo simple, y por lo terrible que resulta ser lo simple; y por lo angustioso que puede llegar a ser lo simple. Es que de verdad es así de simple y no hay más. ¿ Quién podría ser de verdad ese capullo…?&lt;br /&gt;Lo dicho. Leo y releo el mensaje de mi amiga Stel, y como ser humano siento ganas de llorar grandes lagrimones naranja. ¿Por qué no pintamos de naranja nuestras vidas? Y si el naranja no es el adecuado, porque no las pintamos de verde, o de rosa, o  del color que sea? ¿Por qué no somos inteligentes y aplicamos la inteligencia a nuestra recta razón, a nuestro sentido común, ese que Pascal decía que era el menos común de todos ellos? ¡Que narices!, ¿somos o es que tan sólo estamos y nos contentamos con ello como mal menor? ¿Y si nos limitamos a  estar y lo aceptamos, por qué nos quejamos de ser lo que somos o de lo que no somos y de qué tan sólo alguien nos hace ser?&lt;br /&gt;Estaba  totalmente perplejo buscando esos tonos naranjas insinuados y deseados cuando otra buena amiga escribió otro mensaje con su aquel: “SOBRE LA CONTRADICCIÓN  (Aldo Pellegrini)&lt;br /&gt;Si extiendo una mano encuentro una puerta; si abro la puerta hay una mujer; entonces afirmo que existe la realidad;&lt;br /&gt;en el fondo de la mujer habitan fantasmas monótonos que ocupan el lugar de las contradicciones; más allá de la puerta existe la calle; y en la calle polvo, excrementos y cielo, y también ésa es la realidad; y en ésa realidad también existe el amor.&lt;br /&gt;Buscar el amor es buscarse a sí mismo; buscarse a sí mismo es la más triste profesión,&lt;br /&gt;monotonía de las contradicciones, allí donde no alcanzan las leyes en el corazón mismo de la contradicción imperceptiblemente extiendo la mano y vivo”.&lt;br /&gt;Y ahí ya no, imposible permanecer callado e insensible.&lt;br /&gt;No soy mujer  y ni si quiera sé si hubiera sabido serlo. Yo no se nada. Y mis contradicciones me pueden, y me desbaratan, y me confunden, y me inutilizan, y vuelvo al principio. ¿Por qué  me habré permitido permanecer en situación  latente y fetal, como ajeno a todo, en mi bolsa amniótica que me aísla protectora de todo? ¿Por qué soy tan buen profesional en esa profesión tiste que consiste en buscarse a si mismo? No lo sé, pero sé que soy pertinaz en ello. ¡Mis contradicciones!&lt;br /&gt;Siempre que abrí una puerta hubo una mujer, y es por ello que ignoro si la pregunta correcta es la formulada por Pellegrini o  es esta otra: ¿No es cierto que siempre que abrí la puerta fue porque sabía que tras de ella había una mujer que desmadejaría mis contradicciones? Y si es así, en tal caso  la mujer, ¿en qué situación  queda la mujer? ¿Qué puerta podría abrir ella para disfrazar de fantasmas sus contradicciones?&lt;br /&gt;Hoy no quería escribir, sólo quería que mi mundo tuviera ese color, el que sea, que nos devolviera la paz, y que nos permitiera encontrar la puerta correcta, y la mujer, y los fantasmas que crean la fantasía. Yo sólo quería seguir respirando, sabiendo que siempre hay una puerta, y que puedo extender la mano para abrirla. Y que tras la puerta hay una vida,  y que esa vida vale la penar ser vivida, por supuesto, no a cualquier precio, sino…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-3798585036213870119?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/3798585036213870119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=3798585036213870119' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3798585036213870119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/3798585036213870119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/03/hoy-no-pensaba-escribir-nada.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-5313848562645822806</id><published>2007-02-16T16:17:00.000-08:00</published><updated>2007-02-16T16:27:03.940-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Tengo más años de los que deseo, que  es  un deseo nada original desde Adán y Eva,  y menos  de los que necesitaría para poder hacer lo que quisiera. El tiempo es eso, la burla constante, la pirueta en el aire, el triple mortal permanente y sin red *; el tiempo siempre está ahí presidiéndolo todo discretamente y se divierte cuando lo miramos de frente, y nos descoloca.&lt;br /&gt;El tiempo siempre nos descoloca, porque mañana casi siempre resultó ser ayer cuando nos damos cuenta. Vivir el hoy es  tan  sólo una  expresión  literaria, un espejismo, la quimera de todo ser humano consciente, y la frase preferida de cualquier humano inconsecuente y simplón. Pero esa no es mi cuestión hoy y ahí la dejo.&lt;br /&gt;    Quisiera encontrar el momento en el que se me permitiera equivocarme solo.&lt;br /&gt;    Quiero pensar, y que mi pensamiento no vaya a ninguna parte,  que sólo rebotara contra las paredes de mi habitación y me golpeara, si no hay mas remedio, con el daño o con la satisfacción, que no sé qué pudiera ser, que debiera producir en el vacío más absoluto, sin testigos, sin sumisos ni siquiera por mimetismo, por respeto reverencial, si es que esto aún existe. Que mis pensamientos no sean responsables de más errores que los míos propios, sin secuelas, sin daños colaterales, sin flecos, sin consecuencias, sin mas responsabilidad que la de mirarme al espejo y decirme sin recato: - “Querido amigo, ¡que pobre tonto sigues siendo! ¡Otra vez te has equivocado!”&lt;br /&gt;Me he equivocado y sigo siendo…; si, eso es cierto y eso debiera ser  todo. Una aceptación, un “mea culpa” sin  contrición, la frustración que casi no duele y se diluye con el primer sorbo de orujo, mientras nos desperezamos en nuestro asiento discreta y educadamente. Sólo eso y nada más  Quiero seguir siendo triste, y gris, y dubitativo, y humano. Sobre todo humano, y temblar sin recato con las emociones ocasionales, y temblar sin vergüenza con los sentimientos nobles, y  seguir temblando  sin disimulo con la rabia que alimenta lo  que es injusto. Sobre todo humano y nada más, y sólo eso, con el miedo que debe dar.&lt;br /&gt;Por supuesto, y lo reconozco,  en el fondo tengo lo que no quiero tener, pero me falta lo que de verdad necesito.&lt;br /&gt;Está claro que  cada vez debo ser más racional,  pero seguramente  menos reconocible en mi entorno humano que entiendo que es simplemente  otra cosa, ¿tal vez  el sentimiento?&lt;br /&gt;Una pausa. Un tiempo  prudencial para la reflexión. Un silencio con apariencia de silencio inteligente. ....&lt;br /&gt;Una pregunta sincera: ¿en qué agujero negro me he dejado caer?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-5313848562645822806?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/5313848562645822806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=5313848562645822806' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5313848562645822806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/5313848562645822806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/02/tengo-ms-aos-de-los-que-deseo-que-es-un.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-8008548563049991990</id><published>2007-02-03T08:21:00.000-08:00</published><updated>2007-02-03T08:22:35.022-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Y un día  todo se desvanece y  se desdibuja perdiendo perfiles y matices.  Los nombres y las imágenes que fueron propios y queridos  se distorsionan sin poderlo remediar. Llegará el día en que uno, sin saber por qué y ni tan siquiera cuándo empezó a ocurrir, se dejará de atragantar con la vida, atemperará el paso, y el único  ritmo  que se le acelere será el cardiaco  por fallos de carburación y  mecánica.&lt;br /&gt;“Ocurre, por supuesto que ocurre porque ya ocurre en mi entorno, a seres queridos, en los que llego a adivinar que son reos de esa desmemoria, del olvido, de la desorientación, del desconsuelo de no llenar el vacío de hoy con todo el guirigay del ayer. Me da miedo perder la memoria, lo confieso, incluso de olvidar lo malo que el tiempo siempre suaviza cuando no disfraza. Me da miedo esperar a mañana sin tener conciencia clara de que hubo antes un ayer.¡No permitas que nada ni nadie te robe la memoria!  ¡No permitas que la ficción y sus personajes cartón-piedra te suplan nunca! ¡No le permitas jamás al tiempo que te haga mayor; siempre joven, siempre nuevo, siempre dispuesto a casi todo, siempre abierto a la sorpresa! ¡Siempre a siempre!”&lt;br /&gt;Tienes razón, por supuesto que la tienes. Trataré de hacerte caso si soy capaz de acordarme siempre de tu consejo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-8008548563049991990?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/8008548563049991990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=8008548563049991990' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/8008548563049991990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/8008548563049991990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/02/y-un-da-todo-se-desvanece-y-se.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116864358094631997</id><published>2007-01-12T14:54:00.000-08:00</published><updated>2007-01-12T15:13:00.963-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Reconozco  que no estoy al día y que me asusta hablar por teléfono. Me asusta hablar al espacio abierto, a la pared próxima,  seguro que al oído vecino y ajeno a mi conversación que, chismoso y pendiente de invadir mi privacidad y de ponerme en solfa porque sí, por el simple placer de hablar de lo que no sabe,  de mutar las palabras en motivo de risotadas sin sentido, de  burla que le pueda hacer parecer  más  de lo que en realidad sabe que podrá llegar a ser alguna vez, no sabrá adivinar ni interpretar nunca lo que digo guardado la privacidad y hasta la indiferencia que, en acasiones, me merezco.  &lt;br /&gt;Me asusta decir lo que pienso incluso de frente  por miedo a incomodar, pero aún  más me asusta decir lo que pueda sentir. Es como  si después de abrir la boca me viera débil y vulnerable,  desnudo frente a todos aunque todos resultaran realmente ser nadie. Es como borrar de golpe la coraza de mi yo, inestable, si, pero conocido dentro de un orden formal y asumido quizás sólo por el simple roce o por la costumbre o por el que no hay más remedio, pero firme al menos aparentemente en sus planteamientos; lleno de dudas por dentro y sin más verdades que las que temporalmente  se consiguen ganar  más por descartes que por convicciones reales, pero verdades a fin de cuentas.&lt;br /&gt;Hoy quería  hablar del tiempo perdido, de las ilusiones perdidas, de las ocasiones perdidas por no expresar mis sentimientos. Hoy quería hablar también de “ella” sobre todo de “ella” y no de “mi” porque esos sentimientos a los que me refería eran con respecto a ella, pero la vida es así, o a lo mejor o a lo peor, no, y no es la vida, y sólo soy yo y la forma de entenderla y de inventarla.&lt;br /&gt;Y ya que estamos en ello, me pregunto: ¿La vida es o la inventamos? ¿La vida es más que respirar, y  más que mirar a todas partes sin ser capaz de ver demasiado, y suspirar por casi todo, y quejarse sin encontrar  nunca soluciones a los problemas falsos que nos inventamos olvidando por insolubles los reales ? ¿La vida es aquel  tío-vivo en el que nos motamos o nos montan, que no se bien, y da vueltas y vueltas al unísono con nosotros mismos física y espiritualmente, o es eso que pasó a nuestro lado sin apenas ruido  y fuimos incapaces de  percatarnos de ello, porque estábamos demasiado preocupados por intentar saber lo que es la vida, sin acertar a verla por no mirarla nunca de frente?&lt;br /&gt;Hoy quería decir tantas cosas que no he dicho  ninguna; ni siquiera he hablado de “ella” de la que quería hablar, ¡tal vez mañana! ¿quién lo sabe? Hoy me he  dando cuenta de que me asusta  tanto la vida como hablar por teléfono y lo mejor, como siempre, es disimular y mirar a otra parte como ahora yo estoy haciendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116864358094631997?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116864358094631997/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116864358094631997' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116864358094631997'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116864358094631997'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2007/01/reconozco-que-no-estoy-al-da-y-que-me.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116749930885532999</id><published>2006-12-30T09:15:00.000-08:00</published><updated>2006-12-30T09:21:48.866-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Hoy me siento triste, muy triste, o quizás no sea eso, y sea descorazonado, angustiado, ridículo y ajeno. Tal vez tampoco sea nada de eso, y sólo me sienta inútil, absurdo, innecesario, inconcreto.&lt;br /&gt;Me he levantado como todas las mañanas, entre etéreo y pesado; era yo una vez más a punto de estrenar un nuevo año, y quise encontrar en lo mas profundo de mi diccionario culto, que en ocasiones, las menos, se ubica en lo profundo de mi esencia de hombre, un conjunto de adjetivos entrañables, calidos, envolventes.  Quería ser amable conmigo mismo, primero, para no ser demasiado hipócrita, y después con los demás. Quería despedirme del año, y – perdonarme -  se que es una mera expresión, porque el año que se despide no tiene la culpa de que yo sea yo y nada más; el año que se me va, que se nos va, me ha soportado, no se si os ha soportado, posiblemente perplejo de haberse tropezado con un tipo como yo, pero ni siquiera ha rechistado, me ha dejado ser  sin influir en mi para nada y yo he estado desgarrándolo de principio a fin como es mi obligación. Por lo tanto, yo pretendía despedirle amablemente y él pretendería perderme de vista angustiosamente, seguro.&lt;br /&gt;Una vez más me diluyo en lo abstracto como siempre y  esta vez no puedo hacerlo porque no me sobra el tiempo si quiero despedir a mi año como se merece. Por tanto vuelvo al principio. Rebobino.&lt;br /&gt;Me levanté siendo yo, que no siempre lo soy, y sin pretenderlo, entre las  mil noticias inútiles de casi siempre que como casi siempre dejaba pasar, me tropecé con la de la  muerte de Sadam Husein ahorcado en la madrugada de hoy, y tras leerla, sin poderlo remediar,  se me han caído todos los palos del sombrajo dejándome inerte a la intemperie con lo que está cayendo. Me he sentido paralizado, aterrado, perdido, indefenso. Me he sentido, o quizás ni si quiera he podido sentirme, si los sentimientos son humanos; me he imaginado deshumanizado, animal vengativo, inhumano.&lt;br /&gt;He tratado de razonar conmigo mismo, pero ha sido inútil. No encuentro razón alguna para consolarme como ser humano. Por supuesto que soy conciente de la propia levedad de mi ser, de mi inutilidad, de que soy simple anécdota, pero yo creo en mi, y creía que mi levedad, mi inconsistencia, mi propia anécdota unida a tu levedad, a tu inconsistencia, a tu anécdota, y a la levedad, inconsistencia y anécdota de aquél y de aquél otro y del de más allá; eso sería suficiente; eso sería  de verdad; eso sería la vida en su concepto más vulgar y corriente, y sería un digno final para  el año que  termina y un digno principio para  el año que debe empezar, ¡ pobrecillo!,¡ lo que le espera!&lt;br /&gt;Estoy aterrado como ser humano. Como ser humano he sido capaz mientras dormía placidamente, sin titubeos de ninguna clase, de quitar la vida a otro ser humano; por supuesto que  un asesino confeso, por supuesto; pero un asesino confeso es además, mal que nos pese, otro ser humano igual que tú y que yo; y para colmo, además, seguro que debo sentirme contento.&lt;br /&gt;¡Yo me bajo en la próxima! Por favor, que alguien apriete el botón de la  parada próxima, que yo me bajo. ¡Necesito respirar!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116749930885532999?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116749930885532999/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116749930885532999' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116749930885532999'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116749930885532999'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/12/hoy-me-siento-triste-muy-triste-o.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116630532462392904</id><published>2006-12-16T13:33:00.000-08:00</published><updated>2006-12-16T13:42:04.640-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre me ha costado recordar la palabreja de marras. Bueno, no. La verdad es que nunca había hecho el menos esfuerzo para recordarla. Seguramente debía formar parte de mi acerbo cultural - ¡imagino!- , del contenido de mi baúl de los recuerdos, de mi ser cartón-piedra en el que seguro que estuve sin ser ni siquiera accidentalmente; pero hoy, de repente y sin previo aviso, mientras caminaba en dirección al mercado central con pretensión de comprar algún queso de cabra y algo más que convirtieran este día  anodino en especial, me vino a la mente el recuerdo  del artilugio en cuestión. ¿Cómo se llamaba?&lt;br /&gt;¿Se llamaba o se sigue llamando? Es curioso como utilizamos el lenguaje a nuestro capricho. Es curioso como jugamos a ser dios. Si fuera serio,  que seguramente ni lo soy, la pregunta sería: ¿Dios, si existiera o existiese, o sin tan sólo existe, jugaría a ser como nosotros? ¿Sería tan inconsecuente, arbitrario y absoluto? ¿Sería simplemente  tan caprichoso?&lt;br /&gt;No lo se. No soy dios, y tampoco lo pretendo porque me asustaría aún más de lo que habitualmente lo estoy; sólo pretendo desempolvar y liberar de esa fina capa del olvido que lo envuelve casi todo cuando no se usa el nombre de un recuerdo de mi infancia.&lt;br /&gt;¡Calidoscopio!… ¡Como para recordarlo, caray! En realidad es simplemente aquel tubo cilíndrico de cartón que me regalaron  una vez que estuve enfermo y descubrí, sin revelarlo nunca a nadie, que en realidad  era  mágico: que era el orden incuestionable; la formación militar perfecta; el no va más de lo organizado, estructurado y encajado. Allí estaba todo en perfecta formación y en el espacio adecuado. No cabía más.&lt;br /&gt;Caminando como camino en dirección  al mercado con pretensión de comprar simplemente un queso de cabra, me percato que mi vida es, y lo que parece aún peor,   siempre ha sido, sin pretenderlo, un calidoscopio perfectamente ensamblado, geométricamente exacto, y que cuando algo ha cambiado por accidente  se ha adaptado sin dificultad aparente al nuevo organigrama   de figuras simétricas. Sus colores siguen siendo, como siempre han sido,  rutilantes; sus dibujos sistemáticos y  armónicos, te enganchan con sus cantos de sirenas que se adivinan sin escucharse, te dejan ensimismado, te hacen envidiar. ….&lt;br /&gt;Realmente necesitaría más espacio en blanco para poder seguir, no simplemente  unos puntos suspensivos.   ¿De verdad  que estoy  hablando de mí?&lt;br /&gt;Yo, en realidad, no se cómo vivo, ni se si como vivo es como debiera vivirse, pero mi vida encaja, no chirría, se estructura perfectamente como en ese tubo de cartón lleno de espejos en ángulo donde se reflejan los trozos, apenas retazos de instantes, de historias, de sentimientos, de momentos vividos disfrazados; los trozos, - decía -, de vidrio de color colocados en un extremo.&lt;br /&gt;Mi vida es perfecta, cambiante, llena de aristas que encajan, llena de color, llena de ritmo, llena de magia, de fantasía, de apariencia, de reflejos rutilantes; mi vida está llena de notas armoniosas, de risas, de imágenes, de orden controlado, de …. ¿qué se yo?&lt;br /&gt;Todo es perfecto como en ese cilindro de cartón mágico que ni siquiera es físicamente falso.  ¿Mi vida es ...?: ¡La vida! …  Pero, ya en serio, aún me queda el humor de preguntarme:  ¿en qué rincón del camino se me quedó  enganchada la vida…?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116630532462392904?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116630532462392904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116630532462392904' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116630532462392904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116630532462392904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/12/siempre-me-ha-costado-recordar-la.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116568098144879277</id><published>2006-12-09T08:15:00.000-08:00</published><updated>2006-12-09T08:16:21.466-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;    Hoy por fin, casi todo siempre llega, he sentido sobre mi cabeza la terrible losa de la incomunicación, del silencio, de la distancia, de la incomprensión. Hoy mis argumentos ya no sirven ni siquiera para osar expresarlos, y debo darme cuenta de ello. Mis argumentos son demasiado viejos, demasiado contrastados; la experiencia, que es tan sólo un accidente por culpa del tiempo, me hace inútil, aunque sea experiencia ajena asumida por racionalidad.&lt;br /&gt;Me falta lozanía. Me falta capacidad de riesgo, la valentía  de realizar  la triple pirueta con salto mortal y pretender, sin dudas de ninguna clase, seguir vivo, que seria mi obligación si creyera en mi mismo.&lt;br /&gt;Hoy mis pulsaciones son las mismas que hace mil años, pero son inútiles; estorbo necesario  pero prescindible porque respiro contaminando un mundo por estrenar donde las palabras es un juego para percatarse de que estamos despiertos, pero nada más; nos interesan las imágenes, las emociones enlatadas, el mirar por el agujero de la vida de los demás para poder percatarnos qué es la vida y hasta cómo vivirla.&lt;br /&gt;Hoy no me siento más arrinconado que nunca, porque casi siempre me he sentido así con mi propia aquiescencia, pero hoy lo he sentido por imposición ajena, y para colmo no me ha molestado demasiado. Me falta años, pero ya parece que los pocos que pueda tener me sobran. Me falta experiencia, pero por lo que se ve he vivido cada situación que se me ha presentado con rigor suficiente y con espíritu analítico, y ello me ha oxidado necesariamente. Me falta inconsciencia, porque siempre me dio y aún me da miedo  vivir de prestadillo, supeditado a mi entorno, y a las modas que lejos de nacer de la naturalidad surgen siempre predeterminadas y bien definidas por muy descuidadas que parezcan.  Por lo que se ve me falta curiosidad, impertinencia, agresividad para defender incluso la paz y la concordia a cualquier precio, y un desprecio olímpico a lo que no sea yo, cuando siempre me creí parte de un todo.&lt;br /&gt;Hoy, lo noto, me falta aire para respirar, y es sólo un segundo. Mañana seguro seguiré sobreviviendo en cuanto alcance mi propia burbuja, mi metro cuadrado, mi tiempo y mi espacio, sólo eso. ¿Qué puede importar lo demás?  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116568098144879277?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116568098144879277/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116568098144879277' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116568098144879277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116568098144879277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/12/hoy-por-fin-casi-todo-siempre-llega-he.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116501292898423742</id><published>2006-12-01T14:27:00.000-08:00</published><updated>2006-12-01T14:42:09.063-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me siento frente a la pantalla en blanco. El silencio es absoluto. Sólo a lo lejos, y siempre demasiado lejos, se aprecia un rumor de algo vivo  a lo que debo ser indiferente porque forma parte de una realidad que no es la mía y que más allá de esta referencia impersonal y limitada en el tiempo no me dice nada. La vida tiene esto, que sólo somos nosotros y nuestro entorno perfectamente definido y aceptado. Que lo demás y los demás son sólo paisaje urbano,  pura naturaleza ineducada o salvaje, algo que pudiera por pura debilidad  afectarnos, que pudiera  conmocionarnos alguna vez, y alguna vez,  ¿por qué no?,  hasta emocionarnos, pero siempre lo justo y durante el  tiempo preciso para impedirle taladrar nuestra epidermis que es esa coraza por la que resbala, impermeable, todo lo ajeno, cualquier sentimiento que pudiera afectar nuestro envidiable equilibrio.&lt;br /&gt;¡Equilibrio! Qué hermosa expresión.  Pero, ¿a qué precio conseguimos ese equilibrio del que presumimos…, tan inestable?&lt;br /&gt;La pantalla en blanco. Mi mente en blanco. El tiempo discurre a velocidades de vértigo y  como quien no quiere la cosa deja entre la retina y el lóbulo cerebral donde se recrean las emociones y los recuerdos mil imágenes borrosas, repetidas hasta la saciedad, asumidas por habituales, y digeridas sin rechistar. Mil imágenes con nombres y apellidos propios: ¡Hambre! ¡Muerte!¡Injusticia! ¡Desamor! ¡Olvido! ¡Frustración! ¡Y muchas, muchas más!…    Si, si, -de acuerdo- pero ¡yo paso!&lt;br /&gt;¿Seguro? ¿Yo puedo pasar, seguro? ¿Basta con cerrar los ojos, con pensar en mañana? ¿Cómo, de verdad, paso yo y poder seguir siendo lo que presumo que soy?&lt;br /&gt;Hubiera querido escribir algo serio lleno de adjetivos con ritmo y su poquito de música y me ha salido  esto que chirría por todas partes y además no deja de ser más que obvio. Pero,  ¿ debemos siempre obviarlo lo obvio ?&lt;br /&gt;Lo siento,  hay veces que incluso el personaje se rebela contra su autor. Lo dicho, ¡lo siento!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116501292898423742?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116501292898423742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116501292898423742' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116501292898423742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116501292898423742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/12/me-siento-frente-la-pantalla-en-blanco.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116440789480470493</id><published>2006-11-24T14:33:00.000-08:00</published><updated>2006-11-24T14:38:14.820-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Ayer leí  una frase que me impresionó porque era lo suficientemente idiota para reflejar toda la filosofía vital de muchos de nosotros: “La mayoría de la gente se levanta por la mañana, no porque importe que lo haga, sino porque no importaría que no lo hiciera.”  Ya lo he dicho, me impresionó, me dio miedo y me obligó a preguntarme: ¿y tu?; ¿tú por qué te levantas cada mañana…?&lt;br /&gt;Sobreviviente que soy, me digo: ¡Hay mil razones! - Por supuesto - Estoy enamorado o lo estuve. Tengo obligaciones. Tengo responsabilidades. El tiempo corre y no para nunca. El hoy y ahora son simples suspiros y lo nuestro, como dijo el poema que se hizo canción, lo nuestro es pasar. Yo me levanto por todo eso y ya es bastante.&lt;br /&gt;La respuesta es redonda. Impresiona. ¡Qué seguridad! ¡Cuanto carácter! Da gusto mirarse al espejo sabiendo lo que uno se va a encontrar para reafirmarse cada día. Para que cada día sea nuevo, y pleno, y nuestras obligaciones y responsabilidades nos impidan hacernos esa pregunta impertinente e innecesaria: ¡Es bastante, si! ¿pero es además suficiente?&lt;br /&gt;Lo terrible es que un día lees una frase tonta,  y ese mismo día  una amiga tuya  a la que ni siquiera conoces te sugiere: -¡No te hagas tantas preguntas!-; y, paff,  de repente lo has fastidiado todo. Te paras frente al ámbar de un semáforo, indeciso por cruzar o no, tentando al destino, y te preguntas en el intermedio: ¿Pero que hay de mí en todo ello? ¿Soy yo un cúmulo de obligaciones que se estructuran en mis articulaciones causándome hernias discales, y que discurren en mi flujo sanguíneo obstruyéndome venas y arterias? ¿Esos estímulos tan míos son los que me permiten respirar todos los días, causándome dos veces al año alergias y lagrimeos? ¿estoy viviendo yo o soy el simple soporte necesario de algas, hongos, líquenes y helechos?&lt;br /&gt;No lo sé. Hoy no lo sé y voy a hacerle  caso a mi  desconocida amiga y no voy a preguntarme nada. Sólo respiraré pausado en un nirvana falso, carente de emociones. Y en el peor de los casos me atreveré a decir:  En todo caso, ¡te quiero! ¿Eso es suficiente?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116440789480470493?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116440789480470493/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116440789480470493' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116440789480470493'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116440789480470493'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/11/ayer-le-una-frase-que-me-impresion.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116274136395196719</id><published>2006-11-05T07:42:00.000-08:00</published><updated>2006-11-05T08:08:09.096-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>¿ Por qué será que no soy conciente hoy de haber hecho perder la paz interior a otro ser humano al que aprecio, y sin embargo me siento responsable de no sé qué? ¿Será vanidad de mi parte? ¿Soberbia? ¿Será estupidez en los demás y autosuficiencia en mi mismo? No lo sé y nunca lo he sabido, pero esa sensación agridulce la percibo y, real o falsa, ahí está. ¿Por qué no somos normales, y creemos en nosotros mismos, y nos relacionamos con naturalidad, y creemos, lo que es la verdad, que no nos insultamos, y que nos respetamos, y que tan sólo tenemos conceptos distintos de las cosas?&lt;br /&gt;¿Por qué cada vez que abro la boca, cuando la abro, que sólo me atrevo cuando derribo mis barreras sociales con un pacharán o con un orujo en la mano y en la consciencia, tengo la sensación de haber ofendido a alguien sin pretenderlo? Sé que soy tan sólo yo, verdad absoluta por su puesto, pero que sólo acaba en mi y ya es bastante, a veces demasiado, y sin pretender trascender más allá, gracias al cielo, no permitiéndome jamás, ni siquiera amparado en esa semiinconsciencia incontrolada, el lujo de opinar sobre los demás y su forma de actuar.&lt;br /&gt;La libertad es lo que es, y yo no soy nadie para cuestionarla, y tampoco lo pretendo. Estimo tanto mi pequeña parcela de libertad, que, ¿cómo puedo permitirme el lujo de cuestionar la de los demás?&lt;br /&gt;¿ Por qué el respeto a tú libertad, que te reconozco, me obliga a permanecer callado a mí? ¿ Por qué todo se reduce a que yo sea responsable de mis actos? ¿Por qué siento la necesidad de acompasar mi respiración a la tuya, cuando sé, a fe cierta, que tu no sabes ni siquiera que existo aunque cada día me mires, sin verme nunca?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116274136395196719?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116274136395196719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116274136395196719' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116274136395196719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116274136395196719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/11/por-qu-ser-que-no-soy-conciente-hoy-de.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116233558914628881</id><published>2006-10-31T14:59:00.000-08:00</published><updated>2006-11-01T06:33:56.683-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Cuando mis sentimientos me amagan y haciéndome un regate en seco se esconden dejándome sólo en el partido porque no es su partido. Cuando el gesto de mis manos delata un cierto nerviosismo, y nos miramos tú y yo, y percibo un rechazo en la mirada. Cuando me lo trago todo y lo degluto sin sensación de nauseas, y no tengo después ni siquiera una digestión difícil. Cuando me levanto por las mañanas, todas las de mi vida, pensando tan sólo en por qué me levanto, y no encuentro ninguna razón plausible para pensar en ti, seas quien seas, ni para perder un instante de esos que llaman “del tiempo de la basura” los entendidos del básquet para buscar la forma y manera de dibujar sobre el espejo empañado al que me miro la imagen, caricatura si quiera, de un ser humano. Cuando …, ¿pero qué significa humano? ¿Quizás pueda venir de humo, inconsistente y temporal, circunstancial y ajeno? ¿Acaso puedo ser yo imagen y semejanza de alguien... o de algo; criatura de creador?&lt;br /&gt;Cuando miro mi copa vacía al final del día y repaso que es lo que hice, me entra la risa floja: educada, sí, y comedida, también, pero risa floja, a fin de cuentas, del que se deja ir sin ni siquiera tener el valor de dejar de ser él mismo.&lt;br /&gt;¿Qué esperanza tengo yo si ser y estar parece lo mismo en inglés? ¿Cuál sería mi razón de "to be"? ¿Dónde mi yo deja de ser uno para poder convertirse en múltiple e invencible? ¿Por qué me asustan tanto las palabras y no quiero escribirlas para no tener que leerlas después?&lt;br /&gt;¿Por qué cuando me miro al espejo sólo veo lo que existe a mi espalda, trás de mí?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116233558914628881?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116233558914628881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116233558914628881' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116233558914628881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116233558914628881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/10/cuando-mis-sentimientos-me-amagan-y.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116084098259243904</id><published>2006-10-14T08:38:00.000-07:00</published><updated>2006-10-14T08:49:42.603-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Más o menos bien.&lt;br /&gt;Que la vida se reduzca a eso, a que sepamos que vamos más o menos bienes los unos de los otros. A que no percibamos que los sentimientos se nos amontonan, que las sensaciones se nos agolpan pidiéndonos paso, que el corazón nos palpita dentro de un orden, y que la respiración, con altibajos, mantenga un ritmo decente, sin alterarnos demasiado.&lt;br /&gt;Que el temor sea llevadero. Que la angustia sea soportable. Que no nos miremos demasiado al espejo. Que no veamos lo que no queremos ver. Que no miremos lo que no queremos ver. Que no pensemos en lo que no queremos ver.&lt;br /&gt;¡Más o menos!   Si, si ... ¡bien!&lt;br /&gt;Que cuando el calor de ese tacto deseado se vuelva tibio y sólo nos acompañe en noches de insomnio y de silencio con cadencia conocida; que cuando el volcán se apague dejando tan sólo noticia de si mismo; que cuando el mar muera en la playa dócil, lánguido, parodiándose  a si mismo cansado y avergonzado de su dependencia lunar, seamos capaces de decir:  Más o menos bien; bien, más o menos. Y después de decirlo..., y despues de decirlo.... ¡Si, más o menos!&lt;br /&gt;Seguro que es suficiente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116084098259243904?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116084098259243904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116084098259243904' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116084098259243904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116084098259243904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/10/ms-o-menos-bien.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-116066611664048695</id><published>2006-10-12T08:13:00.000-07:00</published><updated>2006-10-12T08:15:16.656-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Siempre esperé otro día. Siempre había una razón mejor para no hacerlo, para anteponer otra cosa, para dejarlo aparcado. Siempre una obligación, una responsabilidad propia o  impuesta, un compromiso ajeno.&lt;br /&gt;No importaba demasiado, tenía tiempo para hacerme mayor  y ello requería tiempo.&lt;br /&gt;¡Tiempo al tiempo, querido amigo! No corras; aprende a caminar antes de pretender a correr, no tengas prisa.  Y escuchando mi propia voz, sin experiencia,  así lo hice…. Pero lo peor de todo es que si yo me olvidé  del tiempo  el tiempo no se olvidó de mí, y me hice mayor y estoy perdiendo el futuro por intentar recuperar el pasado.&lt;br /&gt;Dios, ¡cuantas palabras huecas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-116066611664048695?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/116066611664048695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=116066611664048695' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116066611664048695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/116066611664048695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/10/siempre-esper-otro-da.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-115843871967381103</id><published>2006-09-16T13:28:00.000-07:00</published><updated>2006-09-16T13:31:59.683-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Reivindico mi derecho al silencio para intentar al menos expresarme de alguna forma. Al silencio  mío nada inexpresivo que se me acompasa al ritmo de los acontecimientos; que lo siento vivo y nada ausente; cómplice a veces, calido en muchos momentos, angustioso en ocasiones, y  siempre con esa pátina mate de toda sensación de impotencia y  aceptación a regañadientes como mal menor.&lt;br /&gt;Revindico mi derecho a no decir nada a pesar de que todo mi ser esté a rebosar de  palabras;  racimos de reflexiones  enlazadas nacidas de mil sensaciones distintas y  pujando por salir al exterior por todos los poros de mi piel.&lt;br /&gt;Si, lo sé. Si no sé decir, al menos callo.&lt;br /&gt;Y por ello,  también revindico mi silencio para no llorar desconsolado y mostrar mi alma vieja de niño desvalido, necesitado de la mano calida de quien atiende.&lt;br /&gt;Reivindico callarme ya y para siempre, en la esperanza de que sepas  alguna vez escuchar mi voz en mi silencio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-115843871967381103?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/115843871967381103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=115843871967381103' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/115843871967381103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/115843871967381103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/09/reivindico-mi-derecho-al-silencio-para.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-115740529727775619</id><published>2006-09-04T14:15:00.000-07:00</published><updated>2006-09-04T14:36:24.546-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Te miro cuando te miro, sin comprender tu respuesta a mi mirada, y a veces, las más, sin entender totalmente la razón de por qué te miro.&lt;br /&gt;Es el tiempo, ¡seguro!. Es el miedo a la soledad, a hablar solo, a pensar solo, a mirar siempre en la misma dirección y sin obstaculos,  demasiado lejos, demasiado limpio, demasiado vacio. Sin respuesta alguna.&lt;br /&gt;Es la sensación de vivir sobre arenas movedizas que nos hacen perder el equilibrio sin carcajada alguna, con los ojos desencajados. ¡Miedo! Si, miedo; pero miedo asumible y sin perder el orden establecido. Sin entender nada.&lt;br /&gt;Te miro. Se que siempre te miro aunque no quiera. Tengo que mirarte. ¿Serás tú mi razón de ser a pesar de ti ?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-115740529727775619?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/115740529727775619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=115740529727775619' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/115740529727775619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/115740529727775619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/09/te-miro-cuando-te-miro-sin-comprender.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-33753057.post-115720824854918292</id><published>2006-09-02T07:34:00.000-07:00</published><updated>2006-09-02T07:44:08.560-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Me encanta ser lo que no soy y lo que nunca pude ser. Real, imaginario, equivoco o producto hibrido de la imaginación y de la mitología todo revuelto, con el mar en mis pulmones, con la aventura en el alma, buscando el "vellocino del oro", y liderando guerreros míticos pero siempre a la sombra de ellos, detrás de ellos.&lt;br /&gt;Me encanta ser lo que nunca  seré; quizás ello  me permita escribir lo que nunca querré escribir o me obligue a permenacer en silencio. lo más seguro, cuando todos los  poros de mi alma sálobre y marina me exijan una respirancio franca.&lt;br /&gt;Aquí estoy. ¡ Ya veremos si además soy !&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/33753057-115720824854918292?l=argamenon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://argamenon.blogspot.com/feeds/115720824854918292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=33753057&amp;postID=115720824854918292' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/115720824854918292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/33753057/posts/default/115720824854918292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://argamenon.blogspot.com/2006/09/me-encanta-ser-lo-que-no-soy-y-lo-que.html' title=''/><author><name>argamenon</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02921519142018163378</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
