sábado, diciembre 09, 2006

Hoy por fin, casi todo siempre llega, he sentido sobre mi cabeza la terrible losa de la incomunicación, del silencio, de la distancia, de la incomprensión. Hoy mis argumentos ya no sirven ni siquiera para osar expresarlos, y debo darme cuenta de ello. Mis argumentos son demasiado viejos, demasiado contrastados; la experiencia, que es tan sólo un accidente por culpa del tiempo, me hace inútil, aunque sea experiencia ajena asumida por racionalidad.
Me falta lozanía. Me falta capacidad de riesgo, la valentía de realizar la triple pirueta con salto mortal y pretender, sin dudas de ninguna clase, seguir vivo, que seria mi obligación si creyera en mi mismo.
Hoy mis pulsaciones son las mismas que hace mil años, pero son inútiles; estorbo necesario pero prescindible porque respiro contaminando un mundo por estrenar donde las palabras es un juego para percatarse de que estamos despiertos, pero nada más; nos interesan las imágenes, las emociones enlatadas, el mirar por el agujero de la vida de los demás para poder percatarnos qué es la vida y hasta cómo vivirla.
Hoy no me siento más arrinconado que nunca, porque casi siempre me he sentido así con mi propia aquiescencia, pero hoy lo he sentido por imposición ajena, y para colmo no me ha molestado demasiado. Me falta años, pero ya parece que los pocos que pueda tener me sobran. Me falta experiencia, pero por lo que se ve he vivido cada situación que se me ha presentado con rigor suficiente y con espíritu analítico, y ello me ha oxidado necesariamente. Me falta inconsciencia, porque siempre me dio y aún me da miedo vivir de prestadillo, supeditado a mi entorno, y a las modas que lejos de nacer de la naturalidad surgen siempre predeterminadas y bien definidas por muy descuidadas que parezcan. Por lo que se ve me falta curiosidad, impertinencia, agresividad para defender incluso la paz y la concordia a cualquier precio, y un desprecio olímpico a lo que no sea yo, cuando siempre me creí parte de un todo.
Hoy, lo noto, me falta aire para respirar, y es sólo un segundo. Mañana seguro seguiré sobreviviendo en cuanto alcance mi propia burbuja, mi metro cuadrado, mi tiempo y mi espacio, sólo eso. ¿Qué puede importar lo demás?

5 Comments:

Blogger young_supersonic said...

ES QUE SIEMPRE NOS FALTARÁ ALGO.
ES PARTE DE NUESTRO DESTINO SER SERES INCOMPLETOS QUE BUSCAMOS DE FORMA ETERNA LLENAR VACÍOS Y CARENCIAS.

QUIZÁS SÓLO PARA ELLO NACEMOS.
PERO ES EN ESA BÚSQUEDA DONDE TAMBIÉN ALCANZAMOS, A VECES POR RATOS COTOS, RETAZOS DE FELICIDAD INOLVIDABLE.

SALUDOS.

5:32 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

tener tu espacio es clave pero es muy peligroso no mezclarse con el espacio de los demás, porque aunque puede que quisieramos, no vivimos aislados del mundo, somos seres sociales (víctimas de modas y complejos).

por qué dices lo de los ojos cerrados de mi dibujo?? curiosidad pura y dura, pero me sorprendió el comentario jeje
Besines
^^

7:31 a. m.  
Blogger Cromatica said...

Ese tiempo que has pasado en instrospección...cuánto tiempo real ha sido? me da curiosidad de la buena.

Un abrazo

5:24 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

a mi tambien me falta el aire a veces...muchas veces

6:59 a. m.  
Blogger argamenon said...

Cromatica:
¿Si dijera que desde que tengo conciencia de mi mismo sería respuesta válida?

9:28 a. m.  

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