jueves, octubre 16, 2008

II. -

Tiene bemoles. Ahora me tocará a mi intentar salir del atolladero donde nadie sabe por qué me han metido, y lo que es peor, no es que alguien llegue a saber el por qué, que no deja de ser una estupidez porque a casi a nadie le importa un pito lo que le pueda ocurrir a los demás, sino que a nadie, en su cabal juicio, se le puede ocurrir para qué. Para qué buscar razones que justifiquen lo que posiblemente no tenga justificación alguna y es sólo lo que es, me guste o no me guste. Aquí estoy y debo justificar por qué estoy, y, sobre todo, por qué sigo estando donde estoy.
Lo primero que se me ocurre es que el ser humano es el ser humano y ahí empieza y termina todo. Parece una perogrullada, seguro, pero no creo que lo sea, simplemente hay que intentar desembarazarle de tanta presuntuosidad y de tanto adjetivo tan hueco como gratuito. El ser humano es uno, irrepetible, igual que todos y siempre distinto a los demás. No, tampoco hay en ello contradicción alguna; somos lo que somos, nos angustiamos por diferenciarnos intentando crear nuestra propia individualidad, y al final nos quedamos en lo que parecemos, y parecemos eso: iguales, repetidos, un cúmulo de lugares comunes, un sin fin de sensaciones, sentimientos, vivencias y momentos que siempre vivió, sufrió y experimentó alguien antes que nosotros y seguro que sacó sus propias conclusiones que dejaría escritas para facilitarnos el camino. No hay nada original y, sin embargo, siempre todo parece nuevo y distinto en nosotros mismos. Incluso somos muy capaces de perdernos sin encontrar jamás la salida por no molestarnos en leer el manual de instrucciones.
Yo no soy así, de verdad. No me gusta perderme en círculos concéntricos que sólo te permiten dar vueltas y más vueltas. Y si no soy así, ¿cómo pretendo racionalizar mi comportamiento, incapaz como me siento de comprenderlo, y mucho menos aún de tratar de explicarlo? No soy capaz de entender en muchísimas ocasiones el por qué de los demás y de sus razones, y tampoco soy capaz de llegar a entender hoy del todo el por qué de mi propio comportamiento, de mi aceptación, de mi claudicación, de quedarme ahí plantado mientras lo más vital que pudiera tener se me pierde a mucha distancia, y me abandona sin ningún miramiento. Lo dicho, no soy capaz de ello, de explicarlo, pero sí de asumirlo sin rechistar.
¿Es qué siempre hay o debe haber una razón para cada cosa que nos planteemos? ¿Es o debe ser siempre la lógica la razón del ser, la rectora única de su pensamiento, de la racionalidad en abstracto entendida más allá de la individual y propia, de la acción consecuente? Y si lo es, ¿consecuente con quién? ¿Con todos y cada uno de nosotros? ¿Incluso con cada uno de nosotros y en cualquier momento de nuestra existencia? ¿No será la lógica la respuesta mecánica inmediata a cualquier acción, pero la negación a ese algo sublime que se debiera presumir en todo ser humano: su imprevisibilidad, su facultad de equivocarse y rectificar o no, de dejarse llevar aun siendo consciente de su evidente desviación?
No, no lo sé. Y lo peor de todo es que en realidad me encantaría que me diera igual aunque nada me haya dado igual alguna vez, y esa es la mayor condena. ¡Terrible!

Si, vale, lo acepto. Acepto que pudiera ser cierto todo lo que he leído en el punto I. Acepto que yo pudiera ser ese que aparece dibujado a grandes rasgos por quien me ha precedido en la escritura.
Lo acepto, pero lo acepto en su globalidad, con carácter general y sin profundizar, y por ello me reservo el derecho a cualquier posterior matización o rectificación.
Ese soy yo, y en este caso lo aseguro sin ambages y aceptando todas las consecuencias. Ese soy yo; ni mejor ni peor que los demás, consciente de mí mismo, consciente de mis circunstancias, consciente de mis limitaciones, de mis frustraciones. Es terrible ser tan consciente como lo soy, pero prefiero aceptarlo así para evitarme el más mínimo margen que pudiera permitirme cualquier maniobra de distracción que me descentre del fin pretendido. ¿Pretendido? Evidentemente no puede ser la palabra adecuada. ¿Cómo puedo yo haber pretendido dejar de ser yo? No, imposible. Imagino que sólo se puede llegar a dejar de ser cuando uno es incapaz de ser consciente de uno mismo o siéndolo no reacciona exigiendo su libertad, o su dignidad, o su reconocimiento en quien se empeña en negárselo; cuando se deja ir; cuando se limita a dejarse llevar sin ninguna pregunta; cuando claudica sin condiciones incluso por alguna razón superior si pudiera haberla. Pero me temo que ya estoy entrando en el mundo ambivalente de la literatura, sobre todo de la mala literatura.
La vida es otra cosa. La vida es sólo vida y se puede definir en pocas palabras. Sólo hay que decidirse, determinarse, y actuar; incluso también es vida aquella que consiste en seguir la fila con los brazos cruzados frete al pecho, y si es posible con la mirada fija en el cogote del de delante para que nada pudiera distraernos de nuestro destino. La vida es un cúmulo de acontecimientos a los que asistimos y en los que nos sentimos o nos hacen sentir más o menos involucrados. La vida es acción, no reflexión, ni emoción. La vida es otra cosa distinta de la que nosotros pretendemos que sea cuando nos paramos a pensar, pero si no lo hiciéramos sería más fácil de lo que parece, en tal caso tiene ritmo de canción del verano, pegadiza, muy simple, sin margen para la imaginación.
Si, yo soy de alguna forma ese que aparece perfilado en el texto anterior, pero ¿para qué y por qué tengo que justificarme? Yo soy yo y he asumido purgar mis errores pasados cumpliendo la penitencia que otro ser humano me ha impuesto aun careciendo de título alguno que le legitime para tal imposición. Es, por tanto, más aceptación, me temo, que imposición. No, no estoy conforme con ello, pero lo acepto renegrido por dentro, lo que me transforma, seguro, y me hace dejar de ser lo que soy para convertirme en otra persona. Lo acepto incluso como mal menor. Lo acepto tal vez porque he nacido veinte años antes del que debería haber nacido y parece, o me lo parece, que no tengo más remedio. Porque mi cuerpo no es mío; porque mi libertad personal quiebra donde empieza la libertad personal de quienes me rodean; porque vivir no es sólo conseguir lo que uno pretende y a costa de los demás o incluso sin molestar a nadie; porque creo que debo aceptar también limitaciones, responsabilidades, compromisos, y obligaciones. Lo acepto porque las verdades absolutas de hoy, si existieran, no serían nunca las verdades absolutas que pudieron haberme inspirado y emocionado en un momento en que esas verdades pudieron generar ese tipo de sensaciones y emociones, si es que las sentí alguna vez, que ahora no. Porque las verdades absolutas sólo son verdades y sólo pueden ser absolutas para cada uno de nosotros por separado, individualmente, incluso durante un tiempo, aunque ese tiempo cubra todo el espacio temporal de nuestra vida en algunos de nosotros.
Es gracioso. Ahora que lo pongo todo en solfa y que cada vez creo en menos cosas, sin que esas carencias me generen ninguna desazón, tengo la obligación de asumir comportamientos y actitudes que no es que no crea en ellos, sino que ni siquiera las admito para los demás. Y ahí empieza y termina todo. ¿Absurdo? ¡Absurdo!
Pero sigo pensado y, sin embargo, no debería pensar. Y es terrible no tener que pensar para poder seguir aquí.
Fui redimido. Si, efectivamente fui redimido porque evidentemente pude perderme donde se perdieron otros muchos que conocí en su momento. ¿Pero me lamento realmente por ellos? ¿Se perdieron tal y cómo lo pienso ahora? ¿Se hubieran salvado si hubieran sido redimidos como lo he sido yo? ¿Valía la pena y les hubiera valido la pena a ellos?
Ni idea. Ellos ya no están y yo sí. Yo sí; efectivamente, y no hay duda de ello, yo estoy; he dejado de ser, pero estar estoy, y no voy a lamentarme de ello por muchas ganas que llegue a tener. Me he redimido. Me han redimido. He purgado mis penas. Me he sobrepuesto a mi pasado.
Alguien se preguntaba no hace mucho si es posible sobreponerse a la memoria. ¿Es tan importante superar el pasado? ¿Se puede uno quedar anclado en él? No, no quiero creerlo.
Me duele mi pasado, pero es irremediable. Es irremediable que no sea como me hubiera gustado ser; que no haya hecho lo que ya no podré hacer nunca; que no hubiera aprovechado las ocasiones que me deparó cada momento. Es irremediable tal cantidad de cosas, que no pretendo perder ni un minuto más de mi vida en ese constante buceo en un mar que sé que ya no existe, y que si existió, que es muy posible que existiera, nunca más podré adentrarme escrutando sus profundidades.
Mi problema de hoy es que no es mi pasado quien me condena, sino que me condena mi redención que debiera haber sido, por el contrario, mi liberación; que es mi vida de ahora la que me parece irremediable y no encuentro escapatoria alguna. Salidas hay muchas, seguro. Soluciones satisfactorias muy pocas.
He sido redimido de mis pecados y he quedado prisionero de la generosidad de los demás, de las frustraciones de los demás; de sus angustias, de sus inestabilidades, de sus antecedentes, y hasta de sus ridículas amenazas. Que fácil es redimir para esclavizar, negar y destruir. Que fácil es dejarse mecer por la propia debilidad para sojuzgar a los demás. Que fácil es autodestruirse para atar en el propio entorno a quienes en circunstancias normales nos hubieran dicho adiós sin titubear y sin ningún tipo de remordimientos. Pero es ahí donde empieza y termina todo, o peor aún es ahí donde empieza todo y termino yo incapaz de moverme, de reconocer la verdad, de tener la valentía de asumir lo irremediable por grave que pudiera ser para el que sea.
Sigo pensando y eso es lo peor. Lo peor es que la vida pasa y verla pasar ajeno a ella no debiera ser lícito.
No hay razones, lo siento. Lo he intentado de verdad. Hoy parece idiota hablar de estas cuestiones antiguas y trasnochadas, pero yo debo ser antiguo y trasnochado, y sigo pensado, y sigo aquí que pudiera ser tanto como negar que pienso, pero la realidad es que ambas afirmaciones son ciertas. Y también que no encuentro la salida.

Para ser sincero conmigo mismo debo añadir que me temo que hay aquí mucho de baile de salón, y que no sería justo. Seguro que debe haber más. Seguro que algo más ...

24 Comments:

Blogger mangeles said...

BESOS DE VIERNES...mi bienhallado ARGAMENON...

He leído una vez el post...y ya sabe que necesito alguna vez más para no perderme entre tantas ideas que nos lanza siempre...

Pero...a mí me parece que lo que hace está bien..pensar...intentar buscar salidas...darle vueltas a las cosas...a los pensamientos ...a las ideas...

NO SE SI PODEMOS HACER MUCHAS COSAS EN ESTA VIDA...pero sin pensar FIJO QUE NO HACEMOS NADA...o lo que hacemos no nos sirve para nada.

Yo el pasado siempre me lo pongo en la piel...en el alma..en el corazón...YO NO TENGO PASADO...mi pasado soy yo...va conmigo y forma parte de mi.

Tengo algunos recuerdos...algunas anécdotas...pero nada importante...lo importante está en mi...ya no existe mi pasado.
(nunca voy a mi pueblo... ni a mi colegio...ni a sitios pasados...nunca visito cementerios...nunca visito lugares perdidos...)

Y NO PUEDO CREER que alguien tan cerebrar...tan sincero...tan indagador ...no sepa que lo que tiene le he costado mucho...y dejar lo que ha costado mucho conseguir es una IRRESPONSABILIDAD IMPROPIA DE SERES HUMANOS INTELIGENTES.

El otro día ..en una comida de trabajo...alguien se quejó de que ahora el JUEZ GARZÓN reabriera heridas y LES MOLESTASE A LOS QUE NO HABÍAN VIVIDO AQUELLO...y preguntaba ¿para qué?...¡¡¡y yo trabajo en un despacho de abogados....¡¡¡¡ VAMOS SR. ARGAMENON...CUANTO MÁS PIENSE VD...MEJOR SER HUMANO SERÁ...Y MÁS LEJOS ESTARÁ DE LA MASA...ES LO QUE HAY...Y SI LO PIENSA BIEN...ES UN PREMIO SUPERIOR AL NOBEL...VAMOS...NO HAY OSCAR QUE LO SUPERE.

MUCHOS BESOS EN MAYÚSCULA.

Lo leere otra vez...y otra....pero prometo no alargarme tanto en el próximo comentario..jejje...porque irme ...ya sabe que yo no me voy nunca de este blog jejje

FELIZ FINDE

6:49 a. m.  
Blogger tequila said...

buenas:
sobre que todos los seres humanos somos iguales.. bueno en verdad a mi lo que maravilla es encontar a otro que se parezca realmente a mi, o que tenga el valor de decirlo( puesto que normalmente no acabamos de mostrarno y nos acoplamos al entorno)
Respecto al manual de instruciones le diré lo que siempre me repite "El Mister" mi gran guru:"da igual las veces que te cuente que hay un charco, o las veces que te avise de su profundidad, mientras no te metas y sientas que te ahogas y luches por salir, no sabrás de qué te hablo" y así es, así de estupido y necio ( así como una gran verdad para mi, que llevo una vida distinta de la suya)

Por otro lado creo que cuando vivmos no pensamos, no sabemos que sentimos: sentimos y es después, al parar que llega la reflexión,cuando dejamos de hacerlo... pero sé que este pensamiento es errono pues de lo contrario ahora estaría muerta.. que quizá

Lo que me angustia de su escrito es ese purgar, esa redención que acepta aunque siente impuesta.. decir que no lo entiendo cuando ni usted mismo tiene respuesta ..

saludos

9:38 a. m.  
Blogger mangeles said...

DALE dale duro ...tequila...que yo no sé...

bien dicho guapa...Un beso

10:13 a. m.  
Blogger tequila said...

jajaja Mangeles no le provoque usted, que como empiece a repartir....

besos

4:03 a. m.  
Blogger mangeles said...

bahhh...no es peligroso...escribe solo con dos dedos...tarda mucho en repartir palabras ejjeje ejje besos tequila

4:51 a. m.  
Blogger mangeles said...

FELIZ DOMINGO ¿ha ido ya a misa sr. Argamenón?...

Un beso

2:10 a. m.  
Blogger Ginebra said...

"pero ¿para qué y por qué tengo que justificarme?"

Claro! Es que no tiene que hacerlo.

Lo de la redención... no entiendo eso de que la redención supone la esclavitud. Nadie más que usted puede remidirle, así que a nadie más tiene que rendir cuentas, de nadie más es esclavo. Mírelo así y verá cómo cambia la cosa.

11:31 a. m.  
Blogger Sirena Varada said...

Apreciado Argamenón, me habría gustado comentar una por una todas sus ideas, pero son tantas y tan sinuosas que temo extenderme y, lo que es peor, caer en la tentación de la pedantería, y ya sabe que los soberbios de corazón no queremos reconocernos en esas. Sin embargo, no puedo evitar hacer un par de apuntes. Califica de sublime la imprevisibilidad y la facultad de dejarse llevar del ser humano, es decir, lo que escapa a la racionalidad. Yo sólo añadiría una tercera cualidad: la facultad de emocionarse con lo abstracto, algo que tanto o más huye de la razón y del sentido del deber.

Me ha impresionado que se reconozca condenado por haber sido redimido en el pasado; prisionero de esa redención. Pero no es por el hecho en sí (algo que le ha ocurrido antes a tanta gente), sino por tener las narices de asumirlo como algo forzado, sin elección, y no solaparlo. Si hay que pagar toda la vida por ello es difícil que quepan los agradecimientos. ¿Qué clase de redención es esa? “Seguro que debe haber más. Seguro que algo más...“
Me gustó leer, y no es sadismo, que se queda plantado, mientras lo más vital que pudiera tener le abandona. Me hizo recordar una frase de esas que no es necesario subrayar porque la guardamos en la memoria:
¿Por qué, exactamente, me sentía sólo? Muy sencillo: por aquello a lo que había vuelto la espalda. Por la vida. El embrollo con la vida (P. Roth)

Un beso

12:23 p. m.  
Blogger mangeles said...

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid:
redimir
tr. Librar a alguien de una mala situación o dolor. También prnl.:
redimirse de sus pecados.
Para los cristianos,salvar Jesucristo a los hombres con su muerte.
Rescatar al que está cautivo
pagando una cantidad por ello. También prnl.
Comprar de nuevo una cosa que se había vendido o empeñado.



uff...YO HABÍA ENTIDO LO DE REDIMIR...AL ESTILO CRISTIANO...QUE AUNQUE ATEA SOY NIÑA DE MONJAS...

ahora ya no sé donde estoy entre sus letras amigo Argamenón..pero dá igual...yo le quiero lo mismo..aún sin enterarme de nada.

besos
Dejar libre una cosa hipotecada o empeñada.

1:04 p. m.  
Blogger Lúzbel Guerrero said...

¡PLÍÑ! un diez ARTRIDA (ya ve que estoy atento a mi negocio).
Me ha sido dado conocer a un señor que planteaba todo lo contrario a su frase:
"La vida es acción, no reflexión, ni emoción"
Eso era válido en el albor de los tiempos; antes de la agricultura y las obras hidráulicas; antes de las apelaciones judiciales y la Bonoloto
La satisfacción de las necesidades primordiales y perentorias, abrió un camino hacia la reflexión, tanto ociosa como indispensable para afrontar una nueva realidad con retos y estímulos diferentes
Nadie le ha metido en ningún atolladero; eso es una decision (o indecisión) estrictamente personal que le honra, porque pensar no es un bien que cotice al alza, o al menos, los resultados prácticos de algunas situaciones de actualidad, así lo sugieren
Me permito pegar un minipost de un señor al que admiro, al que llamaremos la prueba "A", para desarrollar la hipótesis contraria de la frase suya que citaba más arriba:

Método espiral

Viajar andando.
Andar pensando.
Pensar soñando.
Soñar viajando.

Entiendo que podría Ud relacionar con la acción esta espiral, pero yo no lo hago, al menos como una acción mensurable
Nadie salvo nosotros puede redimirnos, porque estamos en el puente de mando, y la decisión última, es siempre nuestra
Que los demás, digan misa si les placiere

2:37 a. m.  
Blogger mangeles said...

HAY que ver lo que reluce y luce LUZBEL con un PLIÑ...se expresa y escribe como los propios ÁNGELES.

6:26 a. m.  
Blogger argamenon said...

¿Y qué les puedo decir si estoy más perdido que ustedes? Alguien ha ocupado mi espacio y se pregunta y se pregunta sin ningún miramiento. Seguramente asumiría algunas de sus cuestiones, pero en lo de la redención y sus curiosas consecuencias, lo dicho: ¡totalmente perdido! ¿Irremisiblemente ignorante también?
Lo de Icaro no creo que sea, y no me gustaría nada, conociendo al personaje, que pudiera parecerse ni de lejos a esas polillas que van directas a la bombilla más próxima. Sería inconcebible.
De todas formas aún espero acontecimientos que pudieran darnos cierta luz; y si no la hay, ¿qué le vamos a hacer?

Mangeles: por supuesto que el domingo oí misa, y además en la Iglesia del Carmen de su ciudad, que es una Iglesia que, y no sé por qué, me deprime más de lo normal. Después retorné presto a reponerme a mis cuarteles de invierno por aquello - que ya sabe usted - de que ¡Madrid me mata!, que mal decimos los de provincias, y sobre todo los de provincias de allende de los mares.

La alusión a la misa lo ha sido sin animo de ofender, Don Luzbel, no me lo tenga en consideración. En cuanto al método espiral, ¿qué podrá añadir sin pretender desvirtuarlo? ¡Nada! Simplemente se lo agradezco y le aseguro que lo asumo, si es que no lo había hecho ya, con los ojos cerrados y con la pretensión de acercarme lo más próximo que me sea posible a su exacto significado.
Estoy seguro de que el autor del escrito comentado por usted también lo hará así.
Un acierto pleno.

7:00 a. m.  
Blogger mangeles said...

Y a TEQUILA...GINEBRA...Y SIRENA VARADA (JUER QUE COLOCÓN DE ALCOHOL Y MÚSICA)...NO LES DICE NADA ...1000000000000 FLEXIONES por antipatico...

1:38 p. m.  
Blogger argamenon said...

Perdone, pero menos contestarle a lo de la misa, que era usted la única interesada, a lo demás si lo he hecho en la medida en que he sabido.
¿Me redime de las flexiones?

11:54 p. m.  
Blogger Ginebra said...

No, hombre, que vienen fenomenal para ponerse tabletitas.

3:47 a. m.  
Blogger mangeles said...

SIP...REDIMIDO....

Por cierto toca cotilleo:

...esa Iglesia está en la Calle del Carmen (entre Sol y Callado) ?¿?...
¿ Y por qué le deprime una Iglesia...suelen ser lugares acogedores y llenos de cosas hermosas ...algo frios eso sí...pero aún no hace frio en Madrid?

¿Y por qué le deprime esa más que otra?

¿Reside VD en Las Canarias?

¿Es millonario y busca novia?

BESOS

5:50 a. m.  
Blogger Ginebra said...

¿Cómo que redimido? Es usted una blanda!

4:36 a. m.  
Blogger mangeles said...

Es que Argamenón¡¡¡es mi debilidad¡¡¡¡

(y para que me conteste a las preguntillas...jejeje)

6:36 a. m.  
Blogger argamenon said...

Perdóneme, creía que los únicos tarados dispuestos a hacernos mil preguntas idiotas éramos yo y mis almas gemelas, pero si empieza también usted (que en forma alguna la incluyo en el grupo citado de tarados, ni me atrevería nunca a calificar las suyas de preguntas idiotas), ¿de qué vamos a escribir nosotros?

Y dicho lo dicho y sin que sirva de precedente me pongo manos a la obra:
A la primera: Es seguro que no lo sé del todo. Pudiera deprimirme por el entorno y por la gente, pero que quede claro, muy muy claro, que posiblemente el causante único de la propia depresión sea yo mismo y por las mismas razones: por mi propio entorno y por la misma gente que hay en mí cuando todos nos juntamos en aquel lugar.
Por lo que respecta a Canarias, pues tampoco estoy muy seguro.
Cuando en la península se refieren a las Palmas o a Palma indefectiblemente las suelen situar donde les da la realísima gana y casi siempre mal. Por ello, harto que estoy de deshacer entuertos, pues me limito a saber que mi casa es mi casa, que lo que me rodea es lo habitual, y que hasta los acentos y los tonos son los acostumbrados. Es decir, que sé que estoy donde debo estar sin preocuparme demasiado de cómo se llama.
Y en relación a sus dos últimas preguntas, tan sólo sabría responderle, sin que el orden de las respuestas se correspondan necesariamente al orden de las preguntas: ¿para qué? y ¡no me dejan!
Confío haberle desvelado todas sus incógnitas.

Veo que Ginebra, además de dry, en ocasiones se suaviza con unas gotas de angostura. En fin, que si no le falta razón, tampoco parece faltarle su aquello de mala… ¿intención?
De todas formas, a mi no me tabletea ya ni mil flexiones, ni la mejor planchadora del reino. ¿No le parece este reconocimiento ya suficientemente lamentable?

9:11 a. m.  
Blogger mangeles said...

MUCHAS gracias...BASTANTE aclarado...Y ENCANTANDA DE PARECERME EN ALGO ...aunque sea en hacer preguntas a alguno de VDS.

BESOS AMIGO.

12:31 p. m.  
Blogger Ginebra said...

(Hala, lo que me ha dicho)

11:54 p. m.  
Blogger mangeles said...

buffff¡¡¡¡¡

11:40 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

A veces no puede contigo un infarto y te mata la simple espina de un pescado que te tragas. Llevado a los días de la vida resulta que el menor de los acontecimientos puede hacerte añicos cuando estabas acostumbrado a bregar con molinos de viento. Así de pavorosa es la existencia en este valle de lágrimas.
Están también los otros cuya firmeza y resolución no significa gran cosa para ti porque no pueden ayudarte. Como casi todos tú también llevaste un superviviente dentro. En apariencia seguías siendo dueño de una imagen confortable, sin fisuras, aunque te tragaste la espina y de pronto todo se precipitó, te empezaste a contemplar como desde fuera, despojado y ausente, un tanto aturdido, marginado del control de tu propio carácter. Al parecer, te dicen, no has logrado oponerte lo suficiente a ciertas sombras acechantes de la realidad. Sin justificación alguna decidiste recapitular y te retiraste a prudente distancia de los objetivos de tu vida. Ya escampará, comentaste, después de los días furiosos llegará la dentellada de sol y continuaré adelante.
Aunque el tiempo pasa y no hay mejoras.
No sé ustedes, pero yo desearía volverme invisible para que los otros se olviden un tanto de mí y yo de ellos, aunque entiendo que las cosas mundanas no funcionan de este modo.
Cuando Argamenón inició el camino de ese post de doble o triple vuelta diciéndonos que él no era él, supe muy pronto de quién más hablaba. Esa invitación a su alma gemela que debía rendir cuentas y apropiarse de la continuidad de su segundo post bien podía ser yo. El resto es conocido por los que han dejado su granito de arena en sus acertadas y oportunas réplicas.
Pero como no hice lo que pedía, Argamenón se sintió en la obligación de escribir la segunda parte. Si leen con atención ambos textos descubrirán claves más que suficientes para entender lo que digo.
Argamenón no sólo roza los problemas de una vida en conflicto, sino que profundiza en sus motivos y se duele ante tamaño falta de vigor. No comprende la nula reacción de quien somete al juicio ajeno sus contrariedades.
Me confieso también un lobo estepario más (aquí hay algunos que lo son por lo que les leí en el pasado, incluido el propio Argamenón). Soy hermético y muy crítico conmigo mismo. Lo que fácilmente puedo aceptar en otros nunca me lo permitiría de mí. He llegado hasta ese punto de estulticia. Tengo un pasado del que no me recupero y tal vez por eso me vacuno con un tipo de escritura enfermiza que siempre remolonea entre tiempos verbales perfectivos y, digámoslo de otra manera, estampas de acontecimientos añejos. No es vanidad, ni capricho, ni diversión. Tampoco una elección consciente. Sucede de esa forma. Eso es todo.
A veces juego a consentirme la creencia de que he superado los sentimientos de culpa, pero el efecto se desvanece rápido. Si uno no se perdona antes a sí mismo no hay perdón posible. Ni redención. Ni alivio. Queda, eso sí, la fingida salvación literaria. La visión que logras cuando te abismas en palabras que producen una especie a arrullo suave y reconfortante. Poco importa que estés hablando de la muerte de una madre. Ése es el efecto que consigues y al parecer te calma los nervios dañados. Permaneces al amparo de una enajenación reconfortante. Ya no eres tú el que vive, tan sólo eres el que escribe. Pero esa impresión no dura mucho. Sólo hasta que estallan nuevos acontecimientos que se unen a los viejos y ya no sabes qué hacer, por dónde tirar. De modo que te arrinconas todavía más.
Desapareces de los sitios de un modo vergonzante. De aquí, por ejemplo. Me llevé todas mis huellas porque no quería dejar testigos ni testimonio alguno. Y de paso me llevé sus voces, las suyas, cosa que lamento profundamente.
También para esa acción que acabo de exponer tenía mis razones que no voy a desvelar. En todo caso Argamenón ya lo cuenta en sus reflexiones: culpa, perdón, memoria, redención, reparaciones, raíces familiares, pensamientos que no concilian, alterada conciencia, escrúpulos, falta de libertad, retorcidas obligaciones morales…
Por todo y por nada me quedé en silencio. Acallé mis protestas interiores a costa de renunciar a mí mismo. Otra frase redonda que no se ajusta a la verdad con mayúsculas, pero que es lo que me puedo ofrecer a día de hoy. A lo mejor todo lo demás sea también como Argamenón lo contempla. Incluso el hecho más que probable de que fuera salvado por una mujer que ahora pretende privarme del derecho a equivocarme. Otra historia inmortal que confío que algún día se escriba sola.
Si no ustedes, confío en que Argamenón me entienda. Y hasta puede que vaya a quedarse lívido por esta inesperada intromisión ahora que está preparando el punto tercero de todo este asunto. Quiero leerlo, desde luego, pero yo le diría lo siguiente: no le des más vueltas, querido Argamenón, huye de círculos, espirales y bailes de salón. Que no te causen desvelos inútiles otras almas errantes.
Mira, voy a seguir leyendo a Philip Roth: “Los hechos” (autobiografía de un novelista), a ver si se rompe el cántaro de la contención y fluye de nuevo la escritura sin mordazas. Cuídate.

12:02 p. m.  
Blogger Diego Flannery said...

Querido Argamenón...feliz año nuevo.
Que el 2009 te encuentre en plena producción y con proyectos a full. Un abrazo desde Argentina. Diego

8:17 a. m.  

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